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Es perverso privilegiar los intereses de la industria tabacalera: activistas

Por: Cecilia Conde Rendón / Ana Karina Vázquez

Las observaciones que el gobernador José Calzada Rovirosa envió a la LVII Legislatura, respecto a la ley para la regularización de espacios 100 por ciento libres de humo tabaco -aprobada por el Pleno con anterioridad- van en contracorriente a las posturas que privilegian la salud de la población, consideraron organizaciones como Salud y Género A.C. y Gracias, no fumo.

“Es insólito. Esta respuesta no la había dado un gobernante en el mundo, todos los gobernantes ponen primero la salud de la población, antes que los intereses económicos”, aseguró Gisela Sánchez Díaz de León, de Salud y Género A.C.

“Esta afirmación del gobernador, de que se va a afectar a la industria del tabaco, también la ha dicho la industria del comercio; en realidad, es un argumento de la industria del tabaco, pero no tiene ningún sustento”, pues no hay estadísticas que lo respalden, añadió la activista.

Por su parte Gerardo Ayala, también de Salud y Género A.C., advirtió que considera “un poco perverso” poner al mismo nivel el derecho a la salud y los intereses económicos de las empresas, lo que -a su juicio- se deja entrever en las observaciones del Ejecutivo.

“Me llama la atención que en su respuesta equipara un derecho humano fundamental universal, el derecho a la salud, con los intereses económicos de una industria que, además, demuestra a todas luces que es nociva para la salud. Equipararlo, a mí me parece un poco perverso”.

Además, los activistas presentaron datos del Instituto Nacional de Salud Pública, en los que se revela que sólo el 22% de la población mexicana es fumadora; por ende, al emitir una ley como la que ellos impulsaron y defienden, se estaría considerando el beneficio de la mayoría de la población.

Tanto Gisela Sánchez como Gerardo Ayala advirtieron que las declaraciones del presidente de la Canirac en el estado, Eduardo de la Parra Cubells, les llaman la atención, ya que desde que el gobernador emitió las observaciones, aquél cambió de parecer, pues a inicios del año había dado su apoyo a la ley.

“No quisiéramos pensar que lo que está ocurriendo es lo que ha pasado en otros países, en otros lugares, en los que la industria del tabaco da mucho dinero para que los gobiernos no apoyen los reglamentos en cuestión de tabaco.

“Eso está documentado también, no es algo que nosotros pensemos o sepamos: está documentado que la industria tabacalera, históricamente, ofrece dinero a quienes toman decisiones gubernamentales, políticos y demás”, refirieron.

Para ellos, si esto sucediera en la entidad sería ‘lamentable’, puesto que “ni con todas las ganancias de la industria tabacalera se resarcen los daños que provoca. Este argumento de que se afectan los intereses de la industria tabacalera, que genera empleos, y que generan derrama económica, como les gusta mucho nombrarlos a muchos políticos, esa derrama económica no repara todo el daño”.

 

Ciudadanos fumadores y no fumadores, a favor de regulación

Los activistas enfatizaron que durante los sondeos hechos a personas fumadoras y no fumadoras se han percatado de que la ciudadanía, en su mayoría, está de acuerdo en la implementación de la ley, puesto que les significa “una iniciación a una cultura del cuidado y del respeto de los otros, nuestra relación con el medio ambiente, nuestra relación con las cosas y con todas las personas”.

Respecto al derecho de los trabajadores de bares y restaurantes a respirar aire libre de humo de tabaco durante sus horas laborales, los activistas denunciaron que han solicitado audiencia con el gobernador sin obtener respuesta alguna.

“Nos recibió el subsecretario de Gobierno después de mucho insistir, y lo último que nos dijo fue: ‘los trabajadores de bares o restaurantes ya saben que ahí se fuma, ellos saben el riesgo al que se exponen’”, recordaron.

No obstante, señalaron que a dichos empleados les es imposible negarse a trabajar en esas condiciones. “Los meseros nos han dicho: por supuesto que no estoy de acuerdo en que fumen. Si yo no fumo, no estoy de acuerdo en servir aquí, pero lo hago porque no puedo perder mi fuente de trabajo; tengo hijos, una familia qué mantener, y si esto lo tengo que soportar, lo voy a soportar, pero es soportar, no estar de acuerdo”, concluyeron.

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