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Exploran las posibilidades del ensayo literario en el cierre del Festival de la Lengua y Literatura

Como parte del cierre del Festival de la Lengua, llevada a cabo por la Facultad de Lengua y Letras de UAQ, se realizó un conservatorio sobre el ensayo, con el propósito de abordar las posibilidades que tiene este género, subrayando en su utilidad como herramienta de pensamiento, expresión y diálogo.

Marco Aurelio Ángel, doctor en escritura creativa, centró su intervención en la importancia que tiene la claridad argumental, por parte de la tradición anglosajona, indicando que, en la escritura académica, se debe anteponer la transparencia de las ideas, encima del artificio retórico. Del mismo modo, cuestionó la tendencia en la academia mexicana a adoptar formatos rígidos sin fortalecer el pensamiento crítico.

“El ensayista inglés busca ser claro en la comunicación de las ideas. Cualquier ejercicio retórico imaginativo sirve al argumento. Obviamente hay excepciones (…) pero lo que se le dice a uno en la academia británica y entre los escritores es, el trabajo que tiene que hacer el lector al entender tu ensayo, es el trabajo que tú has hecho como escritor. Si tú escribes confusamente, porque crees que estás escribiendo profundamente, estás escribiendo mal”, argumentó el literato.

Por su parte, Ricardo Pace, abordó una propuesta conceptual y poética alrededor de un “ensayo vegetal”, usando metáforas botánicas para reflexionar sobre el futuro del género. Su participación vínculo problemáticas globales con la necesidad de una escritura más orgánica, colaborativa y resiliente.

“Vivimos en un mundo habitado mayormente por plantas. Quizás toda flora, aun la que vive en nuestra cabeza, merece nuestro cuidado (…) ¿Qué futuro le espera al ensayo literario? ¿Acaso se va a extinguir? Quisiera regarlo todo con mis propias lágrimas. La inhibición. Mientras tránsito por esta geórgica de melodrama recuerdo a Brian Brett, un escritor canadiense que también fue un agricultor”, exclamó Ricardo Pace.

Finalmente, Francisco de Jesús Ángeles, planteó el ensayo desde una perspectiva más introspectiva, definiéndolo como un proceso marcado por la incertidumbre, la duda y la imposibilidad de alcanzar una comprensión total. Señaló que el ensayo no busca conclusiones definitivas, si no que se construye desde el error, el desfase y la exploración constante del pensamiento.

“En todo ensayo existe una conciencia secreta de pérdida. No sólo de lo que no se sabe, sino de lo que no se supo a tiempo. Uno escribe desde ese desfase, desde esa grieta entre lo que habría querido entender y lo que apenas alcanza a balbucear. Y, sin embargo, escribe. No escribimos desde la pureza, por ello. Nadie escribe desde una claridad intacta”, abundó.

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