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El posicionamiento de Mauricio Kuri sobre el conflicto de Israel-Palestina, y el trasfondo que hay en ello.

Derivado de las críticas por parte de la ciudadanía en la que se señala la relación de la administración actual con el gobierno de Israel, en donde se cuestionan los motivos por los que se proyectó la bandera de Israel en la fachada, así como el nombramiento de una calle en el fraccionamiento Sofía, dentro de la Delegación Félix Osores Sotomayor en la capital del estado, como Circuito Estado de Israel. El gobernador Mauricio Kuri apuntó a que el estado no tiene como tal una postura propia sobre el conflicto entre Israel y Palestina, abogando a que esa decisión le corresponde al gobierno federal.

Sin embargo, ante el cuestionamiento de la proyección de la bandera de Israel en el Palacio de Gobierno ocurridó el 11 de octubre del 2023, así como el nombramiento de la calle con el nombre del país, el funcionario detalló que la iluminación con la bandera israelí fue por un atentado que había sucedido en ese país, apuntando a que era una “muestra de acompañamiento a su población”.

Mientras que sobre el nombramiento, el funcionario replicó que se realizó en el marco del 75 aniversario de la creación del Estado de Israel y por los 70 años de relaciones diplomáticas entre México e Israel, tal hecho con la asistencia del entonces embajador israelí Zvi Tal. Kuri argumentó que estas participaciones no significan un posicionamiento político sobre el conflicto internacional, y recordó que además ya se habían colado banderas de otras naciones por situaciones similares.

“Nosotros estamos con la gente de allá, con ninguna participación política, como también se puso la bandera de Líbano, se puso la bandera de España, se puso la bandera de Estados Unidos, como todas las banderas de aquellos países que creemos que tenemos que acompañarlos”, abundó.

¿De dónde viene esta problemática?

Se tiene por el argot popular que un hecho de lesa humanidad no cabe dentro de un debate político por la simple cuestión de que el daño a otro ser humano es algo que se debería reprobar y sancionar de forma equivalente al daño efectuado. Sin embargo, el conflicto de Israel-Palestina se ha estado desarrollando a través de los años, por postulados y argumentos que pasan por diversos temas como religión, cultura, territorio, geografía o geopolítica, que han ido filtrándose hasta la pregunta con matices políticos e ideológicos: ¿De qué lado estás?

Lo cierto es que el conflicto de Israel y Palestina es uno sumamente profundo, con registros desde el año 135 d.C. cuando los judíos fueron expulsados de ese territorio por el Imperio Romano, mismo que nombró a esta zona con el nombre de “Syria Palaestina”.

De ahí saltaríamos hasta la Primera Guerra Mundial, momento en el que Palestina estaba bajo el dominio del Imperio Otomano. Durante este conflicto, tanto los árabes que habitaban Palestina, así como el movimiento sionista fueron buscados por Inglaterra para que apoyaran su campaña contra el imperio otomano.

Estos hechos son conocidos, uno como la Correspondencia McMahon-Hussein, en la que Reino Unido buscó el apoyo militar de los líderes árabes de la región, en la que, por parte del Alto Comisionado británico en Egipto, Sir Henry McMahon, le fue prometido al jerife de La Meca, Hussein bin Ali, que si los árabes se rebelaban contra los otomanos y ayudaban a los Aliados a ganar la guerra, Inglaterra apoyaría la creación de un Estado árabe independiente.

Y la Declaración de Balfour, donde el gobierno británico, tuvo apoyo financiero por parte del movimiento sionista con la promesa del ministro de Relaciones Exteriores, Arthur Balfour, donde envió una carta formal al líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, el barón Lionel Walter Rothschild. En ella, el gobierno británico declaraba oficialmente que apoyaba el establecimiento en Palestina de un «hogar nacional para el pueblo judío.

Sin embargo, tanto Inglaterra como Francia negociaron en secreto la forma en cómo se iban a repartir esos mismos territorios coloniales en cuanto cayera el Imperio Otomano, tales negociaciones fueron conocidas como el Acuerdo de Sykes-Picot. Fue a partir de aquí que los franceses y británicos trazaron líneas en el mapa de Oriente Medio. Decidieron que Francia controlaría el norte (Líbano y Siria) e Inglaterra el sur (Irak y Transjordania), mientras el destino de Palestina fue que quedaría bajo una administración internacional. Este trato secreto anulaba por completo la promesa de independencia hecha a los árabes.

A la par, derivado de la declaración de Balfour, que fungió como un respaldo político para que los judíos pudieran migrar legítimamente bajo el futuro amparo británico, se impulsó y legalizó la compra masiva de tierras que las organizaciones judías (como el Fondo Nacional Judío) ya realizaban de forma privada, sembrando los conflictos actuales que se viven en la zona.

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