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En México nos tratan como “indocumentados”, expresa transexual

Por Martha Flores

“No es posible que en nuestro país estemos como indocumentados”, manifestó Angie Rueda Castillo, mujer que alguna vez fue hombre y quien presentó su libro Hola, soy Angie, la chica de mis sueños. Testimonio de una mujer transexual, como parte del Primer Encuentro de Reflexiones Queer que se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Durante la presentación de su obra en el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales el miércoles 26 de octubre, Angie Rueda portaba una minifalda que mostraba la firmeza de sus piernas, maquillaje, cabello rubio y uñas largas.

Acompañada de Karla Vázquez Parra, coordinadora de la Licenciatura en Sociología, y de Ilsa, una joven transexual, Angie comenzó a platicar su experiencia, el “difícil proceso” (como ella lo describió) del cambio de lucir como hombre y ahora como mujer, una mujer que a la vez es padre, pues se casó dos veces, procreando dos hijos.

Con una voz temblorosa pero ronca, Angie dijo que su testimonio es principalmente para sus hijos, para que algún día puedan entenderla. Expresó que un motivo que la impulsó fue que las personas trans son consideradas una disforia de género, por lo que demanda la despatologización de las personas en su situación.

–¿Qué te motivó a escribir un libro?

–Una amiga que encabeza un grupo de padres y madres por la diversidad sexual, me invitó a una plática y se me ocurrió escribirlo, empecé a redactarlo y terminé en tres semanas, pero ya estaba muy pensado.

“El objetivo es aportar como persona, aportar desde el activismo, como ciudadana desde el conocimiento que tengo de las ciencias sociales, derechos humanos y sexología, pero el principal objetivo es (que mis hijos me lleguen a entender), aunque no sé cuándo puedan posar sus ojos en el libro o no sé si lo vayan a querer leer. Tampoco sé qué me van a decir, pero es una forma que yo hago para poder ayudarlos cuando lo necesiten o les pueda servir a entender su vida a través de por qué yo, su papá, soy una persona así.”

A pesar de que hoy tiene rasgos femeninos, Angie reveló que es transexual secundaria o tardía.

“Yo no me vestí de niña, no usé la ropa de mi mamá, de mi abuelita, no. Yo me casé dos veces, viví con ella cuatro años y medio, insistí en la familia tradicional y me volví a casar. Tuve dos hijos, a quienes no veo desde hace 10 meses, porque su mamá me dice que los perjudico, que les hago daño, que qué van a pensar ellos, que qué van a pensar los amigos y los papás de sus amigos, cuando se den cuenta que su papá se viste de mujer; están como secuestrados porque ni siquiera puedo hablar con ellos”.

Rueda Castillo recordó que todo empezó en el chat, donde platicaba como mujer en páginas de lesbianas, donde se dio cuenta quiénes eran las personas trans.

“Yo soy una mujer encerrada en cuerpo de hombre”. Fue entonces que en 1999 empezó su transición, sin importar los principios y las contradicciones que tenía.

 

“Por primera vez en mi vida estoy haciendo conscientemente lo que realmente quiero”

Con la voz quebrada, platicó que vivía en una contradicción, “a pesar de que tenía éxito profesional, sentía una desolación enorme y tristeza, donde no estaba de acuerdo ni con mi edad, apariencia, ni mi trabajo, y no entendía por qué, lo único que me daba alegría eran mis hijos, la fantasía que he vivido con ellos”, expresó.

Con un proceso de transición de 12 años, ahora se dedica a enfrentar la diferencia, exigiendo que personas como ella puedan tener garantizados sus derechos y dignidad. Aunque se dice “segura” de que los cambios físicos le traerán problemas de salud, no duda en presumir que ésa es su mejor hazaña.

“Hasta ahora tengo la inteligencia emocional, los recursos intelectuales y el valor para llevar a cabo el mayor desafío de lo que he hecho en mi vida, el mayor cambio, que me está llevando hoy en día a arriesgar prácticamente todo: mis hijos, mi familia de origen, mi novio, el día de mañana arriesgar mi salud en una sala de quirófano y sin embargo les puedo decir que por primera vez en mi vida estoy haciendo conscientemente lo que realmente quiero”, contó.

Podía notarse su buen humor y la tranquilidad con ella misma. Así comenzó a hablar del amor, tema del que dijo que entre ellos no se andan con “tanteadas”, pues van “directo al grano”, y fue entonces que le deseó suerte a Ilsa, pues, le comentó, no era fácil cargar con las miradas.

“Yo le deseo que sus compañeros la reconozcan y respeten como un ser humano, que no tengas que refugiarte en un cuarto de hotel o en un escondite para personas trans, para que un hombre la corteje y se la quiera llevar a la cama, que haya respeto y dignidad”, dijo con lágrimas en los ojos.

Al final Angie planteó y dejó la pregunta al aire de, “¿qué mujer quiero ser?”.

“La ventaja es que nosotros podemos ser la mujer que queremos, les puedo decir de corazón que yo soy la mujer de mis sueños, mi chica ideal, la mujer con la que siempre quise estar, y también les puedo decir que la mejor realización de mi vida soy yo; y ojalá mis hijos puedan entender lo que es su papá”, señaló.

“Los medios de comunicación fomentan la discriminación hacia nosotros”

En lo referente al aspecto legal, Angie señaló que lo que se debería cambiar tanto en lo local como federal es impulsar la Ley de Identidad de Género como en España, se trata del problema de reconocimiento de la personalidad jurídica, sin el cual no hay esa seguridad jurídica ni ciudadana.

“Nosotros decimos que somos indocumentadas en nuestro propio país porque todo lo que somos no está reflejado en documentos de uso legal. Entonces está anulado todo lo que estudiamos porque se refiere a una persona que no somos nosotras”, explicó.

Como segundo tema que consideró deben tomar en cuenta dentro de las leyes, fue la cuestión del acceso a los servicios de salud, al crear programas transgénero para la administración de hormonas, acompañamiento psicoterapéutico, la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

“Si nosotros no nos ponemos de acuerdo con nuestro cuerpo y nuestra mente, no tenemos bienestar, no tenemos concordancia, entonces no se está cumpliendo el derecho a la salud (el artículo 4 de la Constitución), que es el derecho a la protección a la salud. Es pues la salud, no es solamente la ausencia de enfermedades o padecimientos o afectaciones, sino el mayor nivel de bienestar físico, emocional y psicosocial posible”, expresó Angie.

Consideró que los gobiernos se han venido sensibilizando solamente para evitar denuncias, sin embargo dice que la empresa privada sigue siendo “extremadamente homofóbica y transfóbica”, y que son los medios de comunicación los que alientan esto, pues son altamente discriminadores.

Ante la situación, Rueda Castillo señaló que lo que se tiene que hacer es introducir a la Constitución de cada entidad una clausula antidiscriminatoria en la que se penalice la discriminación en el Código Penal local.

Finalmente, Angie dejó claro que la sociedad queretana, y en general toda la sociedad, ven las cuestiones transgénero de manera discriminatoria.

No obstante, indicó que piensa que la situación ha cambiado a pesar de la “influencia panista”, el activismo católico conservador, los llamados “verdaderos valores mexicanos”, el machismo, la homofobia y la violencia, “se tiene que impulsar la transformación”, declaró.

Al término de la ponencia, Angie Rueda Castillo recibió un aplauso y felicitaciones de la audiencia, pues consideraron es una decisión que no cualquiera se atreve a realizar.

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