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“¿Embarazada? Estamos entre amigas”

La Red Latinoamericana de Centros de Ayuda Para la Mujer es una organización semiclandestina que, mediante técnicas de chantaje emocional, intenta disuadir a las mujeres de abortar

Por: Aurora Vizcaíno

 

«¿Embarazo inesperado?» suele ser un anuncio que aparece de manera clandestina en alguna ventana o pared que da a la calle. El propósito es confuso, sobre todo porque suelen aparecer imágenes de parejas preocupadas, números telefónicos y otras frases como: «tienen derecho a ser informados» y «prueba de embarazo gratuita».

Confuso, pero convincente para “Adriana”, quien tiene más de un mes de retraso en su período menstrual. No sabe qué hacer, pero, “afortunadamente” encuentra uno de estos anuncios por Plaza de las Américas y marca al número telefónico que exhibe.

«Esto es secreto entre tú y nosotras»

 

-«Estamos entre amigas ¿ok? no pasa nada. Aquí estás hablando al lugar correcto ¿ya estás segura?

– Es que me hice una prueba de embarazo y salió positiva.

– ¿Has tomado algo, eh, refiriéndome a, para, deshacerte de cierta cuestión? ¿O no?

– No, me he puesto muy nerviosa. He visto en internet que puedes tomar unos tés, pero…

– Malísimo. No. No lo hagas.

– ¿No? ¿Por qué?

– No, porque hay ciertas consecuencias para la mujer.

– ¿Pero podría funcionar, no?

– Mira, este, hay veces que uno piensa que sí y resulta que no y te haces peor».

En la bocina del teléfono se escucha una voz dulce y firme de una mujer que forma parte de esta asociación «completamente confidencial» que ayuda a mujeres «que están en problemas» y que «no tiene ningún costo» a pesar de no formar parte de gobierno. Es una asociación «particular».

La plática telefónica advierte que solamente se puede mantener un vínculo de comunicación a través del teléfono fijo o celular porque en internet no se contestan los mensajes. A Adriana le garantizan confidencialidad, ya que esto es un «secreto entre tú y nosotras».

Por esta razón, Adriana agenda una consulta en la calle Morelos 113. A unos cuantos pasos del mercado Hidalgo. Hay una discreta puerta de metal blanca que tiene como únicas advertencias «No estacionarse», «Favor de tocar» y «Abierto».

 

“Un consultorio común y corriente”

 

Una habitación que simula ser una oficina y una sala de espera se encuentran tras la discreta puerta de Morelos 113. Adriana y Paty, su mejor amiga, son recibidas por una secretaria de cabello canoso que lleva una falda verde oscuro con calcetas y blusa negra de manga larga.

 

La sala de espera se sumerge en el silencio y las chicas sólo miran a su alrededor. Las paredes blancas están cubiertas por cantera color arena. La única decoración es un cuadro de un paisaje urbano hecho con carboncillo.

 

Sobre el sillón de plastipiel color vino están sentadas Adriana y Paty. Frente a ellas hay una mesita de vidrio sostenida por cantera gris, al centro tiene una planta de sombra. Hay expectación. La secretaria hace una llamada y organiza información en sus dos tablets.

 

Hay silencio. Es incómodo. La secretaria prende una televisión de plasma y sintoniza lounge y jazz suave. Después, la secretaria regresa a su espacio de trabajo en donde está rodeada por un pizarrón, un teléfono blanco de pared y una impresora multifuncional. Todas esperan en silencio… Hasta que alguien llega.

 

 

Naturaleza humana

 

Una rubia alta, de edad avanzada, nariz puntiaguda, ojos claros y acento sudamericano, ha llegado a dar consulta. Tiene un pantalón azul rey, alpargatas blancas y una blusa de manga larga azul. Tiene más determinación que la secretaria y con ella comienza la sesión.

 

Adriana y Paty son conducidas hacia un cuarto que está semitechado. Hay una mesa con varias sillas, carpetas y pañuelos; también hay una televisión que está puesta en una esquina.

 

Antes de comenzar, a Adriana le hacen firmar un formulario para avalar que la Red Latinoamericana de Centros de Ayuda para la Mujer (o CAM por sus siglas) usará sus datos con discreción. Sí, hasta ahora Adriana sabe que ha asistido a uno de los 48 CAM de todo México.

 

«¿Cuál es tu colonia? ¿Cómo te llamas? ¿En quién confías? ¿Cuándo fue el último día en el que te bajó? ¿Has tenido dolores? ¿Qué carrera estudias? ¿Cuántos años tienes? ¿Cómo te enteraste de nosotros? ¿Cómo es la relación con tu pareja? ¿Qué ha pensado hacer? ¿Qué religión tienes?» son preguntas que la terapeuta les hace a Adriana y Paty. Adriana es atea y quiere abortar.

 

Haciendo cuentas, Adriana tiene seis semanas de embarazo… pero «ya no es posible hacerse el aborto químico, sino el quirúrgico». Sin embargo, «el aborto es una salida de emergencia que te deja en una calle turbia»; lo preferible, según la terapeuta, es que Adriana entienda que existen otras salidas «que no van en contra de la naturaleza del humano”.

 

Lo preferible es parir y decidir si el bebé se cría con la madre o si se da en adopción «porque hay tantas personas afuera que esperan un bebé para adoptar». Sin embargo, la terapeuta le recuerda a Adriana que no va a juzgarla por las decisiones que tome.

 

«¿Qué hubiera hecho tu mamá si hubiera estado en tu misma situación? ¿Hubieras deseado que abortara?», dice la terapeuta, «además, ser mamá joven te dará mayor cercanía con tus hijos», agrega, «mira, aquí se ve el tamaño del feto cuando tiene seis semanas de haberse formado». En las manos de Adriana hay un feto de goma café del tamaño de una moneda de diez pesos.

 

«Pero recuerda que nosotros queremos que las decisiones que vayas a tomar, las tomes de la mejor manera posible. No te voy a juzgar», recuerda la terapeuta mientras mira con sus firmes ojos verdes.

 

 

Frente a frente

 

Adriana se queda sola con la terapeuta. Se le pide a Paty que abandone el sitio «¿te has tomado algo para inducirte el aborto? ¿Te has metido algún objeto? ¿Qué relación tienes con tu pareja? ¿Por qué no lo enfrentas? ¿Por qué no te contesta?». Tímida, Adriana contesta las preguntas y reitera que ha pensado en el aborto…

 

«La decisión que tomes, debe ser tuya; pero bien informada»; le reiteran a la joven embarazada.

 

Ahora entra Paty de nuevo y la mujer que ha brindado la charla les avisa a las chicas que verán un vídeo informativo con testimonios sobre el embarazo y el aborto.

 

Mujeres que han asistido a un CAM fueron grabadas y hablaron sobre sus experiencias al convertirse en madres, dar en adopción o abortar.

 

La grabación sigue hasta que se muestran distintos close-up que muestran de inyecciones de anestesia, genitales femeninos y procesos de aborto. Pese a que las imágenes son sumamente obvias, el vídeo narra con detalles, pausas y ambientación cada paso del procedimiento quirúrgico.

 

«¿Puede parar el vídeo, por favor?» le pide Adriana a la terapeuta. Si aún quedaban dudas respecto a la interrupción del embarazo, la señora explica que el aborto puede dejar secuelas como úlceras, infertilidad, histerectomía e incluso la muerte…

 

«Pero no importa qué decisión tomes, nosotros te vamos a apoyar».

 

 

La influencia de Jorge Serrano Limón

 

El tiempo concluye, se agenda otra cita para después, Adriana piensa que tiene que regresar. Quizá ella no sabe que la Red Latinoamericana de CAM surgió en México como parte de las iniciativas «pro-vida» de Jorge Serrano Limón, quien se ha manifestado en contra de la píldora del día siguiente y el aborto, desde 1989.

 

Jorge Serrano Limón es un activista pro-vida que durante el 2003 firmó un acuerdo con la Administración de Patrimonio de la Beneficencia Pública para crear diez CAM en el país. Sin embargo, el proyecto presentó irregularidades y, al año siguiente, se detectaron daños al erario federal por 31 millones 15 mil 129 pesos.

 

Este mismo personaje se opuso a la legalización del aborto en el Distrito Federal e intentó exponer su rechazo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF); pero su manifestación fue contraproducente, ya que a Jorge Serrano Limón le llovieron tangas lanzadas por mujeres manifestantes que le aplicaban adjetivos como «ratero” y “ladrón».

 

El activista en contra del aborto también se opuso públicamente al uso de la píldora del día siguiente y criticó duramente las películas «La última tentación de Cristo», de Martin Scorsese (Animal Político, 12/04/2012) y “El crimen del Padre Amaro” de Carlos Carrera.

 

Según la página oficial de la Red Latinoamericana de CAM, esta iniciativa «surgió para promover la salud y el bienestar de la mujer en el mundo hispano a través de servicios de asistencia y educación, es hoy una realidad gracias a Dios y a la unión y colaboración que se estableció desde entonces».

 

Esta red, que trabaja en la clandestinidad, se articula a partir de unos pocos anuncios que recorren las ciudades buscando interpelar a las mujeres con la frase «¿Embarazo inesperado?».

 

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