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Gallo Colorado pierde a su fundador e ideólogo: fallece J. Cruz Rivera

El pasado 12 de marzo, tras más de 40 años de lucha, falleció el también fundador de la revista ‘Querogallo’.

Como una gota de agua que cae constante sobre la piedra hasta hacer un orificio, el inquieto Crucito —como lo llamaban algunos de sus amigos cercanos— vivió siempre en lucha con la esperanza de algún día lograr “el despertar de la consciencia, mediante la gallardía y la perseverancia”. Esos fueron los principios con los que definió la corriente política del Gallo Colorado, pero que con el paso de los años y junto a sus acciones y proyectos terminaron definiéndolo a él como el Querogallo.

J. Cruz Rivera Pérez nació el 1 de julio de 1943 en Jalpan de Serra. Químico de formación, pero político por convicción. Fundó en 1972 el Partido Democrático Nacional (PDM), del cual fue dirigente estatal y luego diputado local en 1985, cargo que ganó en la XLVIII Legislatura. El pasado 12 de marzo, tras más de 40 años de lucha, falleció el también fundador de la revista Querogallo.

Con el PDM se aventuró en la carrera por la presidencia municipal de Querétaro, pero no lo logró. En 1991 fue por la gubernatura del estado: obtuvo 2 mil 777 votos, apenas el 0.9 por ciento, insuficiente respecto al 73.8 con el que triunfó Enrique Burgos García.

Los enfrentamientos ideológicos lo hicieron salir del partido, esto por supuestamente ir en contra de los principios sinarquistas y de extrema derecha del partido, aspectos que según J. Cruz, impedían conformar un movimiento plenamente demócrata: “argumentábamos que teníamos que aceptar el bien, viniese de donde viniese” declaró en 2016 para Tribuna de Querétaro y defendió su intención de recuperar lo mejor de la derecha e izquierda.

Oliva Solís Hernández, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, lo conoció en 2006: “él tenía objetivos muy claros en su lucha, no nada más partidaria, sino en su lucha personal que era el fomento de la ciudadanía, la formación de las personas en lo histórico y en lo político”, comentó.

Otro de sus objetivos era reivindicar la figura de Agustín de Iturbide para reconocerlo como “el verdadero hacedor de la independencia de México” y festejar el 27 de septiembre como la fecha de la consumación del movimiento.

Luego de su salida del PDM, integró una corriente política basada en los simbolismos que encontró en el gallo libre: el despertar de la conciencia ciudadana, la liberación y la perseverancia. Al “Gallo Colorado” lo que llenó de principios fueron “la honestidad, la congruencia, la transparencia”; y de significados fueron la pureza en el color blanco y el entusiasmo en el rojo para vestirlos como una suerte de uniforme y señal de su lucha.

Sus allegados, vecinos y quienes pudieron conocerlo lo recuerdan como un luchador incansable, como un buen compañero, como una persona humilde, de buen trato y de plática interesante; pero, sobre todo, le recuerdan con respeto por librar solitario y empedernido sus batallas y como un fiel defensor de sus ideales.

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