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El Laboratorio de Arte Social y Divulgación Científica “Antropomorfosis” inaugura el Congreso de la Unión Antropológica Mundial en Guatemala

El Laboratorio de Arte Social y Divulgación Científica “Antropomorfosis” –integrado por las antropólogas de la UAQ, Mónica Durán Galván y Anayansi Bañuelos Ledesma, así como por el etnomusicólogo, Cristo Esenio Rubio Rodríguez– estuvo a cargo de la conferencia inaugural del Congreso de la Unión Antropológica Mundial (WAU) 2025 en Antigua Guatemala en noviembre.

Lo novedoso de esta conferencia que abrió el Congreso con una asistencia de más de 200 antropólogos, geógrafos, historiadores y sociólogos de distintos países, fue que rompió con la ortodoxia de este tipo de eventos académicos: se trató de la presentación de la función de teatro “Ajolóntropo”, cuya dramaturgia se adaptó a este público especializado.

Con esta puesta en escena de títeres inmersiva dirigida originalmente a un público infantil, se les explicó a los científicos sociales de dónde nace esta propuesta y por qué; poniéndolos también a dibujar con crayolas y a hacer su diario de campo para remontarlos al origen de la ciencia apelando a su capacidad de asombro.

Esta obra de teatro cuenta la historia de un pequeño ajolote que es rescatado en el lago de Xochimilco por la etnógrafa, una científica que está haciendo su trabajo de campo ahí. En ese contexto, “Ajolóntropo” se enfrenta con unos pescadores informales que se están llevando los ajolotes y conoce, a través del rescate de esta etnógrafa, el mundo de la antropología y queda fascinado. En su proceso de recuperación, “Ajolóntropo” conoce el diario de campo, el método etnográfico, así como la historia de esta disciplina. Y a través de esta provocación, el Laboratorio Antropomorfosis promueve cómo las ciencias pueden estar al alcance de todas las personas, a través de lenguajes lúdicos, accesibles, divertidos, también transforma el texto etnográfico a uno más accesible para que se pueda divulgar con todo el público, explica Mónica Durán Galván, directora de “Antropomorfosis”, autora del guion y quien manipula a los dos títeres.

“La historia de Ajolóntropo es una provocación para replantearnos cómo estamos cohabitando con otras especies en el planeta, cómo hemos tratado a esta fauna endémica, y la manera en la que la estamos poniendo en peligro de extinción”, señaló. Al tiempo que las ciencias se erigen en el eje transversal de esta dramaturgia para poder salvaguardar estos patrimonios y promover otras formas de cohabitar y de hacer ciencia también jugando, integrando a las niñeces en un mundo menos adultocentrista, menos antropocéntrico.

Esa es la historia de la obra de teatro “Ajolóntropo”, que también se relaciona con la leyenda del monstruo de agua que tiene que ver con el origen del ajolote, porque nos sentimos orgullosas de ser mexicanas, advirtió Durán Galván, quien de formación es artista escénica y maestra en Estudios Antropológicos en Sociedades Contemporáneas por la Facultad de Filosofía de la UAQ.

De hecho, este Laboratorio de Arte Social y Divulgación Científica surgió de su tesis de posgrado que tenía como propósito promover “el fascinante mundo de la antropología” y el cuidado de la fauna endémica desde una experiencia interactiva y lúdica, concluyó.

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