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Fondo del Tesoro preserva más de 6 mil textos históricos

Los beneficios que se adquieren al tener un acervo como el Fondo de Tesoro repercuten directamente en la cultura mexicana, ya que en la medida en que las personas conozcan estos materiales se evitan el olvido y la amnesia social.

“Evitamos el olvido, evitamos la amnesia social”, respondió Ramsés Jabín Oviedo Pérez, responsable del Fondo del Tesoro de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), un acervo bibliohemerográfico, tras preguntarle la importancia de no sólo conocer la historia de México, sino de los archivos que se encuentran dentro de estas instalaciones.

El acervo se encarga de preservar más de 6 mil textos, algunos de ellos datan desde el siglo XVI. Los volúmenes constan de diferentes composiciones multidisciplinares, desde teología hasta diccionarios. Además tienen archivos que están escritos en diferentes idiomas: inglés, español o francés, inclusive, braille.

No sólo se pueden encontrar publicaciones impresas, sino también periódicos locales y regionales de principios del siglo XX, así como fotografías y tarjetas postales, además de herbarios. Desde sus inicios en 2010, el Fondo del Tesoro ha permanecido con la misma cantidad de ejemplares. Oviedo aclaró que han considerado que lo que más importante es tener presencia en el estado, así como generar cada vez más difusión en todos los medios para que la gente los conozca.

Antes de estar adscritos a la UAQ, los libros eran resguardados por colegios de formación eclesiásticas, como las órdenes religiosas de los Jesuitas o el Colegio Civil. Algunos otros coleccionistas donaron parte de su acervo durante la época en que Mariano Palacios Alcocer era Rector de la Universidad. “Fueron permaneciendo en estas órdenes a lo largo del tiempo, pero en un momento determinado pasan de ser de coleccionistas queretanos, tales como Ignacio Herrera, José Guadalupe Ramírez Álvarez, Fernando Díaz Ramírez, entre otros”, mencionó.

En un principio se tenía considerado que sólo iban a ser utilizados para su custodia, que no existiría una proyección de hacer un acervo y, en palabras de Oviedo, “y mucho menos un acervo con las condiciones como las que se encuentra actualmente el Fondo del Tesoro”.

Indicó que es complicada la manutención de los textos si éstos no son cubiertos por los requisitos mínimos para su existencia, tales como el cuidado de la higiene, luz, polvo e insectos. Para que esto suceda se necesita apoyo de la Máxima Casa de Estudios, ya que el presupuesto designado no cubre los requisitos que se deben atender.

“La Universidad invierte poco, la realidad es que podría tener un laboratorio con más restauradores, en el mejor de los casos, egresados de esta propia Universidad. Pero la realidad es que es un laboratorio pequeño, donde se hacen actividades en las que los recursos que se necesitan están siendo limitados porque hay una burocracia económica en el financiamiento; esa es la realidad. Se invierte poco”, aclaró Oviedo.

Lucha contra la amnesia

Ramsés Jabín considero que los beneficios que se adquieren al tener un acervo como el Fondo de Tesoro repercuten directamente en la cultura mexicana, ya que en la medida en que las personas conozcan estos materiales, se evita el olvido y la amnesia social. Se trata de hacer presentes las condiciones en las que estas fueron construidas y leídas ideológicamente en su tiempo. “Es parte de un patrimonio documental e histórico cultural que está ahí, y que depende de los presidentes si los revalorizan o de plano los lanzan al abismo del olvido”.

En sus palabras, es importante que los mexicanos conozcamos nuestra cultura e, inclusive, aún más importante es que los políticos tengan conciencia de la realidad del país. Expuso un ejemplo con Vicente Riva Palacio, personaje que no sólo hacía periodismo, sino también política, historia y poesía: “necesitamos hombres polifacéticos que sean capaces de tener saberes de distintas procedencias, y ser capaces de conjugarlos al crear un proyecto nacional”.

Quienes visitaban el acervo antes de la llegada de Ramsés eran sólo estudiantes e investigadores; muy poca gente consultaba los textos como una actividad cultural. Pero desde que él tomó el cargo, propuso un proyecto cuya intensión fuera duplicar las acciones e intensificar la presencia de cualquier estudiante.

El Acervo Fondo del Tesoro se encuentra ubicado en el Patio Barroco de la Facultad de Filosofía, en el campus Centro Histórico; sus horarios son de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 horas. Está abierto a estudiantes, investigadores y al público en general. Los servicios que ofrecen son de consulta, visitas guiadas, reprografía, asesoría en conservación y restauración, así como actividades académicas y culturales.

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