Elecciones 2018

Políticos usan la imagen de su familia para ganar votos: García Falconi

Cuando se prepara un candidato, es como preparar un producto comercial. Lo que hacen los mercadólogos es justamente no venderte el producto en sí, te están vendiendo sueños, símbolos.

La exposición de las familias y la vida privada de los candidatos en tiempo de campañas políticas es una estrategia más del “espectáculo” que crean con su imagen, la cual convierten en algo semejante a un producto comercial con la finalidad de ganar simpatizantes; lo anterior, puesto que la familia es considerada como la institución más respetada por la sociedad mexicana, señaló la doctora en Ciencias Sociales, Sulima García Falconi.

La investigadora en temas de políticas públicas y académica de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), asentó que los principales entes que han formado la cultura política del país son Televisa, Televisión Azteca y anexas, espacios en los que se resalta la cuestión familiar, por ser un pináculo de la cultura popular mexicana; así mismo, los candidatos se ajustan a ese prototipo de identidad.

Añadió que la presentación de una imagen familiar acorde con los valores de la mayoría de la sociedad mexicana tiende a una postura conservadora: “las encuestas manejan que la institución a la que le tienen más respeto los mexicanos es a la familia. Entonces, es obvio que los candidatos resalten esa parte, para granjearse simpatías y la sociedad mexicana es más bien conservadora”, expresó García Falconi.

Las esposas de los presidenciables

En cuestión de género García Falconi consideró que este aspecto es independiente de la imagen que presente un candidato hombre o mujer. No obstante, señaló, entre los candidatos a la presidencia de la República, los casos de José Antonio Meade, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de Andrés Manuel López Obrador, de Morena, presentan a sus esposas con un carácter más profesional, mientras que el candidato por el Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, se muestra como una figura familiar profesionista.

Cuando se prepara un candidato, es como preparar un producto comercial. Lo que hacen los mercadólogos es justamente no venderte el producto en sí, te están vendiendo sueños, símbolos, toda esta serie de cosas que facilitan la venta del producto”, explicó García Falconi.

Añadió que un claro ejemplo de la importancia del aspecto emotivo que se busca impulsar con la imagen de los candidatos, es el actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, cuyo caso fue investigado por el periodista Jenaro Villamil y publicado en la revista ‘Proceso’, con el título ‘Peña Nieto: el Gran Montaje’.

Familia es importante antes, durante y después de la campaña

El artículo llamado “El rol de la familia en política”, de Ana Cristina Fox y José Fuertes Liquete, de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) de España, apunta: “una campaña ya no sólo dura el tiempo que marcan las leyes. Los políticos y sus familiares están en campaña, incluso al terminar su función, ya que la familia del candidato, al día de hoy, es importante antes, durante y después de la campaña”.

El texto añade que John F. Kennedy fue el primer político que vio la importancia de la imagen familiar, con fines de propaganda política: “se mostraban fotos de su vida familiar junto a sus hijos, su mujer o sus mascotas, su imagen de buen padre se impregnó en la conciencia de los estadounidenses… el papel de Jacquie [su esposa] fue fundamental también tras la campaña y su relevancia llegó a ser tal que se ha convertido con el tiempo en un mito, en una figura que junto a JFK enamoró Estados Unidos”.

Al respecto, García Falconi añadió que Miguel Alemán Valdés (1946 -1952) fue el primer presidente de México que después del periodo de la Revolución mexicana presentó una imagen de un estadista moderno, aunque con más características de un ciudadano común, ya que anteriormente los mandatarios provenían del sector militar y tenían rasgos orientados a una figura fuerte y revolucionaria.

“La familia no es el factor decisivo, pero sí es parte de una serie de cosas que se manejan en el proceso de campaña. Es un factor que juega en algunas consciencias, en otras es lo de menos. Dentro del electorado hay tendencias, donde a lo mejor a algunos les importa mucho esta imagen familiar, pero a otros no”, finalizó García Falconi.

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