Fiesta, tensiones y mucha pasión: fútbol llanero en la comunidad de Paso de Mata

Paso de Mata es una comunidad del municipio de San Juan del Río, Querétaro, que se encuentra a la altura de la carretera 57. Es un pueblo común de la República que va de bajadas y subidas, debido a su llamativa ubicación, rodeado de cerros y mucha naturaleza, da la impresión de estar en un valle. Pero el ser un pueblo pequeño, donde todos o la mayoría de sus habitantes deben salir diario a la ciudad para trabajar, no lo descarta de tener su propia liga de fútbol “dominguera” donde la frase “partido amistoso” queda relegada a la más pura ficción.
La cita fue a las nueve de la mañana en el Campo de Fútbol Paso de Mata, ubicado en el corazón de la comunidad; una explanada de tierra o mejor dicho lodo, debido a la lluvia del sábado por la noche, sin gradas de ningún tipo y una mesa de mantel blanco donde se sentaron los árbitros que marcan puntaje y tiempos.
El ambiente era un hervidero de entusiasmo ofrecido por la porra de uno de los equipos, “Toros Rojos”, las familias de estos se acomodaron en unos bancos improvisados con cubetas de pintura, a un lado, una señora de la tercera edad ofrecía caguamas indio a noventa pesos y en michelada a ciento cincuenta.
Los niños, un aproximado de veinte, se sentaron al pie de ambas porterías y animaban con muchísimo fervor a su equipo, compuesto principalmente por sus padres y hermanos mayores. La venta de alcohol no cesó, conforme fue desarrollándose el partido, varias carretas y puestos de frías locales, refrescos, botana y hasta tostadas de ceviche, pulpo y camarón, se fueron extendiendo a lo largo del terreno, algunas con precios más accesibles que otras.
Desde el pitido inicial, el partido prometía emociones intensas. Los jugadores, vestidos con camisetas disparejas, contra los que llevaban casacas de entrenamiento prestadas por los árbitros, demostraban una mezcla de habilidad muy típica de deportistas veteranos, con jugadas armadas y un tanto lentas, pero efectivas al final del día.
En ocasiones eran los jugadores jóvenes de cada equipo quienes tomaban el protagonismo, con jugadas de ensueño que ponían de pie a la afición, la cual estaba muy metida en el encuentro. Gritos, porras y cerveza volando por los aires.
El clima se tornó un tanto tenso hacia el final del primer tiempo. Una barrida bastante atropellada en el centro del campo, encendió los ánimos por parte del equipo “Talibanes”.
El árbitro, con el semblante frío, trató de calmar los ánimos mientras los jugadores ya arremetían con empujones los unos a los otros. El incidente se resolvió con tarjetas amarillas y la salida de Iván, el jugador que sufrió la jugada polémica y que no paraba de quejarse por el dolor en su brazo derecho.
El partido continuó bajo una nube de tensión clara, interrumpida ocasionalmente por la efusiva celebración de los goles. En el segundo tiempo, la intensidad no disminuyó. Las peleas se volvieron cada vez más frecuentes, con empujones y gritos que resonaban en todo el campo. Luego de una pausa de casi quince minutos por otra falta que terminó en confrontación, el árbitro marcó penal contra Toros Rojos.
Con un marcador de 6 a 7 en favor de ellos y treinta segundos en el reloj, el portero con ambos brazos extendidos hacia el cielo se lanzó a la derecha en cuanto salió el disparo, deteniéndolo y ganando el juego. El partido en Paso de Mata había sido, sin duda, una celebración de la pasión local por el fútbol, niños y adultos festejaron la atajada y Víctor con el dorsal trece, disfrutaba el momento de ser el héroe de su equipo.
En punto de las 11, con el sol en su máximo esplendor, el campo era preparado nuevamente con tiza blanca en las demarcaciones para un nuevo encuentro.



