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El IEQ de Burgos a Calzada

Por Ramón Lorencé Hernández


El ex gobernador Enrique Burgos García (1992-1997) con una gran sensibilidad política social permite la reforma electoral y se funda el Instituto Electoral de Querétaro ciudadanizado iniciando la transición democrática del estado.

 

Después de arbitrar cinco elecciones sin sobresaltos de corrupción o fraude electoral José Calzada Rovirosa (2010-2011) de espaldas a la sociedad inicia la destrucción del IEQ ciudadanizado y con esto la regresión democrática en un ambiente de decisiones antidemocráticas realizadas democráticamente.

En 1992 posterior a la elección de Enrique Burgos como gobernador constitucional del estado de Querétaro nos dimos cuenta los ciudadanos libres y los partidos políticos de oposición que sería imposible alcanzar el poder para cambiar el sistema electoral inaccesible a la sociedad.

 

El gobierno-partido del PRI estaba apoderado del órgano electoral “Comisión Estatal de Procedimientos Electorales” de tal manera que desde 1919 hasta 1996 los presuntos candidatos del PRI serían los funcionarios elegidos por un sistema antidemocrático, corrupto y corruptor.

 

Ante esta situación varios ciudadanos, desde los partidos políticos, las organizaciones sociales y la academia, nos rebelamos a la sumisión e iniciamos una campaña para pedir al gobierno una reforma electoral que permitiera organismos, ciudadanizados autónomos y libres capaces de arbitrar los procesos electorales bajo principios de certeza, legalidad, legitimidad, transparencia.

 

Enrique Burgos, ex gobernador del estado, sensible a los vientos democráticos en el país permitió iniciar un proceso de consulta ciudadana para la reforma electoral a través del cual se escucharon las voces de la ciudadanía y los partidos políticos en todo el estado para que al final de 1993, se tuviera la creación del Instituto Electoral de Querétaro parcialmente ciudadanizado y un tribunal de justicia electoral, con las limitaciones que los funcionarios beneficiarios del sistema (mapaches) impusieron.

 

Con esta nueva ley se llevaron a cabo las elecciones de 1994 reflejando la falta voluntad total de los funcionarios electorales para darle a Querétaro elecciones libres y creíbles, el tribunal de justicia electoral al final fue el tribunal de injusticia electoral.

 

Con estos resultados sólo cambió de nombre el órgano electoral, la costumbre del fraude electoral desde el poder se repitió sin empacho para los mapaches que con esta elección se despidieron y hoy con Calzada esperan reintegrarse a las funciones propias de su estirpe.

 

Habiendo demostrado que el cambio fue insuficiente, con la anuencia de Enrique Burgos se creó la Comisión para la Reforma Política, estableciendo como prioridad la reforma electoral, se inició la consulta por la comisión integrada por ciudadanos y sólo con la presencia del secretario de gobierno, Alejandro Espinoza, con quien conducimos el cambio, hasta la reforma constitucional y la ley electoral en diciembre de 1996, casualmente hoy Alejandro Espinoza forma parte del grupo de asesores de Calzada.

 

Con esta nueva ley se inició el proceso electoral de 1997, primer proceso donde los votos se contaron y el pueblo de Querétaro supo elegir a sus funcionarios perdiendo el PRI la gubernatura, la presidencia municipal de Querétaro y la Legislatura.

 

Posterior a esta elección se han dada cuatro elecciones, incluida la de Calzada, sin sobresaltos, lo único que queda pendiente para legitimar la elección de los consejeros es que sea una propuesta de la sociedad y un sorteo de los diputados para alejar los intereses partidistas y del poder en su autonomía de origen, la autonomía en el ejercicio debe darse cuando el presupuesto del IEQ sea una cifra preestablecida en porcentaje fijo de los presupuestos anual o en base a un número de salarios mínimos para los diferentes años y el de la elección.

 

Esta reflexión pretende ser una breve reseña del trabajo que costó a los queretanos tener su propio órgano electoral ciudadanizado, primero en su género por la modernidad de su constitución y operación, admirado por propios y extraños en la República Mexicana.

 

Los actores de este cambio democrático demandamos al gobernador Calzada su intervención para dar plena autonomía al IEQ de acuerdo al último párrafo y olvidarse de la posibilidad de limitar la autonomía a través de su iniciativa, tomada hoy casualmente por un Consejo General del IEQ ilegítimo, al servicio del poder.

 

Por la continuidad de la transición democrática inacabada en Querétaro.

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