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En Querétaro también hay indignados

Por Luz Marina Moreno Meza

Cansados de una democracia fallida, de ser la última prioridad de los gobiernos, es como se encuentran sociedades distintas alrededor del mundo. Jóvenes han sido los principales en crear y replicar el Movimiento 15-M (15 de mayo de 2011).

México ha participado y junto con el país, la ciudad de Querétaro, misma que logró reunir en el Jardín Corregidora, a más de 40 personas inconformes con el sistema de gobierno y dispuestos a ofrecer soluciones.

 

Eran las 4:30 de la tarde. Paulatinamente los carteles en el suelo y la actitud de los que ya se encontraban ahí apoyando al movimiento generó que personas curiosas, jóvenes en su mayoría, se acercaran para observar y después decidieran quedarse y ser uno más de los manifestantes.

“No puede ser que todo el mundo se esté moviendo y nosotros no. Hay muchas cosas que demandarle al gobierno, al país entero y a la sociedad; como individuos nos tenemos que poner las pilas. Por eso estamos aquí: para ponernos de acuerdo como sociedad y llegar a un consenso de lo que está pasando como nación”, expresó Pamela Erin Mason Ramos, estudiante de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la UAQ, quien mencionó que este movimiento ha sido respuesta a las protestas pacíficas desarrolladas en España, denominadas como Movimiento 15-M e Indignados.

Carteles y hojas ornamentaban el suelo del Jardín de la Corregidora y expresaban frases como: “Estamos en la calle como ciudadanos porque estamos en la calle como país”, o “Es obsoleto, pero le llaman Neo, es opresor pero le llaman liberalismo”.

Playeras portadas por los jóvenes anunciaban inconformidad; ya para las seis de la tarde parecía que las insignias en dichos ropajes eran compartidas por más individuos que se mostraron a la expectativa de lo que las primeras voces reunidas emitían.

Los desacuerdos que aquellos labios pronunciaban fueron los que paralelamente se mostraban en las hojas repartidas; documentos que señalaban reformas laborales que atentan contra el trabajador, guerra contra el narcotráfico, genocidio con más de 40 mil muertos, bloqueo de información y del monopolio mediático; como éstas, 15 hechos más esperan ser rechazados, detenidos, negados y adecuados.

“Tenemos más de 40 mil muertos, una cifra oficial. Eso es todavía más alarmante, quién sabe de cuántos sea la cifra real; tenemos mil 700 feminicidios sin aclarar, cuestiones de la reforma laboral; la Ley de Seguridad Nacional, la flexibilidad de los contratos para los trabajadores. Entonces digamos que nos están robando el futuro”, advirtió Néstor Mauricio Alavez Zepeda, también estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), y uno de los voceros del Movimiento 15-O en Querétaro.

Las denuncias impresas comenzaban a tomar vida, aquellas que expresaban un lucro con el derecho a la vivienda, una desigualdad y discriminación por sexo, color de piel y edad; el empleo de fuerzas militares y policiales que han generado un ambiente de terror, la destrucción de pueblos indígenas y la subvaloración de los pueblos autóctonos de México.

“Salgamos a tomar nuestras calles que nos pertenecen y tomemos nuestro territorio”

Los horarios de trabajo de los payasos del Jardín Corregidora obstaculizaron al menos por 20 minutos el desarrollo de las opiniones de las casi 40 personas que estaban dispuestas a otorgar su punto de vista y unirse al movimiento.

Adultos, niños, jóvenes, todos pertenecientes a distintas clases sociales, comenzaron a organizarse para dar su opinión a los presentes.

La familia de payasos se puso de acuerdo con los del movimiento e inclusive les prestaron el equipo de sonido y emitieron igualmente su opinión.

“Que este discurso que cada quien quiera decir sea por tomar la calle, tomar nuestra dignidad y los valores que nos han quitado. No pedimos la guerra, el desempleo, ni la contaminación. Entonces salgamos a tomar nuestras calles que nos pertenecen y tomemos nuestro territorio”, exhortó uno de los payasos del grupo Cleta que, como él mencionó, en algún tiempo de su vida fue payaso “apolítico”.

La dinámica se preparó y la audiencia comenzó a participar, uno a uno fueron apoderándose del micrófono e impartían su inconformidad con los demás; los que ahí se encontraban en su mayoría estaban de acuerdo con lo que se decía, incluso con algún parafraseo del autor Eduardo Galeano y su Ventana a la Utopía, elaborado por un joven de alrededor de 20 años.

“La utopía está a dos pasos de él. Entonces él camina dos pasos y ésta se mueve cuatro, él camina esos cuatro pasos para alcanzar la utopía, pero la utopía se mueve 20 pasos y ve que ésta se encuentra en el horizonte y nunca se puede alcanzar, entonces él se pregunta, ¿para qué mierdas nos sirve la utopía?”, recalcó uno de los jóvenes que apoya el movimiento.

“Jamás habíamos estado tan degradados”

El ánimo de la gente iba incrementando, en contraste con la luz del sol que se escondía en el ocaso y que acompañaba su despedida con el repiqueteo de las campanas provenientes del Templo de San Francisco.

En ese momento, otro chico que vestía camisa de cuadros tomó la palabra. Enfatizó que la seguridad nacional se encuentra desfalcada y los intereses sociales están desaparecidos.

“Nosotros estamos amenazados, ¡hablas y te matamos a tu familia! Jamás habíamos estado tan degradados, ahorita tú no eres profesor, ni licenciado, ni doctor, tú eres uno más al que pueden matar por dinero, ¡porque aquí el dinero es lo que importa!”, gritó.

Opiniones relacionadas con la ecología, con la explotación de minas a cielo abierto en San Luís Potosí: “un proyecto genocida que ocupa más de 32 millones de litros de agua al día mezclado con 16 toneladas de cianuro. Ganamos legalmente todos los casos y el Gobierno Estatal, Federal y Municipal han desacatado todas las sentencias que anulan los permisos”, dijo una de las presentes.

El desempleo, la falta de educación, las deudas por tarjetas de crédito también y el nuevo término acuñado, ninis, tuvieron lugar en el Jardín Corregidora; el atardecer se convirtió en anochecer y el frío paulatinamente fue tocando los cuerpos de los presentes, pese a esto se continuó con la exposición de puntos de vista, se planearon más reuniones entre los presentes y la próxima está programada para finales de octubre.

Pamela Mason, estudiante de la FCPS, expresó: “Si bien estamos conscientes que no somos un país primermundista no estamos al nivel de la Unión Europea pero creemos y por eso estamos aquí porque tenemos esa capacidad de razonar y observar lo que está pasando en nuestro país; es momento de decir ‘no necesito ser primermundista para darme cuenta que se están matando no por mí, sino por intereses más elevados’ (…)

“Si no hay una democracia real en México no es porque nosotros no la queramos, sino porque el gobierno no la deja tener. Hay que dejar de pensar que porque no estamos catalogados como primermundistas, no podemos exigir una vida digna”, puntualizó.

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