Escuela de Artes y Oficios de la UAQ consolida crecimiento y modelo autofinanciable

La Escuela de Artes y Oficios de la Universidad Autónoma de Querétaro es un proyecto universitario que comenzó formalmente a finales de 2014 y que, a lo largo de más de una década, ha experimentado un crecimiento sostenido en matrículas, infraestructura y alcance social, explicó Elizabeth Hernández Medina, coordinadora general de la Escuela de Artes y Oficios, quien forma parte del proyecto desde el año 2021 y asumió la dirección general a partir de 2024.
Elizabeth Hernández Medina es diseñadora industrial de formación, cuenta con una especialidad en técnicas tradicionales para el diseño contemporáneo y una maestría en gestión tecnológica. Su incorporación a la Escuela de Artes y Oficios se dio en 2021, cuando creó y dirigió el Departamento de Productos y Servicios, un área destinada a desarrollar productos y servicios a partir de las áreas de conocimiento que se trabajan dentro de la escuela.
Oferta académica, vinculación social y apertura de nuevas sedes
La Escuela de Artes y Oficios nació como un proyecto autogestivo y autofinanciable, característica que se mantiene hasta la fecha. De acuerdo con Hernández Medina, aproximadamente el 90 por ciento del funcionamiento de la escuela se sostiene con recursos propios, generados a partir de la oferta de cursos, talleres y servicios.
Durante la pandemia por COVID-19 la escuela enfrentó una etapa complicada, ya que no podía recibir alumnos, pero los gastos continuaban. En ese contexto surgió el Departamento de Productos y Servicios como una estrategia para generar recursos adicionales. La Escuela de Artes y Oficios comenzó sus actividades formales a finales de 2014, con una matrícula inicial de 33 alumnos. Durante sus primeros años, el proyecto no contaba con instalaciones propias y trabajaba en espacios prestados, pasillos y salones compartidos. Fue hasta 2018 cuando la escuela recibió dos hangares en Campus Aeropuerto, lo que marcó una nueva etapa en su desarrollo.
Actualmente, la escuela cuenta con una matrícula regular de entre 500 y 550 alumnos en Campus Aeropuerto y entre 100 y 150 en San Juan del Río. A esta cifra se suman los cursos de única ocasión y otras actividades, lo que permite atender aproximadamente entre 700 y 750 alumnos regulares por semestre. De manera anual, considerando todas las modalidades, la escuela alcanza alrededor de mil 500 beneficiarios.
Autofinanciamiento, costos y retos operativos
Este crecimiento se ha sostenido principalmente de la generación propia de recursos y de una filosofía de trabajo basada en el “cómo sí”, entendida como una forma constante de buscar alternativas para alcanzar los objetivos aun cuando no se cuenta con todos los recursos ideales. Desde esta lógica, la escuela se ha planteado mejoras semestre a semestre, privilegiando la acción y la resolución sobre las carencias, y aunque se reconoce que la infraestructura aún no es la deseada, se subrayó que los espacios actuales son dignos y que existe un esfuerzo permanente por su mejora y profesionalización.
Además de los cursos semestrales, la Escuela de Artes y Oficios realiza diversas actividades adicionales. Entre ellas se encuentran optativas culturales en colaboración con la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales con el préstamo de espacios, asimismo se ofrecen congresos y semanas culturales, talleres en bachilleratos, cursos en municipios y vinculación con empresas.
La apertura de la sede Carretas representa una nueva etapa para la Escuela de Artes y Oficios. La proyección es sumar aproximadamente 150 alumnos regulares adicionales. Sin embargo, la intención no se limita únicamente a la oferta regular de cursos: “La intención aquí en Carretas es crear más bien un espacio de diálogo con la sociedad, con los públicos, y de oferta cultural regular”, explicó.
La sede fue diseñada considerando las características de la infraestructura disponible, por lo que no busca replicar talleres de gran escala como carpintería, sino diversificar la oferta y llegar a nuevos públicos.
Desde 2021, la Escuela de Artes y Oficios depende directamente de Rectoría. Aunque los salarios del personal administrativo forman parte del presupuesto universitario, el resto de los gastos -como nómina de docentes, insumos, maquinaria, herramientas, mobiliario y adecuación de espacios- se cubren con recursos generados por la propia escuela.
Uno de los principales retos, señaló Hernández Medina, es diseñar una oferta que sea autofinanciable. Cada taller se abre únicamente si se alcanza un número mínimo de alumnos que permita cubrir el salario del docente y los insumos necesarios. “El salario de los maestros no es negociable”, afirmó.
En cuanto a los costos, un curso de 40 horas tiene un precio de mil 750 pesos y uno de 80 horas cuesta 3 mil 300 pesos. En el caso de capacitaciones para empresas, el costo es de 800 pesos por hora grupal, atendiendo entre 15 y 20 personas. En promedio, los cursos de la escuela oscilan entre 45 y 55 pesos por hora de capacitación.
El inmueble de la sede Carretas pertenece a la UAQ desde la década de los noventa y se encontraba en estado de abandono. Para habilitar el espacio, se presentó un plan de negocios que contempló una inversión aproximada de 175 mil pesos.
Diversas áreas universitarias colaboraron en la adecuación del lugar. Sustentabilidad UAQ apoyó con las áreas verdes, el equipo de Comunicación realizó los diseños gráficos y el mobiliario fue producido en los talleres de la propia escuela. Hasta el momento, no se cuenta con inversión de otras instituciones o niveles de gobierno, aunque existe el compromiso del presidente municipal de apoyar con herramientas para el espacio.
Diversidad estudiantil y formación para el trabajo
La Escuela de Artes y Oficios recibe personas desde los 15 años, con el único requisito de saber leer, escribir y realizar operaciones básicas. La comunidad estudiantil es diversa y reúne personas con distintos niveles educativos, desde primaria hasta posgrado. En los talleres conviven jóvenes, adultos y personas mayores. Según Hernández Medina, el alumno de mayor edad que ha tenido la escuela tiene 88 años. La institución también ha trabajado en romper estigmas de género en los oficios, promoviendo la participación de mujeres en áreas como carpintería y mecánica automotriz.
Asimismo, la escuela ha desarrollado líneas internas de capacitación en temas como diversidad sexual, seguridad y atención a personas con discapacidad, dirigidas tanto a personal administrativo como docente.
Para la coordinadora general, los oficios son fundamentales porque históricamente han estado ligados a la resolución de las necesidades humanas. Desde esta perspectiva, la Escuela de Artes y Oficios mantiene su vocación de formación para el trabajo, al tiempo que se consolida como un espacio donde el conocimiento y la experiencia de cada persona son valorados, sin importar su origen académico o social.



