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¿Es Rius un mito?

A pesar de que no pasó del quinto año de primaria, Eduardo del Río García, mejor conocido como Rius, se convirtió en una fuente de la educación en México. Además, fue inspiración para las siguientes generaciones de moneros, quienes muchas veces imitaron su estilo, recordaron caricaturistas reunidos en Querétaro para homenajear al que consideraron como su maestro.

Entre los asistentes estuvo Rafael Pinedo, alias ‘Rapé’, quien aseguró que los inicios de Eduardo del Río en la caricatura fueron “leyendo y haciendo dibujitos” y explicó que se puso el pseudónimo de “Rius” para que su familia no se enterará, “porque era muy mal visto, era un oficio de borrachines y mal vivientes y todavía lo sigue siendo”, expresó.

Igualmente, ‘Rapé’ apuntó que es un absurdo comparar el trabajo de Eduardo del Río con las infografías que se difunden actualmente, por lo que aseveró que Rius no era el Pictoline de las anteriores generaciones: “investigaba muy cabrón… nos dejaba todo peladito y en la boca, para explicar temas que no todo mundo podía entender desde la nube intelectual”.

Por otra parte, Rafael Pinedo también se refirió la última vez que vio al caricaturista que falleció en agosto pasado, cuando le habló sobre el libro que acaba de terminar esa mañana: “Era un cuate muy inteligente… cuestionaba al presidente, al mismo Dios, por esas razones se quedó sin trabajo en repetidas ocasiones, hasta que le cayó una propuesta de hacer una historieta semanal”.

Por su parte, Rafael Barajas, ‘El Fisgón’, recordó que Rius fue un activista social hasta el final, por lo que era considerado como una de las tres secretarías de educación pública en el país (la SEP, Televisa y Rius), de acuerdo con lo que expresaba el fallecido escritor mexicano, Carlos Monsiváis.

‘El Fisgón’ añadió que Eduardo del Río escribió para una sociedad que no leía a los clásicos; sus textos finalmente lograron llegar a todos los sectores. En otras palabras, apuntó el caricaturista, Rius puede salvarte cuando te pregunten sobre los tres libros que hayan marcado tu vida.

Rafael Barajas también recordó una anécdota sobre Rius, cuando en un mercado escuchó a unas señoras discutir sobre la existencia del monero, “eso de Rius no existe, es un mito, ¿cómo una persona va hacer todo eso?”.

 

Para finalizar su intervención, “El Fisgón” anunció “la palabra” de su maestro: “El evangelio según San Garabato”:

El principio era el caos, pero luego llegó Rius… y la cosa se puso mucho peor.

El primer día Rius vio que la luz era buena y separó a la luz de las tinieblas y nos dejó a todos en tinieblas.

En el segundo día, Rius creó los valles, los ríos, los cerros, las montañas, San Garabato, Cucuchan y anexas. Al tercer día, Rius creó las plantas, las lechugas, las espinacas, los ejotes, las papayas, las piñas, los chayotes con crema y los nopales con epazote -esta parte del Génesis se llama: “La panza es primero”.

En el cuarto día, Rius creó a los animales, creó a las iguanas, a las lagartijas, los sapos, a los diputados “levantadedos”, a los Azacárraga (padre e hijo) a Hank (padre e hijos) a Carlos Salinas… ese es solo hijo, a Marcial Maciel, a Vicente Fox, Martha, los hermanos Bribiesca, Felipe Calderón, Jesús Ortega, Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y todo tipo de alimañas.

El quinto día, Rius creó al sistema político mexicano con todo y país, ese sistema que hizo el milagro mexicano que consiste en que el país progrese sin que nadie se dé cuenta.

Al sexto día, Rius creó al hombre, a la mujer y a la idiosincrasia del mexicano; así nacieron Caltzonzin, Doña M, Don Perpetuo del Rosal, Nopaltizn, Chon Prieto, los Supermachos y los lectores de los Supermachos.

Al séptimo día, Rius creó a la raza de bronce, pero como salimos tan machos, tan machos, que aguantamos que nos hagan todo tipo de fregaderas, nos dio a leer las sagradas escrituras, y ahí nos dio a leer ‘Marx para principiantes’, ‘La Trukulenta historia del kapitalismo’, ‘El diablo se llama Trotsky’, ‘La revolucioncita mexicana’, ‘Los panuchos’ y demás libreros para haber si se nos quitaba lo agachones.

Y al octavo día, como ya estaba más que cansado, es decir harto, en lugar de ponerse a descansar, como Dios manda, Rius creó la herejía; entonces Doña M salió y dijo: ¿Quién es Rius?, ¡Rius no existe!

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