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Empresarios sanjuanenses, entre las víctimas del gazolinazo

Luis Enrique Corona Mandujano

PARA DESTACAR: “Las marchas solamente evitarán que haya otro aumento tan drástico”, opina el gerente de la gasolinera, pero fuera de eso parece que no hay vuelta de hoja. Otros más directos dicen que “ya nos la metieron”. Es el ánimo que se vive en San Juan del Río.

La población también es víctima del pánico y paros de transportistas

San Juan del Río, Qro.- Entre el lenguaje de las palabras “no hay marcha atrás” y “ya nos la metieron”, hay una distancia enorme. Sin embargo, ambas declaraciones tienen el mismo discurso de fondo: el precio de la gasolina no va a retroceder.

Esas son las diferencias en las declaraciones entre los gerentes de dos gasolineras en San Juan del Río. Y aunque la tez de los hombres en el cargo, sus edades y su ropa sean totalmente opuestas, concuerdan en la situación y en el hecho que sus empleados se han visto seriamente afectados por los paros y el desabasto de combustible.

“Nosotros sobrevivimos del sueldos y comisiones”, dice el gerente de una estas gasolineras, en donde ahora no pueden vender más de 20 litros por cliente y absolutamente nada en garrafas ni contenedores externos.

Él reprueba los actos de vandalismo que han ocurrido en la República e invita a los manifestantes a presentarse ante las autoridades correspondientes: “tienen que ir con la cabeza, con quien aprobó esto” señala de forma seria. Ha guardado toda la mercancía como aceite y anticongelante en la bodega para evitar robos y piensa que aspirar a un retroceso en el precio de la gasolina es “un sueño guajiro”.

En tanto, el gerente de otra gasolinera, en la que no hubo abasto de combustible hasta el 4 de enero, calcula que son 18 personas por estación las que dependen de este negocio. Sabe que tendrá que mandar a sus trabajadores a casa temprano. No deja de repetir que “esto está horrible”.

También entiende el trasfondo de la situación, sabe que este es un fenómeno que le ha ocurrido a diversos giros industriales a través de la historia nacional, pero reconoce que ninguno antes había afectado tanto. Y el desabasto no acabará pronto.

Se trata, considera el gerente, de un resultado directo de la reforma energética, una bienvenida a la industria extranjera que hace su gran entrada en México. Es la revolución de un negocio que tiene sus formas propias en nuestro país y le está pegando a todo mundo. “Las marchas solamente evitarán que haya otro aumento tan drástico”, opina el gerente, pero fuera de eso parece que no hay vuelta de hoja.

En una rápida visita al supermercado Chedraui de San Juan del Río, nos encontramos con barricadas improvisadas. Todas hechas con tarimas de madera con el objetivo de tapar todas las entradas. Cuando uno cuestiona al gerente de la tienda por algún altercado, invita amablemente a llamar a la línea de relaciones públicas de Chedraui.

Al salir aquel sitio, aún podrías alcanzar una ruta del trasporte público. A pesar que estuvo en paro total por la mañana como protesta por el gasolinazo, por la tarde siguió funcionando como todos los días.

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