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Nana, una obra maestra del romance

Las historias de amor a las que estamos acostumbrados siempre han dejado mucho que desear, además de que, con el tiempo, su concepto de amor se ha puesto en debate respeto a qué deberíamos considerar romance y qué no. Afortunadamente la representación de este género se volvió más crítica y cada vez tenemos más narrativas destinadas a identificar el punto en el que una relación se vuelve insana. Pero esto no significa que todas las anteriores historias de romance sean malas, de hecho, existen varias obras adelantadas a su época que marcaron un inicio para hablar de temas que incluso hoy en día tienen algo de tabú. Uno de estos ejemplos es Nana, un anime sobre drama, comedia, música punk e historias de amor sumamente realistas tanto por su narrativa como por sus personajes. Además, en este caso, te recomiendo que mires tanto el anime como el manga porque una vez que empieces vas a necesitar más.

Nana es originalmente un manga escrito e ilustrado por Ai Yazawa en el año 2000 y hasta ahora cuenta con 21 tomos. La versión animada salió en 2006 con 47 episodios. Además de eso, Nana también tiene dos películas live action.

La historia cuenta la vida de dos jóvenes adultas de la misma edad que se conocen en un tren rumbo a Tokio para iniciar nuevas e independientes vidas y, por si fuera poco, ambas también comparten el mismo nombre: Nana. Como si fuera obra del destino, ambas Nanas deciden rentar un apartamento compartido para empezar a cumplir sus sueños, pero, aunque tienen muchas coincidencias, sus personalidades son completamente diferentes. Por un lado, está Nana Osaki, una cantante punk que quiere debutar con su banda Black Stones y superar a Trapnest, la nueva banda de su exnovio. Osaki es necia, posesiva, directa, fuerte, toda la imagen ruda de chica punk que se puede esperar de primeras.

 Y por otro lado está Nana Komatsu a quien apodan Hachi (diminutivo del famoso perro Hachiko) para poder diferenciar a las Nanas. Hachi tuvo una vida muy acomodada por lo que es una chica mimada, enamoradiza y sobreprotegida que demanda mucha atención. Pero empieza a descubrir las dificultades de la vida adulta por perseguir a su novio hasta Tokio para poder estar juntos.

Hasta ahora, la historia no suena muy emocionante, pero la forma en la que se desarrolla, los temas que toca y sus detallados personajes hacen que cobre vida. Cabe aclarar que Nana, pese a estar clasificado como un Shoujo (animes dirigidos especialmente al público femenino adolescente), es más un Josei (dirigido especialmente para mujeres adultas) y vamos a ver por qué.

Cuando las historias de amor son realistas

Al abarcar diversos tipos de romance, Ai Yazawa es capaz de relacionar la vida sentimental con múltiples problemas sociales representados en una época poco abierta. En cuanto al romance encontramos críticas al amor romántico e incluso a la romantización de la familia. Incluye un acercamiento al enfrentamiento a la vida adulta y al proceso de independencia, al amor y la soledad y a diferentes escenarios de las rupturas desastrosas, resaltando las relaciones posesivas, la dependencia emocional, la infidelidad y la violencia y el abuso sexual en relaciones de pareja.

Dentro de sus temas sociales está la industria musical y todo lo relativo a la imagen de los artistas y la presión mediática. Además, de lo difícil que es triunfar en este arte y la carencia del apoyo familiar hacia las carreras musicales. Pero Nana no se queda ahí, pues toca temas más fuertes y delicados como la percepción de la maternidad, los embarazos no deseados, los estigmas de la virginidad, las adicciones, el proceso de duelo ante la perdida, los traumas, los problemas de salud mental y autolesiones hasta la prostitución infantil y la industria pornográfica.

La manera de hablar sin tabúes sobre todas estas problemáticas es uno de los puntos más fuertes de Nana, pues son cuestiones que siguen siendo temas de actualidad pero que no cualquiera sabe exponer su importancia y el cómo repercuten en nuestra vida cotidiana.

Los imperfectos personajes

Lo mejor de Nana sin duda son sus personajes, los cuales son lo más humano posibles. Todos bien construidos y con motivos que respaldan el desarrollo de su personalidad. Nadie es perfecto, al contrario, los defectos y las consecuencias de los errores son el punto central de la historia. Todos los personajes tienen su propio equilibrio, lo que hacen mal y lo que hacen bien y como sus decisiones ayudan y afectan a otros personajes simultáneamente. Los personajes variados hacen imposible el no identificarse con alguno y con las experiencias y vivencias que los van cambiando, dejando ver una evolución constante y empática.

El romance es la temática principal, pero el foco cae sobre la profunda conexión creciente entre las dos Nanas (que ya juzgarás tú si es meramente amistad o algo más). El contraste en la imagen, la personalidad y la vida misma de las dos protagonistas hace de su amistad algo único. Cada una de ellas enfrenta sus problemas individuales y encuentran entre sí un lugar seguro que, con el paso de los acontecimientos, se ve amenazado. Aun así, Nana nos enseña sobre los detalles que nutren una amistad y lo valioso de los momentos de paz al lado de las personas que amas.

Por si fuera poco, Nana cuenta con una música increíble gracias a las cantantes Anna Tsuchiya y Olivia Lufkin, y al tratarse de bandas punk, hay una serie de referencias al punk de los 70s. Lo único que puede hacerte un poco de ruido es el curioso estilo de dibujo, pues los personajes se ven algo largos y muy delgados, pero con el paso de los capítulos vas encontrando su encanto.

Ver Nana supone caóticas horas de ríos de emociones que se desbordan dentro de la pantalla y que te alcanzan fuera de ella para recordarte que, así sucedan cosas buenas o malas, la vida se trata de sentir, y que aún si te sientes perdido o abrumado sepas que está bien y que es una emoción completamente válida.

Esta es la historia de un drama adulto sobre el duro camino para cumplir tus sueños que te hará soltar lágrimas y te dejará con el corazón en la mano. Pero hay un detalle algo triste y es que actualmente tanto el anime como el manga están en pausa indefinida, y si eres de las personas que no les gusta ver o leer algo que no está concluido, te recomiendo que hagas una excepción con Nana, porque a pesar de no tener un final aún (la esperanza es lo último que muere) es una joya. Nana es un romance poco convencional y, por si sola, con o sin final es una obra maestra.

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