“El género se va a adaptar a mí”: el Regaytón mexicano

Bastian de los Monteros musicaliza experiencias de la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual, Transexual y más (LGBT+) a través del reggaetón. Pese a los impedimentos del mismo género, sigue cumpliendo su sueño de autoconfesionarse con ritmo y a su estilo.
Del post punk al reggaetón
Sebastián Espinosa de los Monteros se involucró en el ámbito artístico desde 2015, a los 16 años. Desde su natal Ciudad de México, comenzó con un proyecto de “low fidelity” o baja fidelidad, conocido como “lo-fi”, una producción musical que usa imperfecciones técnicas para recrear emociones. También practicaba el post punk, un género de líneas de bajo prominentes y rítmicas, guitarras disonantes y de atmósfera melancólica.
Admitió que le “gustaba mucho ir al centro de salud”, un bar y foro musical de la colonia Roma llamado así por su barra conocida como “farmacia” que ofrece “dosis” de música y “remedios” en forma de bebidas.
“Era muy amigo de las bandas de post punk que había ahí. Entonces, mucho de eso está impregnado en mi música: voces medio guturales, intentos de electrónica, mezclas con reggaetón y letras góticas”, explicó. Sin embargo, el nombre de Bastian de los Monteros surgió hasta 2022 al crear su primer “Extended Play” (EP), o reproducción extendida, titulado “Ángel Vicios”.
¿Por qué Regaytón?
“Lo adopté porque me interesaba que no me llamaran reggaetonero a pesar de hacer reggaetón. Fue por la incomodidad que sentía en la escena urbana”, confesó de los Monteros. Además, “todo el tiempo estaba rodeado de heterosexuales, y la mayoría criticaba mi proyecto por ser demasiado sensible” debido a que no seguía las normas del fronteo, el “hablar de manera agresiva y orgullosa” para presumir poder, dinero, estilo y supuesta superioridad.
En cambio, “mis letras son muy sensibles y crudas: violencia, prostitución, tristeza y amor«. Por tal motivo, “la gente” y los mánager “me pedían mucho cambiar: no vas a tener fechas hasta que te adaptes al género”, pero nunca lo hizo. “El género se va a adaptar a mí”, sostuvo a los 27 años.
Sin embargo, consideró que se le “hace fácil hacer canciones comerciales, digeribles”, pero recalcó que no le gusta “presentar eso” con su voz. “Lo podría escribir para otros artistas sin problema, pero no me gustaría venderme de esa manera. Entiendo que el público quiere entender lo que escucha, pero si me vendo como algo ajeno a lo que quiero, eventualmente ya no voy a poder hacerlo”.
Si bien reconoce que en el reggaetón “se vive misoginia, homofobia” y machismo, apuntó que visibilizar estos temas con el mismo género “es darle armas a la gente que no lo valora como la gran revolución que es”. Es una crítica interna, “pero el reggaetón es un poder increíble para Latinoamérica. Nos cambió la vida”.
El “autoconfesionalismo” de Plath
En cuanto a su inspiración, Bastian de los Monteros la llama “autoconfesionalismo”. Dado que estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas (Letras Inglesas) por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revisó a la escritora y poetisa Sylvia Plath, quien “no se escondía atrás de metáforas, sino que planteaba que quería suicidarse, que sufría violencia en su matrimonio, que no estaba conforme con su vida”. De igual forma, lo inspira la cantante Lana del Rey.
Sobre su catálogo al tiempo de esta publicación, el cantautor lleva dos mixtapes o recopilaciones de canciones originales: “Teach me delight in simple things” o “Enséñame a disfrutar de las cosas sencillas”, de ocho temas, y “XXO”, de siete. Además, ha terminado dos EP: “Ángel vicios” y “Cristo XQ?”.
Respecto al significado de “Cristo XQ?”, explica que “es un reclamo, una petición de verdad al icono más grande del ser humano: ¿por qué no todo es igual? ¿por qué no todo es recíproco? Es un reclamo al mundo”. Por otro lado, confesó que su canción favorita es la titulada “Con dones”, que “combina una lírica muy trágica, de trabajo sexual, y al mismo tiempo es un reggaetón pegadísimo”.
“Toda mi vida quise ser cantante”
Además de cantar, “amo dar conciertos. Tengo una idea performática muy grande: tirarme miel con colorante rojo, que simula sangre; salir con alas gigantes y tirar plumas”. Aun así, “tristemente, he encontrado muchas veces me están robando los shows, me dicen que no me quisieron pagar, pero sí les pagaron” a las personas organizadoras.
“Toda mi vida quise ser cantante. Desde que tenía cuatro años, empecé a escribir mis primeras canciones: llenaba mis cuadernitos con pequeños poemarios y redacciones. Después de seis años pidiéndolo, me regalaron una guitarra en mi cumpleaños 16, y un compañero me enseñó los tres acordes con los que compuse y compuse”, finalizó Bastian de los Monteros.



