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Flor de cempasúchil: el sol de Día de Muertos cosechado en SJR

Las comunidades productoras de la flor de cempasúchil son el Nuevo San Isidro, Barrio del Espíritu Santo, El Carrizo y Santa Matilde, pues su tierra es ideal para la siembra.

San Juan del Río, Qro.- Cosechada a finales de octubre, la flor de cempasúchil ha simbolizado el Día de Muertos gracias a su aroma por lo que es un elemento esencial representativo de las ofrendas en los altares; además, por su color característico se le comparaba con el sol. También es considerada símbolo de vida y muerte, y su nombre proviene del náhuatl “cempohualxochitl”, que significa “veinte” o “varias flores”.

Cultivos en San Juan del Río

En San Juan del Río, las comunidades productoras de la flor de cempasúchil son el Nuevo San Isidro, Barrio del Espíritu Santo, El Carrizo y Santa Matilde, esto es debido a que su tierra es la ideal para la siembra de las variedades de cempasúchil, garra de león, y nube, de las más empleadas para la decoración de altares. Además de que se llega a proveer a otros municipios cercanos como lo son Tequisquiapan, Pedro Escobedo y Ezequiel Montes.

De acuerdo con Héctor Manuel Alvares Lizardi, floricultor del municipio, la producción se inicia con una anticipación de cuatro meses, donde los cuidados son complejos porque se debe evitar la propagación de plagas.

“Empezamos haciendo almácigos, después se espera un mes donde se les da tratamiento para que no se enferme —fumigación, riego—, para posteriormente ser trasplantado; aquí ya es otro proceso como fertilizar, deshierbar y pegar el surco a la patita de la planta”, señaló el floricultor.

Cambio climático y afectaciones por COVID

Si bien la producción de la flor de cempasúchil, nube y garra de león tiene cuatro meses de anticipación, las heladas, las precipitaciones pluviales, las temperaturas altas, provocaron daño en los cultivos, por lo que se verá reducida la venta: “El primer factor que nos afectó fue la falta de agua, llovió muy poco, para trasplantar necesitamos agua”, precisó Héctor Lizardi.

Por otra parte, el floricultor Emmanuel Paredes Raimundo mencionó que las temperaturas variantes son el reto en estos días, “las heladas son lo que más afectan a la flor, además de la falta de agua, por lo que su cuidado es muy detallado”, mencionó.

Aunado a ello, las medidas sanitarias por la pandemia han propiciado una disminución en la comercialización de la flor, lo que representa una pérdida del 35 por ciento. “Con el cierre de panteones se ha complicado, ya que tengo clientes que vienen de fuera y ellos la vendían fuera de los panteones”, puntualizó Álvarez Lizardi.

Si bien la flor de cempasúchil es parte de la cultura y tradición prehispánica que se conserva, ha enfrentado diversos retos, pero sigue siendo un elemento importante en el Día de Muertos, no solo por su atractivo visual, sino por la historia que existe en su pasado.

Ambos productores dicen tener menor venta, pero hasta el momento gracias a su trayectoria y las redes sociales han mantenido a sus clientes o adquirieron nuevos: “La venta no es como en años pasados, pero luego la gente viene y pide permiso para tomarse fotos, y dicen que te darán publicidad con ellas”, afirmó el señor Paredes.

Fueron diversas culturas prehispánicas del país que la emplearon para la decoración de tumbas, se sabe que el 1 y 2 de noviembre, pero esto se debe a que es el mejor momento para poder apreciar su intenso color y olor, que va de amarillo a naranja. Los estados que tienen tierra fértil e ideal para su cultivo son Guanajuato, Hidalgo, Michoacán y Estado de México, pero esto no limita que en otros lugares se pueda producir.

La flor como ofrenda

Dentro de la elaboración del altar de muertos, debido a su color amarillo sirve como una luz guía; dentro de las tradiciones prehispánicas se creía que el pétalo adquiría esta coloración porque guarda el calor del sol y su aroma ayuda atraer a los difuntos a las ofrendas.

Los mexicas eran quienes consideraban a la flor como símbolo de vida y muerte, además en sus tradiciones estaba el adornar las tumbas de sus difuntos con una flor más pequeña y de color similar llamada Tonalxochitl, consideraban que eran portadoras del sol, y así serviría de luz guía en el regreso a casa, posteriormente se decidió optar por la flor de cempasúchil debido a su tamaño.

Incluso también es empleada para uso medicinal, como lo son padecimientos digestivos, fiebre y en ocasiones enfermedades respiratorias como la tos; además, se utiliza para tratamientos de la piel como verrugas, salpullido y llagas, incluso para darle color a textiles y elaborar insecticidas.

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