Información

El origen de las tamalerías de la calle Arteaga

La señora Luz Paulín preparaba tamales para ofrecerlos a sus inquilinos: De lo que surgieron las tamalerías que hasta la actualidad mantienen la fama en esta zona del Centro Histórico.

Entre 1969 y 1979 existió una hospedería sin nombre en la casa número 41 de la calle José María Arteaga, que era administrada por una mujer de nombre Luz Paulín, quien preparaba tamales para ofrecerlos de comer a sus inquilinos: De la costumbre de esta mujer surgieron las tamalerías que hasta la actualidad mantienen la fama de ofrecer estos platillos en esta zona del Centro Histórico, según relató Eliuth Campos, propietario de “Super Tamales y Atoles Los Arcos”.

La casa contaba con ocho habitaciones con entre cuatro y cinco camastros cada una, en donde rentaban por noche trabajadores —generalmente de otros estados— que venían a Querétaro para trabajar en el creciente sector industrial de la entidad, afirmó el señor Campos, nuero de la difunta Luz Paulín y exesposo de Ana María Paulín, dueña de “Tamales La Cruz”. Ellos se conocieron en la Ciudad de México; él proviene del estado de Hidalgo y ella de Querétaro. En 1979, Luz Paulín les traspasó la hospedería, y un año después el negocio de los tamales.

Divisiones

“De ahí para acá ya nosotros nos hicimos cargo hasta 2014 (…) me separo yo de mi señora y ella se pone adelante; ella es los tamales ‘La Cruz’. Allá se llamaba ‘Super Tamales y Atoles de Querétaro’ y antes no tenía nombre, sólo la gente sabía que ahí se vendían tamales. En sí, ‘Los Arcos’ es lo mismo. En aquellos años dejaban vender en la banqueta, y nosotros poníamos un bracerito de esos cuadrados que son de carbón, pero nosotros le pusimos un quemador de gas”, narró Eliuth Campos.

Por otra parte, hubo al menos unas tres tamalerías que tuvieron diferentes periodos de funcionamiento, pero después desaparecieron, según comentó. Así mismo, cuando Eliuth Campos y Ana María Paulín administraron “Super Tamales y Atoles de Querétaro” tuvieron un ayudante que trabajó durante unos 18 años con ellos, mismo que después se “independizó” y abrió “Tamales Arteaga” casi a un lado de su local.

De tamales, políticos y tradiciones

Diariamente en “Super tamales y Atoles Los Arcos” se elaboran alrededor de unos 800 tamales, pero en el Día de La Candelaria la producción más alta ha llegado a los 16 mil, señaló Eliuth Campos. En su negocio trabajan alrededor de unas 15 personas, más un par que transportan ingredientes. La primera persona llega a las 5 de la mañana y enciende el fuego de las vaporeras con los tamales que venderán hasta las 11 de la noche.

Campos cuenta que sus clientes van “desde el ayudante de albañil hasta el político”, como algunos exgobernadores del estado: Rafael Camacho Guzmán (1979-1985), Mariano Palacios Alcocer (1985-1991) o Ignacio Loyola Vera (1997-2003). “Me hacían pedidos, en especial Camacho. 2 mil, para mañana a las 10 de la mañana; y nunca le decía yo que no, porque no se andaba con medias tintas de que falta la firma del contador, no, no, no: ‘Aquí está la lana’. Entonces era así de: ‘ordene, mi cliente’”, rememoró.

No obstante, Eliuth Campos lamentó: “En la medida de lo posible continuaremos con el negocio. Ya somos grandes, la madre de mis hijos también, pero yo no veo en alguno de mis hijos que quiera seguir el negocio. Más bien, estamos viendo que tal vez ahí termina la tradición de los tamales. Ya por nuestra edad, y cada día es difícil. Yo tengo 70 años, mi exesposa tiene como 74, 75. Todavía tratamos de mantener la tradición de los tamales”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba