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“Estoy muy agradecida”

Por Miguel Tierrafría

El silencio en la comunidad de La Joya tiene un alto volumen. Apreciado desde arriba se pueden ver los pequeños poblados de casas en la parte baja de la cuenca, un paisaje en donde no se ha asomado el sol. El choque de los martillos de algunos pobladores es el sonido que invade el lugar, ya que construyen un mirador para esta zona.

“Estoy muy agradecida con todas las personas que nos empezaron a ayudar desde hace tres años, que nos hicieron cisternas, fogones y biofiltros. Hemos visto que para nosotros fue muy provechoso, porque gastamos el agua de lluvia y ya no batallamos tanto como para estar con el agua potable a todas horas.

“Tenemos nueve mil litros en cada cisterna, nos dura un buen para el uso de la casa y ahora estamos también”, resaltó Regina, quien se ha visto beneficiada con las prácticas sustentables que se han estado aplicando en la comunidad.

Regina subrayó que el ahorro ha sido el principal beneficio para muchos de los pobladores que ya cuentan con estas prácticas llamadas ecotecnias.

“Los fogones para nosotros son un ahorro, porque ya no gastamos mucho gas, nada más lo usamos para hacer el desayuno, para los niños cuando van a la escuela o cuando los señores madrugan. Entonces el fogón nos sirve para uso de todo el día con la leña que le metemos ahí (…) el biofiltro también nos sirve para regar las plantas con la misma agua que usamos para los trastes”.

Además, la implementación de los huertos familiares para autoconsumo ha sido una ecotecnia que poco a poco se ha ido puesto en marcha dentro de la comunidad de La Joya, esto con el fin de generar alimentos orgánicos que puedan consumirse entre la familia. Para esto Regina ya tiene su huerto, en el que planta distintos tipos de verduras.

“Estamos empezando a trabajar con los huertos biointensivos, que para nosotros va a ser un ahorro de gastar en alimentos, porque ahí tenemos de todo: verduras, plantas medicinales (…) haba, chícharo, cilantro, zanahorias, rábano y lechuga. Al menos yo tengo otra parcela donde metí alfalfa”, puntualizó.

Regina indicó las dificultades que ha habido en La Joya con respecto al agua, ya que a falta de arroyos de agua dulce en este lugar, se tenían que hacer travesías para obtener agua para consumo.

“Yo llegué a El Charape hace 28 años. Nomás vieran cómo batallábamos con el agua pa´ lavar, pa´ bañarse, a uno le costaba andar que escurriendo (…), madrugábamos toda la gente, ni dormía yo creo, los sonidazos de los botes, íbamos a escurrir el agua en el puro lodo para lavar (…) pero poco a poco ya después nos pusieron agua potable y pues un poquito nos alivianamos, sin embargo de todos modos hay veces que sí se nos va seguido el agua potable, no alcanza para todo el consumo de la comunidad”.

Incluso la falta de forraje para el ganado ha sido uno de los problemas por los cuales los animales perecen. Por lo cual se han implementado técnicas como el cultivo de forraje hidropónico para consumo de los animales.

Por último, Regina expresó: “Esperemos que con todos los proyectos que vienen continuemos adelante y seguiremos componiendo nuestra comunidad, que sí es un lugar muy árido, necesita mucha mano de obra de nosotros y de las personas que nos puedan ayudar”.

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