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Gobiernos federal y estatal dieron “el tiro de gracia” al campo

Por Abril Suárez

Ana Cecilia Figueroa Velázquez, Maestra en Historia y catedrática de la Facultad de Filosofía de la UAQ, presentó el libro El tiro de gracia al campo queretano, en el cual dibuja un panorama sobre la llegada de la fiebre aftosa a Querétaro y la implementación del “rifle sanitario” en los años cuarenta.

La presentación estuvo a cargo de Ruth Soto, académica de la Facultad de Filosofía, quien junto con la autora del libro comentó y explicó los ejes centrales que aborda la publicación.

El tiro de gracia, explicó la autora y coordinadora de Vinculación Académica de la Facultad de Filosofía, es una paradoja, un paralelismo que tiene que ver con un episodio que llenó de duelo y desolación al campo mexicano en 1947, cuando llegó el virus de la fiebre aftosa que infectaba al ganado y terminó ‘por completo’ con el campo mexicano.

Entre los datos relevantes que destaca Ana Cecilia Figueroa de este suceso, es que en 1940 el 80 por ciento de la población queretana era rural, con una economía de autoconsumo, es decir, los campesinos sembraban y consumían sus productos, del ganado obtenían lácteos, carnes y el tiro animal.

Por ello diversas medidas implementadas por el entonces presidente Miguel Alemán, cediendo ante las presiones de Estados Unidos, vinieron a significar el tiro de gracia que acabó con la economía rural.

En este contexto, recordó Figueroa Velázquez, se impulsó a las empresas y la modernización del campo “competitivo”, mientras México vivía con Estados Unidos una especie de “luna de miel”, debido a los préstamos millonarios que el ‘vecino del norte’ había hecho para reestructurar las redes ferroviarias e impulsar la industria petrolera.

El libro narra cómo se vivió en Querétaro este fusilamiento masivo, en donde fueron sacrificados 100 mil animales. Y aunque a nivel macroeconómico esto no implicó una pérdida significativa, pues en términos porcentuales sólo se acabó con el 30 por ciento del ganado existente, no obstante, el sacrificio de este ganado trajo la miseria al campesinado pobre que trabajaban en el ejido o la propiedad comunal, porque se quedaron sin los insumos para alimentarse: maíz, carne, lácteos.

Otro detalle destacable es que las indemnizaciones que recibieron los campesinos por el sacrificio de su ganado equivalía a la mitad del precio comercial de éste, y con la falta de animales de trabajo resultó imposible no sólo obtener productos lácteos y carne para la sobrevivencia familiar, sino trabajar la tierra también, lo que provocó una crisis que trajo como consecuencia el que se elevaran los índices de alcoholismo en el estado.

“Ante la frustración, los campesinos utilizaban el dinero de las indemnizaciones para embriagarse y en eso se les iba todo, incluso se llegó a pedir que se prohibiera la venta de alcohol y se cerraran las cantinas porque el consumo del alcohol se convirtió en un problema social”, manifestó Ana Cecilia Figueroa.

Una de las aportaciones de la obra, a consideración de la autora, fue el demostrar que “sí había otra solución” para acabar con la fiebre aftosa, como la implementación de la vacuna preventiva al ganado sano y el fusilamiento únicamente del ganado enfermo. Sin embargo el presidente en turno, presionado por los intereses norteamericanos, optó por la fusilata, lo que devastó al campo mexicano en general y al queretano en particular.

“La clase política queretana resultó beneficiada con el rifle sanitario”

Ana Cecilia Figueroa retrata al Querétaro de mediados del siglo XX como una ciudad rural con severos problemas de sanidad, en donde parte de la población moría de disentería, gastroenteritis y diarrea, la población aún bebía el agua que llegaba del acueducto y en general era un estado pobre.

Por otra parte, la actitud del gobierno no fue favorable para la crisis que estaba aconteciendo en la entidad, puesto que el entonces gobernador del estado, Agapito Pozo Balbás, no adoptó una postura de apoyo a los campesinos que sufrieron los embates del rifle sanitario, debido a que recién había pasado la elección de diputados locales y federales y los campesinos habían votado por los candidatos del grupo que encabezaba el ex gobernador Saturnino Osorio (quien implementó el reparto agrario en Querétaro), y dado el resentimiento existen documentos y cartas que incluso afirman que éste se burlaba de los dueños del ganado sacrificado.

En otros documentos Ana Cecilia Figueroa explica que encontró pruebas de que aproximadamente 15 mil campesinos huyeron de Querétaro porque estaban amenazados de muerte por un gobierno autoritario, represivo, presidencialista y centralizado.

Aunado a esto la repoblación que se dio posterior al rifle sanitario fue selectiva ya que sólo aquéllos que fueron sujetos de crédito, por tener un capital que los respaldará, recibieron créditos del Banco de Crédito Rural y de Nacional Financiera y solo a los ganaderos acaudalados les resarcieron el daño, de modo que un lustro después éstos habían cuatriplicado el número de su ganado fino.

“La clase política, como sucede en las coyunturas más complicadas de los procesos históricos, en esta ocasión también resultó beneficiada, explica Figueroa, un ejemplo de esto lo podemos ver con el general García Valseca y el propio gobernador Octavio S. Mondragón, quienes sin tener ningún vínculo con el campo aprovechan la modernización para hacerlo productivo y competitivo y se convierten en ganaderos”.

Los sinarquistas presionaron para cancelar el “rifle sanitario”

El fin de esta situación se dio ocho meses después de haber implementado la medida debido a que la inconformidad de los 17 estados afectados había provocado conatos de insurrecciones.

Ejemplo de ello fueron Querétaro y Michoacán en donde se llegaron a dar linchamientos de los ejecutores de ganado, en las que “la manera de matarlos reflejaba el coraje, la saña y la furia del campesinado, les arrancaban los ojos antes de matarlos apuñaladas para que no vieran quién los mataba y dejaban a uno vivo para que lo contara”.

Fue entonces cuando Estados Unidos dio órdenes nuevamente y Miguel Alemán Valdés obedeció, lo que culminó en que terminara el “rifle sanitario” y entonces se buscara la vacuna preventiva.

La Unión Nacional Sinarquista (a nivel nacional y en la región del Bajío) fue la única asociación organizada que hizo todo lo posible porque el gobierno cancelara el “rifle sanitario”.

A nivel personal hay incluso cartas de campesinos que suplican al presidente de la República termine con el sacrificio del ganado, esto trajo como consecuencia la emigración de 26 mil campesinos queretanos a la ciudad de México y Estados Unidos en la década de los cuarenta.

En el imaginario colectivo existe la creencia de que la fiebre aftosa es una invención de Estados Unidos para destruir el ganado mexicano y poder introducir la importación de sus productos lácteos, carnes y especialmente la leche en polvo.

No obstante “El tiro de gracia al campo queretano” documenta que fue ‘real’ la afectación de la enfermedad y la epidemia, sin embargo en la reflexión de la autora es cierto que fue desmedida y exagerada la forma de combatirlo, lo que tuvo como consecuencia la debacle del campo y la agricultura de autoconsumo.

“Hoy en día no me atrevería a emitir una opinión o una crítica sobre las políticas que se aplican al campo y a la industria. Lo cierto es que la agricultura no es productiva para las economías neoliberales y estas actitudes se pueden apreciar en repetidas ocasiones a lo largo de la historia, el sacrificio del campo en pro de la industrialización”, concluyó.

 

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