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“El neoliberalismo ha expulsado a las mujeres hacia EU”

Por Luz Marina Moreno Meza

La migración de mujeres mexicanas hacia Estados Unidos comenzó a incrementarse a partir de una reestructuración económica en todo el mundo, impulsada principalmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, manifestó Yolanda Correa Castro, catedrática de la Facultad de Filosofía y autora del libro Ahora las mujeres se mandan solas. Migración transnacional y relaciones de género.

El neoliberalismo afectó y provocó cambios en los núcleos familiares y con ello en la migración de mujeres a un nivel internacional, consideró Yolanda Correa.

 

“Este cambio al neoliberalismo hace que gran parte de la responsabilidad que tenía el Estado sea desplazada hacia el núcleo familiar, pero más concretamente hacia las mujeres, porque en el caso de la salud, el Estado limita y comienza un proceso de privatización”, agregó.

La investigadora explicó que el Estado benefactor pasó a ser un Estado en donde los servicios primordialmente de salud, estuvieron a cargo de las mujeres de familia.

“El sistema de salud no funciona al cien por ciento. La mujer tiene que entrar y dar las condiciones para que la familia esté sana, independientemente que el Estado los cubra o no.

“La mujer, por el rol que le es asignado socialmente, tiene la responsabilidad de generar las condiciones de calidad de vida de la familia: desde la comida, el aseo de la casa, la salud y por supuesto para la mujer eso significa doble, triple, cuádruple jornada de trabajo, un exceso de trabajo y en ese escenario entra la migración”, afirmó la académica.

Pie de Gallo –una comunidad localizada en el municipio de Querétaro– es un lugar en el que, de acuerdo con las investigaciones elaboradas por Yolanda Correa, las mujeres han sido partícipes de la migración internacional y su punto de movilidad se ha distinguido por ser el norte del país: Estados Unidos.

En el caso de los hombres, de forma tradicional había asumido el papel de proveedor, sin embargo en la actualidad esa figura está ‘muy diluida’ debido a la inmersión de la mujer en la Población Económicamente Activa (PEA): ha comenzado a percibir un salario y a otorgarlo al hogar, ya que el hombre no logra cubrir las necesidades familiares.

“Los cambios en la subjetividad de hombres y mujeres, es decir, la economía frente a esta crisis, este cambio estructural y de reconversión del Estado, hace una reconversión que se refleja en la familia y genera muchas tensiones”, advirtió la antropóloga.

Pese a que las mujeres tienen experiencia en el mercado de trabajo y en el sector de los servicios, el cambio de mentalidad aún no se da, esto por una formación de género ‘muy arraigada’.

“Le preguntas a una señora quién es el jefe de familia, quién es el que aporta, encontrarás que digan que el jefe de familia es el papá aun cuando él no trabaje o no tenga el ingreso más poderoso para que cubra las necesidades de la familia”, puntualizó la catedrática.

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