Entre la memoria y la pasión, la música española tomó el museo de los conspiradores

La música española no llegó al Museo de los Conspiradores como una postal del pasado. La noche del 23 de julio llegó como memoria, nostalgia, deseo, tragedia y fiesta.
En el marco del XXVIII Encuentro Nacional y XVI Internacional de Guitarra, y como parte del homenaje al maestro Gonzalo Salazar, el contratenor Héctor Sosa y el guitarrista clásico Benedicto Becker presentaron “De Sangre y Arena: Romances Pasionales de España”, un concierto dedicado a los 150 años del natalicio del compositor Manuel de Falla.
El programa propuso un recorrido por distintas expresiones de la tradición musical española. Desde las canciones sefardíes, marcadas por la nostalgia de una patria perdida, hasta las composiciones populares recopiladas por Federico García Lorca y las obras de Manuel de Falla, el concierto exploró una identidad sonora atravesada por el amor, el exilio, la religiosidad, el drama y sobre todo la celebración.
En el escenario, la voz de Héctor Sosa se encontró con la guitarra de Benedicto Becker.
Reconocido como “El Contratenor de México”, Sosa cuenta con más de 43 años de trayectoria artística. Su carrera comenzó en 1982 en el Teatro del Palacio de Bellas Artes y, durante más de dos décadas, interpretó la cantata “Carmina Burana”, de Carl Orff, con prácticamente todas las orquestas del país.
Su carrera también se ha extendido a la producción discográfica, la investigación y la docencia. En 2002 debutó como productor de la serie “Grandes Voces de la Ópera en México” y participó en la creación de “Memorias Sonoras del Palacio de Bellas Artes”. También es autor del libro “Las vicisitudes del contratenor en México”.
Sosa ha recibido diversos reconocimientos por su trayectoria artística y académica, entre ellos el primer lugar del Concurso Nacional de Canto “Carlo Morelli”, el Galardón a la Excelencia y Calidad de su Trayectoria Artística y Académica de la Fundación Cultural Forjadores de México y, recientemente, el galardón Palmas de Oro 2025 a la Excelencia Profesional.
A su lado, la guitarra de Benedicto Becker aportó el segundo eje de la noche.
El guitarrista mexicano se formó en La Habana bajo la tutela de Víctor Pellegrini y continuó su preparación con clases magistrales del compositor y director Leo Brouwer. También realizó cursos de perfeccionamiento técnico e interpretativo en el Hitchin Benslow Music Trust, en Inglaterra.
Como solista, ha participado en distintas salas de concierto de México, entre ellas la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde formó parte del ciclo “La guitarra hoy”. También ha sido dirigido por reconocidos directores como José Guadalupe Flores y Román Revueltas.
En 2019 obtuvo el primer premio del Concurso Nacional del Festival Internacional de Guitarra de Castalla, Valencia. Actualmente, se desempeña como docente en el Conservatorio de Música “José Guadalupe Velázquez”.
La primera parte del concierto comenzó con las canciones sefardíes “Los bilbilicos”, “Adio, querida” y “A la una yo nací”. Interpretadas en ladino, estas piezas preservan una memoria que sobrevivió al exilio y al paso de los siglos. En ellas, la nostalgia por la tierra perdida se mezcla con el amor y la intimidad de las canciones transmitidas de generación en generación.
El programa continuó con “En los trigales”, como homenaje a Joaquín Rodrigo, para después adentrarse en las “Canciones Españolas Antiguas” de Federico García Lorca. “Los mozos de Monleón”, “Las morillas de Jaén”, “El café de Chinitas”, “Nana de Sevilla”, “Anda Jaleo” y “Sevillanas del siglo XVIII” trasladaron el repertorio hacia el imaginario popular de Andalucía. En estas canciones convivieron la picardía, el romance, la tragedia y la celebración.
Tras el intermedio, la guitarra tomó el centro del escenario con el homenaje a Francisco Tárrega. “Endecha”, “Oremus” y “Capricho árabe” permitieron escuchar distintas posibilidades expresivas del instrumento: desde la solemnidad y la contemplación hasta la influencia de la tradición andalusí.
El cierre estuvo dedicado a Manuel de Falla, en el marco de las celebraciones por los 150 años de su natalicio. “El paño moruno”, “Seguidilla murciana”, “Asturiana”, “Jota”, “Nana”, “Canción” y “Polo”, pertenecientes al ciclo “Siete canciones populares españolas”, llevaron al escenario la relación entre la música académica y las expresiones populares.
En la obra de Falla, el folclor español se transforma sin perder su fuerza. La tradición se convierte en una remembranza refinada, reinterpretada y llevada a las salas de concierto sin desprenderse de la intensidad de sus raíces. Así, “De Sangre y Arena” recorrió distintos rostros de España: el país de la nostalgia sefardí, el de los romances andaluces, el de las melodías populares y el de la tradición convertida en composición académica. A través de la voz de Héctor Sosa y la guitarra de Benedicto Becker, el concierto recordó que una canción puede ser también una forma de conservar la memoria






