EspectáculosInformación

El futuro: Un crepúsculo resonante y un Cortázar sentimental

Publicado póstumamente en 1984, unos meses después de la pérdida del escritor argentino Julio Cortázar, “Salvo el crepúsculo”, de cuatro décadas de existencia, es una colección de poesía y prosa poética la cual entona de íntima manera una vida con detalles desinteresados y aceptadas renuncias que dejan un amargo sentir, sin dejar de lado el más puro sentimiento vivido.

De naturaleza solitaria, Julio Cortázar se sentía bien solo. En su juventud, lo que exigía un poco como derecho y casi un orgullo era que lo dejaran en paz. Con el pasar del tiempo, esas memorias se convirtieron un poco en un sentimiento de culpa. Bajo una niñez con percances, la lectura lo cobijó de tal forma que pudo iniciar sus escritos con algunos poemas y una pequeña novela. Al pasar los años, él creía que no tenía ninguna vocación, ni capacidad para ser embajador de nada, y en cuanto a los objetivos de un escritor, no se consideraba un escritor profesional, nunca teniendo objetivos de escritor.

Sentimental hasta la planta de los pies, fácilmente sentimental, de los que lloran en el cine y luego salen disimulando la cara. Aparte de la literatura, en el fondo apasionado por la música, un músico frustrado, sin capacidad para serlo, pero le hubiera encantado, escuchando tal vez más cantidad de música que lo que absorbía de literatura.

Y para “Salvo el crepúsculo”, posesiones que se recuerdan, cartas de amor, esas cosas de nada, de un decir para amar, para el mañana. En la colección de poemas donde surgen dudas y vienen recuerdos, aunque sus respuestas tenían todo el sentido del mundo, Cortázar en sus últimos escritos, sea solitario o sentimental, o las dos juntas; entrega un panorama de la vida, más tenue, de cara hacia el futuro.

En sus ojos, Cortázar narra una caminata la cual no estará acompañada, los libros, las calles, las sonrisas; no habrá nadie ahí, seguirá las pistas, seguirá los puentes, pero no dará más que un pensamiento, un soneto. Se enojará, pero desiste, con palabras, comida y sueños, el recuerdo de aquella persona sucede y con resignación cada esfuerzo por intentar el recuerdo se esfumará con tal de olvidar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba