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Estrangulan obras a vecinos y comerciantes del Centro Histórico

Por Miguel Tierrafría

Las obras públicas continúan dando de qué hablar a la población queretana.

La estampa donde el colorido, el estilo un tanto barroco –hasta porfirista– de las casas que forman parte del Centro Histórico de Querétaro, se ve empañada por los montones de arena, las pilas interminables de adoquín, los pequeños postes largos anaranjados con su cintilla amarilla que indica la precaución al transitar por ahí.

“Puliendo nuestras joyas”, afirma un cartel referente al programa Soluciones, donde se observan los agujeros paralelos a la banqueta para la colocación del cableado subterráneo.

En un recorrido realizado por Tribuna de Querétaro, se puede constatar la serie de problemas que generan las obras que se están efectuando en el Centro Histórico.

Éstas se realizan que si para darle una “manita de gato”, o que si para darle una mejor funcionalidad y no se vean los cables que parecen tendederos.

En avenidas como Juárez, Hidalgo, 5 de Mayo, Guerrero, entre otras más se ve una estampa parecida a las de las caricaturas: la fila interminable de autos varados sobre las calles “parchadas”, porque de un lado le hacen sus “arreglitos” y por el otro los autos circulan.

Es como si el Centro Histórico fuera el cuerpo humano: todas aquellas avenidas mencionadas son las venas por donde transita la sangre, el problema viene cuando las toxinas dañinas (la obra pública, el cableado subterráneo, la remoción de adoquines) obstruyen la circulación (autos, bicicletas, motocicletas, peatones).

Para eso están los anticuerpos quienes tratan de descongestionar estas venas (tránsito). Lo cierto es que se puede ver que tanto el Gobierno Estatal como el municipal terminan generando más problemas con la “pulida de joyas”.

A cada paso que cualquier peatón efectúe se topa con piedras, desprendimientos de las banquetas, de 10 a 13 autos varados por cada manzana que recorre, esperando impacientes a que el de adelante le avance, los montacargas cargando adoquines obstruyen el poco espacio de descongestionamiento vehicular cuando pone a disposición más adoquines para los constructores que ahí yacen.

 

“El problema es que se mete mucho el polvo”

El tránsito vehicular es el primer problema. El segundo son los negocios alojados en el Centro Histórico, los cuales ven disminuidas las ventas por el poco margen para transitar tanto en las aceras como en la calle.

Negocios y comercios (de comida, ropa y muebles) ubicados cerca de la intersección de las calles Morelos y Juárez, se ven afectados por la tierra y las partículas de polvo que generan las excavaciones y el transitar de los vehículos. Debido a ello tienen que colocar plásticos de dos y hasta tres metros según el tamaño de la entrada ha dicho negocio.

“El problema es que se mete mucho el polvo”, afirmó una empleada de un café que se encuentra en Juárez cerca de la calle Morelos.

Calles como Juárez tienen algunas tablas de plástico que sirven como puente para transitar de negocio a negocio.

En otros simplemente el peatón no puede pasar porque la arena, los escombros u otras herramientas de la construcción impiden continuar el trayecto, por lo que los transeúntes tienen que arriesgarse a pasar a media calle, malabaréandose entre carros y malla color naranja, o la cintilla de color amarillo que indica precaución.

Existen algunas avenidas como 5 de Mayo que están “tomadas” por la remoción del adoquín que adorna las vías históricas de Querétaro, aquellas vías por donde los diputados locales hacen acto de presencia para legislar las leyes que mejor les (nos) convengan.

Eso sí, la propaganda de quién es el chipocludo que está a cargo de la obra no es para menos: o si no pregúntenle a las estampas de la Q azul que dice Capital Trabajando: no pos sí.

O qué tal los carteles rojos que apuntan “Puliendo nuestras joyas” junto con Gobierno de Soluciones… no pos eso que ni qué.

Hay obras que ya ni se sabe si son municipales o son estatales, como si fuera una competencia de quién abre más calles, quién genera más tránsito, quién pone más propaganda, quién hace más “mezcla”, o quién trae más excavadoras… y mientras, los transeúntes, los que pasean en carro por el Centro Histórico, los comerciantes, los que viven ahí, se ven afectados por las obras públicas.

“Están matando el Centro Histórico”

El descontento de comerciantes con respecto a las obras públicas que sacuden el Centro Histórico se hace evidente. Las denuncias de que terminen pronto o acabarán con la clientela que se acerca a los negocios es una constante.

Al cuestionarle a Juan Carlos Reyes, un comerciante que tiene un negocio en la calle Juárez, sobre qué opinión tiene respecto a las obras en el Centro Histórico, aseguró que desde que iniciaron las obras el negocio está “de la fregada”.

“Pues la verdad desde que empezaron las obras de avenida Universidad y ahora con esto (Juárez) nos ha afectado muchísimo las ventas porque ha bajado mucho la afluencia de la gente y a la larga pienso que esas autoridades están matando el Centro”, expresó.

El comerciante señaló que la falta de planeación es lo que está faltando a la hora de ejecutar dichas obras en el Centro Histórico.

“Querétaro está creciendo mucho, está creciendo la cantidad de vehículos, al rato vamos a estar infestados de camiones y necesitamos vialidades anchas, no vialidades tan angostas como hace 500 años que fue fundado (…)

“Hay que hacer las cosas más amplias y modernas, pero sí nos ha afectado mucho, aparte está la situación económica y todo eso.

“Están realizando obra muy bonita, mucha infraestructura, pero no están haciendo estacionamientos, los pocos que hay están acabando con ellos.

“Aquí al hotel le acaban de otorgar un permiso y realmente quieren hacer una ciudad muy bonita pero no está planeado y se está muriendo el Centro, quizá la forma de los andadores, la zona turística, sí haya sido beneficiada con estas obras”, manifestó.

En cuanto a las ventas, sentenció que en parte la crisis económica y, como último aspecto, el inicio de las obras en el Centro Histórico han provocado que Juan Carlos Reyes tenga que traspasar su negocio.

“Más del 50 por ciento (ha disminuido), de hecho voy a traspasar mi negocio, estoy haciendo ahorita el inventario porque no le veo ningún futuro al Centro.

“A la gente realmente le da una flojera tremenda meterse aquí al Centro porque no hay estacionamiento, no existen autoridades que te ayuden a circular bien… a mí me da una flojera ya entrar al Centro y me imagino que a mucha gente también.

“Entonces por ese motivo lo están matando, no hay atractivos, todos los atractivos están ya en los centros comerciales”, advirtió.

Finalmente Juan Carlos indicó que el presupuesto se está desperdiciando en estas obras porque las autoridades no hayan cómo gastárselo: “realmente no creo que nos beneficie en nada estas obras que están haciendo, lo que pasa es que se tenían que gastar el presupuesto, y a veces se lo gastan haciendo tonterías”, sentenció.

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