Espectáculos

Los Óscar vs la Animación

Hace ya casi dos semanas que fue la entrega de los Premios Óscar y seguimos viendo el fruto de las polémicas que ha generado. Aparentemente, toda la atención se desvió hacia el incidente de la bofetada de Will Smith, pero esto no fue el único hecho cuestionable de la noche. Y es que, para sorpresa de nadie, la Academia parece tener un problema con el cine de animación. Bueno, quizá no solo uno, pero el debate actual que ha puesto sobre la mesa gira en torno a si la animación es o no es cine. Y honestamente la cuestión no debería ser tan difícil de responder.

Sabemos que desde siempre la categoría de Mejor Película Animada ha dado de que hablar. Una de las razones es el hecho de que las películas extranjeras son abiertamente ignoradas y difícilmente se les da la oportunidad de competir en las categorías los nominados, siendo El viaje de Chihiro la única película de origen japonés que ha ganado está categoría. Otra razón es que no importa que películas estén nominadas porque la mayoría de veces los aplausos se los lleva Disney/Pixar, más por costumbre que porque se lo merezca. Tenemos de ejemplo uno de los mayores robos de la historia que fue el triunfo de Toy Story 4 sobre Klaus y este año se une Encanto sobre The Mitchells vs The Machines.

Esto no significa que las películas de Disney sean malas, pero siendo honestos, la casa del ratón tiene un innegable favoritismo que tan solo este año le concedió más de la mitad de las nominaciones con Encanto, Luca y Raya y el ultimo dragón, lo que deja pocos espacios para que otras casas de animación tomen el reconocimiento que se merecen.

El menosprecio hacia la animación

Este año, por si fuera poco, se le suma el hecho de que la Academia no toma la animación como algo serio, sino como las películas para niños que los padres deben «soportar». Durante está entrega surgieron comentarios de este tipo por parte de presentadores en donde a la animación no se le daba el debido lugar ni el debido respeto que le corresponde. Tanto así que algunas figuras dentro del cine de animación dieron a conocer su opinión y a defender su trabajo. Fue el caso de Phil Lord (The Mitchells vs The Machines y Spider-Man: Into the Spider-Verse), Lee Unkrich (Monsters Inc, Coco y Toy Story 3) y Shannon Tindle (Kubo and the Two Strings), incluso la cuenta de Twitter de The Mitchells vs The Machines expuso que “la animación es cine” en respuesta al menosprecio que se le estaba haciendo.

Asociar a la animación completamente con el público infantil es un error que solo comete alguien que poco sabe de animación. Además, tratándose de un evento tan significativo como los Premios Óscar, más la forma sugerente con la que se refirieron a esta categoría, es una burla al trabajo de cientos de personas que están detrás de cada una de estas producciones.

Para empezar, ¿Qué tan prudente es separar a la animación como un género diferente? Si simplemente se trata de otra forma para hacer cine. La animación es una herramienta que funciona a la perfección, entonces ¿Por qué ha habido tan pocas películas animadas en Mejor Banda Sonora? ¿Dónde están los directores de animación en la categoría de Mejor Director? ¿Y en Mejor Guion Original? Esa forma de separar a la animación de las demás películas perpetua el estigma de que «la animación vale menos».

En la entrega de los Óscar 1991, La Bella y la Bestia pasó a la historia por ser la primera película de animación en estar nominada a la categoría de Mejor Película. Y a raíz de esto se desprendió la preocupación de que una película “Sin actores de verdad” se llevará el premio de las películas «reales».  La animación también tiene una preproducción, tiene trabajo de guion, directores, actores, efectos especiales, banda sonora, etc. Entonces ¿Por qué no es una película de verdad? Si se juzga una película por si es personificada o no, antes que por su contenido, entonces no se está juzgado a la película en sí, sino su formato.

Animación para adultos

La animación no tiene que tener necesariamente un alto contenido gráfico o un lenguaje fuerte para salir de la clasificación de público infantil. Muchas veces, la animación ha servido para expresar temas complejos e incluso crudos como conflictos históricos o sociales. Sin irnos muy lejos, está la película Flee y el cortometraje de Bestia que tienen situaciones que los niños no terminan de entender, pero también son cintas que difícilmente tocan o destacan en la alfombra roja, pues la Academia parece estar a gusto perpetuando el estigma de que la animación es exclusivamente para niños.

Si todos los filmes de animación fueron pensados para las infancias, ¿Dónde quedan las películas como Persépolis, Mary y Max o Perdí mi cuerpo? ¿Qué pasa con Rebelión en la granja y La colina Watership? ¿Le pondríamos una etiqueta de “AA” a Perfect Blue, Anomalisa o Psiconautas?

Otro punto negativo es que está discusión no solo afecta a las películas de animación para adultos, en realidad, no hay nada de malo en la animación para el público infantil que muchas veces puede tener temas serios o estar adaptadas para que los niños y los adultos le den lecturas diferentes. Pero el estigma de “película de dibujitos” también hace que se piense en el contenido infantil como una causa de desprestigio a la animación o como algo menos valido.

La respuesta es simple: la animación es cine. Esta puede llegar a ser más profunda que algunas películas de live action y que tenga algunos retos diferentes, no la vuelve menos difícil de crear. Es otra forma de hacer arte que merece todo el respeto y reconocimiento que la Academia nunca ha podido darle.

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