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El Patol: Pueblo abandonado

Foto: Lourdes Durán

Por: Lourdes Durán Peñaloza

El Patol es una localidad de la delegación Felipe Carrillo Puerto de la que poco se habla y menos aún se conoce. No ha sido noticia ni cuando algún político en campaña pisa sus calles de terracería, con la eterna promesa del progreso.

Nunca un Presidente de la República Mexicana ha acudido para anunciar una cruzada nacional que combata la pobreza en el país, pero es algo a lo que día a día se enfrentan las 30 familias que integran la comunidad.

Una cerca la ubica en el extremo del municipio de Querétaro, una de las dos demarcaciones del estado que figuran en la lista de las 400 municipalidades que formarán parte de la cruzada contra el hambre, anunciada por Enrique Peña Nieto la semana pasada.

Esa misma cerca ubica a El Patol en los límites con el vecino estado de Guanajuato y, hace un siglo, marcó el paso a los revolucionarios –más tarde también a los cristeros, según habitantes del lugar– que cruzaban por la zona.

Los policías capitalinos, lo mismo que el transporte público, sólo llegan una o dos veces por semana. La mayoría de los pobladores arregla sus problemas “como Dios les dé a entender” y camina desde la carretera de pavimento, un par de kilómetros arriba, para llegar a sus casas.

El módulo del DIF que se encuentra en el lugar, todavía con el logotipo de administraciones panistas, sigue la tendencia y abre sus puertas únicamente de vez en cuando, a fin de canalizar a quienes allí acuden a otro lado, por falta de recursos de todo tipo.

Es por eso que la capital queretana y Santa Rosa Jáuregui, separadas más de una hora de aquellos cuya única opción de transporte es el autobús, todavía son los lugares más frecuentes en donde los lugareños llevan a cabo actividades comerciales, efectúan trámites, o se proveen de algún tipo de servicio.

Foto: Lourdes Durán Peñaloza“No alcanza”

La lista de carencias es larga. Don Facundo Sánchez, habitante del lugar, enumera lo mismo una cobija, una capilla y una secundaria, que proyectos productivos para los campesinos; un pozo, un médico, banquetas, drenaje, empedrados y que se terminen de instalar los postes para la luz eléctrica y las tuberías del agua potable, que empezaron a llegar a la comunidad hace 10 años.

La aridez de la zona, la migración de los jóvenes a la ciudad en busca de trabajos mejor remunerados y los costos de producir maíz y otras semillas han contribuido al abandono del campo y la crianza de animales.

Don Facundo explica que las siembras no sólo benefician a la comunidad, sino también a gente de Santa Rosa Jáuregui y la capital queretana, lugares donde comercializan los cada vez más escasos productos que se generan en la comunidad.

“Eso (los proyectos productivos) se necesita porque ustedes compran un animalito, por decir vienen del centro y compran. De todos modos esa carne, ese consumo, se va a Querétaro. Esta carne es limpia, sana, se puede comer directamente.”

Hace años, su abuelo le contó que “en sus tiempos” las casas de lujo eran las que tenían ventanas. Hoy, son aquellas que han logrado cambiar las piedras, tejas, láminas o mantas por tabique, colado, puertas de hierro o letrinas. Ni que decir de las que, gracias a la migración hacia Estados Unidos de algún miembro de la familia, han levantado algún cuarto encima de la casa.

“Estas casitas están hechas de tierra, piedra y lodo y nada más les embarramos un poco de mezcla, pero ya se van a caer”, dice mientras señala las paredes de su cocina.

Foto: Lourdes DuránFalta de atención de autoridades

El señor Sánchez atribuye el abandono en que se encuentra la comunidad a la falta de atención por parte de las autoridades. Y es que, asegura, los políticos acuden a la localidad cada tres años, con las mismas promesas que no terminan de cumplir.

“Nada más vienen cuando les interesa el voto. Va uno allá (a buscarlos) y ni lo conocen”, dice, en un tono que confunde frustración, enojo e impotencia.

Para él, la palabra “autoridades” es de lo más diversa y abraza a un sinnúmero de personas: desde el subdelegado de la comunidad, al que “no le dan ni un sello”, hasta el Presidente de la República Mexicana, sin excluir al delegado de Felipe Carrillo Puerto, al presidente municipal de Querétaro –y todos sus regidores– y al gobernador del estado.

Incierto, pero decidido, concluye: “Hoy tuvo una oportunidad de ganar el PRI. Esa oportunidad se la dimos los campesinos que todavía creemos en los ‘Santos Reyes’, pero si esa oportunidad la pierde el PRI, va para otro partido.”

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