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El ombudsman de los discapacitados

Comunicólogo de formación y defensor de los derechos humanos por devoción

Fernando Segura Ledesma

Por: David Martínez Pérez

Fernando Segura Ledesma se ha convertido en una figura clave dentro de la lucha por los derechos de los discapacitados en Querétaro.

El comunicador nació con parálisis y experimentó en carne propia la discriminación que viven las personas con esta condición médica. Esto lo llevó a encauzar su talento al establecimiento de un diálogo entre la sociedad y los discapacitados.

Egresado de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la UAQ, Segura Ledesma ya tiene dos libros publicados: Aprendí a vivir con parálisis cerebral y Más allá de mi discapacidad.

Según su propia experiencia, la falta de políticas públicas enfocadas a la población discapacitada es uno de los factores que fomentan la invisibilidad del discapacitado.

“Me dedico a difundir el tema de la discapacidad porque siempre ha sido un tema que no se toca mucho, se toca muy poco. Sobre todo los políticos no quieren hablar de este tema”, explica.

Incluso tiene deseos de incursionar en la política para generar transformaciones que ayuden a las personas en situaciones parecidas a la suya.

“En un futuro si se puede hasta entramos ahí a la política ¿no?, para ayudar a este grupo de discapacitados. Pienso que desde la política puedes hacer muchas cosas aunque los gobiernos no hagan nada al respecto”, comenta entre risas.

Segura describe sus años en la FCPS como una época feliz, durante la cual encontró aceptación tanto en sus compañeros como en la mayor parte de los docentes.

Atribuye la tolerancia y el respeto hacia su persona a la “mentalidad madura y razonable” que se desarrolla entre la población universitaria.

“En primer semestre tuve una maestra que en una ocasión platicó conmigo y me dijo que lo pensara bien porque esta carrera me iba a ser difícil desempeñarla por lo mismo de mi discapacidad. Pero fue el único incidente en ese sentido”, recuerda.

Además de sus libros publicados, Segura Ledesma tiene otros logros dentro de su carrera periodística. Durante poco más de un año se desempeñó como reportero de Tribuna de Querétaro. Lo dejó cuando le ofrecieron un puesto en el semanario Libertad de Palabra.

No sólo ha sido reportero. Siguiendo el ejemplo de Demóstenes, que de ser un tartamudo pasó a ser el mejor orador de Atenas, Segura trascendió a su enfermedad ofreciendo conferencias y seminarios sobre la situación de los discapacitados.

“En la secundaria nos ponían a exponer frente al salón y a mí me daba mucho nervio. Me ponía nervioso hasta para platicar con las personas, pero decidí que eso lo debía superar y lo hice”, relata.

Su vocación por el periodismo le llegó de un taller que se impartía en la Preparatoria Norte, ahí descubrió las bases de la comunicación y el trabajo de reportero.

Ya en la carrera, su gusto por la lectura lo llevó a desarrollar la idea de que podía generar conciencia sobre la discapacidad escribiendo sus recuerdos.

“Cuando estoy en mi casa me gusta escribir, leer, leer todo tipo de libros. Me gustan más las novelas romanticonas. Una que me gusta mucho es la de El Túnel de Ernesto Sábato. Es muy muy buena. Está medio loquilla, pero es muy buena”, rescata.

 

“Me gustaría inmortalizarme ayudando a los discapacitados”

Incrédulo respecto a las creencias religiosas que aseguran la existencia de otra vida, Segura Ledesma sostiene que la única forma de alcanzar la inmortalidad es trascendiendo a través de nuestros actos.

“No creo que exista otra vida, pienso que esta vida es única y por eso hay que aprovecharla. Hay que vivirla al máximo. Creo que cuando uno muere es como un animalito: se muere y hasta ahí llegó su vida”.

“Quien nunca muere es aquel que hace historia, el que hace cosas a beneficio de la sociedad… Me gustaría inmortalizarme ayudando a la gente, a los discapacitados, hacer algo por ellos”, reflexiona.

Entre sus proyectos está enfocarse en derechos humanos y escribir un nuevo libro. Insiste en que le gustaría escribir narrativa, principalmente cuentos y novelas.

“Mi próximo libro pienso titularlo ‘Sociedad con discapacidad’, aquí voy a cambiar los papeles. Imagino una sociedad dónde todos sean discapacitados y se discrimine a la persona normal”.

“Si todo sale bien lo quiero publicar antes de que acabe el año. También tengo pensado entrar próximamente a trabajar en derechos humanos y seguir dando conferencias sobre la discapacidad”, cuenta.

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