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Entre polvo y menor clientela, así avanza la obra del Mercado Escobedo

Locatarios narran años de inundaciones mientras la obra hidráulica avanza 30 por ciento; piden atender también seguridad y estacionamiento.

«Nos inundamos cada rato», relató Liliana Flores, locataria de piñatas del Mercado Mariano Escobedo desde hace cuatro años. Como ella, decenas de comerciantes conviven desde hace años con el agua que entra a sus locales hasta tres veces al día durante la temporada de lluvias, mientras el Municipio de Querétaro avanza en una rehabilitación de 20.9 millones de pesos que busca resolver el problema.

Las inundaciones que durante la temporada de lluvias obligan a los comerciantes del Mercado Mariano Escobedo a sacar agua de sus locales hasta varias veces al día son uno de los problemas que busca atender la rehabilitación anunciada por el Municipio de Querétaro, que contempla una inversión de 20.9 millones de pesos.

Sin embargo, mientras los trabajos avanzan, los comerciantes señalan que la intervención también ha provocado suspender por algunos días su jornada de trabajo, la menor afluencia de clientes, dificultades para transitar por algunos pasillos y preocupación por la continuidad de sus actividades conforme avance la obra.

El Municipio informó que la rehabilitación contempla trabajos en el drenaje sanitario, la red de agua potable, el sistema de canalización pluvial y los módulos sanitarios. La intervención busca beneficiar a más de 160 mil personas y mantener en funcionamiento el mercado durante los trabajos.

De acuerdo con Luis Gabriel Guardado, encargado de la obra, actualmente los trabajos presentan un avance aproximado de 30 por ciento y se prevé que concluyan a mediados de noviembre.

Entre las áreas intervenidas se encuentran los pasillos principales, las entradas y zonas como el pasillo central y el pasillo de fondas. El encargado señaló que, al comenzar los trabajos, encontraron algunos registros tapados y otros que no funcionaban adecuadamente, por lo que tuvieron que ser atendidos para continuar con la intervención.
No obstante, para Liliana Flores, locataria de piñatas del mercado desde hace aproximadamente cuatro años, el drenaje es el principal problema que ha enfrentado durante su permanencia en el inmueble.

“Nos inundamos cada rato”, relató. Durante la temporada de lluvias, explicó, el agua puede ingresar al establecimiento hasta tres veces en un mismo día: después de sacarla por la mañana, puede volver a entrar por la tarde o durante la noche.
La comerciante también señaló que el agua no es el único problema relacionado con las condiciones del inmueble, pues existen goteras que provocan filtraciones desde la parte superior.

Por ello, considera que la rehabilitación sí está atendiendo una de las necesidades prioritarias del mercado.
Alejandro Macedo, quien trabaja vendiendo dulces típicos mexicanos en uno de los establecimientos del mercado desde hace más de 15 años y cuya familia mantiene una relación generacional con el comercio en este espacio, coincidió en que el drenaje es una de las principales necesidades. Explicó que cuando llueve, el agua llega a salir por las coladeras y puede acumularse en los pasillos, obligando a los comerciantes a levantar y proteger sus productos.

“Para mí lo importante era esto, el drenaje”, señaló Macedo, quien cree que la intervención actual representa solo una parte de las necesidades del mercado. Aunque los comerciantes reconocen la necesidad de reparar el drenaje, también señalan que la ejecución de los trabajos está modificando la dinámica habitual del mercado. Liliana Flores relató que actualmente hay “muchísima tierra” y que ha notado una disminución en la llegada de clientes. También mencionó que algunas personas se han tropezado y caído en las zonas intervenidas.

Otro trabajador de una carnicería ubicada cerca de los sanitarios coincidió en que el movimiento comercial ha disminuido. Según explicó, el mercado suele tener mayor actividad durante determinados días de la semana, pero actualmente lo percibe “muy solo”.
El polvo y las condiciones de las áreas intervenidas también generan preocupación por la higiene, especialmente en un espacio donde se comercializan alimentos.

Macedo explicó que los comerciantes han tenido que cubrir sus productos para protegerlos del polvo y adaptar sus espacios conforme avanzan los trabajos. También señaló que el paso de personas con silla de ruedas puede complicarse en las zonas intervenidas. El encargado de la obra, sin embargo, aseguró que no han tenido problemas para movilizar a los locatarios y afirmó que tampoco han recibido quejas de los comerciantes durante los trabajos.

La afectación comercial también ha llevado a los comerciantes a cuestionar el momento elegido para realizar la intervención.
Macedo consideró que los trabajos pudieron haberse realizado después del 6 de enero, cuando concluye una de las temporadas de mayor movimiento para el mercado y disminuye la afluencia relacionada con las compras de Navidad y Reyes.
A pesar de las afectaciones y la baja afluencia de clientes, los comerciantes no rechazan la rehabilitación. Por el contrario, coinciden en que el drenaje necesita ser intervenido y esperan que, una vez terminada la obra, las inundaciones dejen de formar parte de la rutina del mercado.

Aunque para Macedo, la rehabilitación hidráulica no resuelve todas las necesidades del Mercado Escobedo. Pues, uno de los principales pendientes que identifica es el estacionamiento. Señaló que la cantidad de vehículos de los propios comerciantes reduce los espacios disponibles para los clientes y que la falta de lugares puede convertirse en un obstáculo para quienes buscan acudir al mercado.

También señaló la falta de vigilancia como otra necesidad sumamente importante para el mercado. Desde su perspectiva, se requiere mayor seguridad para controlar situaciones que, según relató, pueden afectar la experiencia de quienes acuden a comprar.
Este punto, al igual que el estacionamiento, no forma parte de las obras anunciadas actualmente, centradas en infraestructura hidráulica, drenaje, sanitarios y sistema pluvial. Macedo también indicó que la intervención, según lo que conoce, habría sido solicitada desde hace aproximadamente una década, pero quedó pendiente durante años.

Aun con las intervenciones, el Mercado Mariano Escobedo continúa abierto a los consumidores. El Municipio informó que el mercado recibe alrededor de cinco mil personas diariamente y entre ocho mil y 10 mil durante los fines de semana.
El proyecto contempla la instalación de mil 969 metros de tubería de PVC sanitario reforzado, 216 metros de tubería sanitaria, 83 registros y 183 trampas de grasa. Para la red de agua potable se instalarán mil 133 metros de tubería hidráulica y para el drenaje pluvial 147 metros de tubería.

En los módulos sanitarios se contempla la colocación de 250 metros cuadrados de azulejo, 38 inodoros, tres mingitorios, cinco barras con dos lavamanos, 20 lámparas a prueba de vapor y 55 metros cuadrados de mamparas de herrería.

La obra avanza así entre una necesidad reconocida por comerciantes y autoridades (resolver las inundaciones y renovar infraestructura) y otras demandas que permanecen fuera del proyecto. Para la mayoría de los locatarios, la expectativa es que el sacrificio temporal de trabajar entre tierra, obstáculos y menor afluencia se traduzca finalmente en un mercado donde el agua deje de convertirse en un problema mayor cada vez que llueve.

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