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Entre la Crudeza y la Honestidad: ‘Don’t Try’, El Legado del Último Poeta Maldito

Charles Bukowski fallece en 1994 a la edad de 73 años, con problemas de leucemia y diagnosticado con neumonía la cual terminaría con la vida y obra del escritor maldito. Recordándolo como aquel con la suficiente crudeza y adicción para narrar la sucia, podrida, vulgar y sobre todo honesta realidad de algo que no se debe de intentar.

Bukowski nace en Andernach Alemania en 1920, con padre estadounidense y madre alemana migrando a Estados Unidos unos años después para tener una vida de lo más precaria en asuntos familiares, con un padre violento, abusos, discriminación y rechazo de una sociedad la cual se presenta como la cura de todo mal infligido, al menos ante ojos cerrados.

En sus inicios, dejando de lado sus estudios universitarios en literatura y periodismo, Bukowski intento probar sus esfuerzos por medio de relatos no tan concurridos. Su primera publicación fue en la revista Story Magazine en 1944. Trabajando mucho tiempo en una oficina de correos y en sus tiempos libres dirigiendo sus esfuerzos a la escritura. Rechazando su redacción de sobre manera por pequeños y grandes, ganando relevancia mucho tiempo después.

Con ese desenfrene que venía cargando la vida del autor ‘La Senda del Perdedor’, se encontraba un escritor que pulía en lo soberano de las calles; sintiéndose cómodo con el alcohol, prostitutas y borrachos, ya que esa era la realidad en la que se encontraba. Su poesía enfocada hacia aquello que se vive en las sombras, reprochando los supuestos valores morales de una sociedad deshumanizada y llena de expectativas sociales imposibles de representar, o bien representadas en las historias del poeta maldito.

El hecho que se le nombre como un poeta maldito, es referido por un término asociado a ciertos poetas que vivieron en el siglo XIX en Francia, y que se caracterizaban por llevar una vida bohemia, marcada por la tragedia, el sufrimiento y la marginalidad social. Bukowski fue asociado con la tradición de los «poetas malditos» debido a su estilo de vida, con temáticas de alienación, depravación y la crudeza de la vida urbana. Aunque no formó parte del grupo original de poetas malditos franceses, Bukowski compartió muchas similitudes temáticas y de estilo de vida con ellos, lo que lleva a algunos críticos a incluirlo en esta categoría.

En una entrevista, Bukowski explicaba “Cuando escribes, tus palabras tienen que ir así: (Pin Pin Pin… Pin Pin Pin), Cada línea debe estar llena de ese delicioso jugo, sabroso, debe de ser poderoso; tiene que hacerte dar vuelta a la página, cada línea debe tener poder, emoción jugo y sabor. Escribir no debe de ser aburrido, no debe aburrir a los lectores, no debe aburrir a nadie; cada línea debe tener jugo, ¿No lo ves?”.

El consejo que dejo Charles Bukowski en su tumba fue “DON’T TRY” (no lo intentes), escrito en medio de la lápida; como conclusión y reflexión, Bukowski entiende que en el momento en que él dejó de esforzarse y cumplir con las normativas de lo que se esperaría ser, él lo único que debía de otorgar era escribir lo que sentía de su realidad, porque era ahí donde él encontraba su persona. Solo en el momento que dejo de intentar fue cuando pudo ser, cuando dejo de intentar, actuar y fingir fue realmente él. 

Que la luz del sol te dé felicidad y que la lluvia te provoque melancolía; para Bukowski romper con esta dicotomía comprende la dura realidad en la que él se tuvo que sumergir, el sol también te puede dar tristezas y la lluvia en momentos te dará alegrías. Al no intentar Bukowski fue y tal vez para llegar a ser se debe dejar de intentar.

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