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El problema de la URSS fue el costo de su política: Augusto Peón

Por: Vladimir López Escobedo

Lo que queda de la URSS en la actualidad es un costo terrible del totalitarismo estalinista, una historia “durísima”, desde el punto de vista humano, consideró Augusto Peón Solís, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro, que dijo esperar que no sea repetida.

 

 

“Lo que queda de la URSS desde mi punto de vista es una historia durísima, desde el punto de vista humano, una enseñanza para la historia misma, en cuanto que no se vuelva a repetir una historia como esa, un régimen totalitario despiadado que socavó los derechos más elementales de la gente. Al mismo tiempo logró, en algunos sentidos, un desarrollo imponente.

“En un lapso de tiempo muy reducido la Unión Soviética se convirtió, bajo el régimen de Stalin, en uno de los principales poderes mundiales. Pero el problema básico de esto es el costo terrible desde el punto de vista humano que implicó el totalitarismo estalinista (…)

“Tuve la oportunidad de visitar en 1982 varios países del bloque del Este que estaban sometidos a la Unión Soviética, donde pude atestiguar lo que implica en la práctica un ambiente opresivo que busca controlar hasta la última célula del cuerpo y del pensamiento”, advirtió Peón Solís.

A pesar de que China es considerada por algunos especialistas como una nación que puede tomar el papel protagónico de las ideas socialistas que en su momento tuvo la URSS, el catedrático destacó que no puede ser posible este relevo, porque las situaciones de relaciones entre naciones son distintas.

“Además de que no puede compararse lo que está pretendiendo China con respecto a lo que pretendió la URSS, China es un sistema mucho más abierto desde el punto de vista económico”, puntualizó.

Para Augusto Peón el socialismo soviético tuvo un gran impacto en América Latina, principalmente en términos ideológicos, incluso a nivel artístico como por ejemplo David Alfaro Siqueiros, quien estuvo dispuesto a matar a Trotski en Coyoacán.

También señaló que el pensamiento marxista-leninista tuvo un gran impacto en su tiempo, al marcar una alternativa de pensamiento revolucionario surgido por el capitalismo, sin embargo el problema es cuando esta teoría se traduce a la práctica, que no ofrece una libertad ni de pensamiento.

 

“Lo que más me llama la atención es si este tipo de ideas en realidad en la práctica pueden operarse. La historia nos mostró, de una manera clara y contundente, que un régimen así conduce no al desarrollo general, sino al desarrollo de unos cuantos en detrimento de los muchos”, concluyó.

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