Información

“Honor a quien honor merece, Hugo te queremos”

Así se leía en una de las cartulinas cargadas por jóvenes en el homenaje al ex Rector de la UAQ, Hugo Gutiérrez VegaFoto: Gabriela Lorena Roldán

Por: David Eduardo Martínez Pérez

“¡Viva Cristo Rey, mueran los comunistas!” gritaban en el Patio Barroco decenas de que­retanos furiosos, mientras buscaban al Rec­tor Hugo Gutiérrez Vega con el objetivo de lincharlo y “liberar a la juventud queretana de las herejías y doctrinas pecaminosas pre­dicadas en la Universidad”.

46 años después, los gritos regresaron al patio. El destinatario era el mismo, sólo que ya no era Rector, tampoco era igual el con­tenido de los mensajes.

Ahora era Gutiérrez Vega el que vivía en los gritos y los aplausos, mientras Cristo Rey se conformaba con las campanadas lejanas de alguna iglesia perdida en el Centro Histórico.

De las vacas y los puercos que el párroco de Santiago Apóstol mantuvo por años en el patio, ya no queda nada. Sus fantasmas desaparecieron y sus establos mutaron en bibliotecas y salones de clase.

Los “muerte al comunismo” fueron susti­tuidos por las pancartas que los alumnos de Psicología portaban agradeciéndole a Gu­tiérrez Vega por haber creado su Facultad durante el tiempo que fungió como Rector.

Como si buscara burlarse de lo que queda de las buenas conciencias queretanas, la ima­gen del Che Guevara se asomó en varias car­tulinas cargadas por jóvenes emocionados y nerviosos. “Honor a quien honor merece, Hugo te queremos”, decía la más grande de todas.

Más por necesidad de orden que por afición a los protocolos, el homenajeado consintió que se presentara su trayectoria como parte del evento.

Acompañado por autoridades universita­rias como el Rector Gilberto Herrera Ruiz y por amigos como Francisco Rabell, director de la compañía teatral Corral de Comedias, Gutiérrez Vega escuchó lo que ya sabe: anéc­dotas sobre su vivencia como Rector y sobre su desempeño en el cuerpo diplomático.

Herrera Ruiz afirmó que el homenajeado fue “un regalo fundamental para Querétaro y la Universidad” antes de entregarle un re­conocimiento por su reciente ingreso en la Academia Mexicana de la Lengua.

Foto: Gabriela Lorena Roldán“El patio que tanto nos costó salvar de la barbarie”

La similitud del evento con cualquier tertu­lia académica finalizó con la interpretación de poemas que realizaron diversos alumnos a partir de la obra del ex Rector.

Un conjunto integrado por alumnos de la Facultad de Bellas Artes interpretó “De nue­vo llegas a mi casa”, trasladando el folclor mexicano a las estrofas eróticas que escri­biera Gutiérrez Vega en su juventud.

Tras la pausa musical, le tocó el turno de hablar al escritor y poeta, quien agradeció el hecho de recibir un homenaje en “el patio que tanto nos costó salvar de la barbarie”.

Con el tono pausado de voz que lo caracte­riza, como un intento de acariciar los tímpa-nos de los escuchas, Gutiérrez Vega se refirió a su periodo frente a Rectoría como “uno de los momentos más bellos de su vida”.

“He metido numerosísimas patas en mi an­dar por la vida, pero algunas cosas me han salido bien, como la Facultad de Psicología, que tuvo un parto difícil. El Rector Herrera sabe de lo que hablo (risas), aunque al final marcó la vanguardia en educación fuera de la capital”, manifestó.

Una vez desaparecidos los aplausos que siguieron a su declaración, el poeta narró algunas experiencias que lo acompañaron durante su estadía en Querétaro.

Rememoró, por ejemplo, el caso de las con­ferencias impartidas por el doctor Carlos Pa­checo Reyes, donde se hablaba abiertamente de cuestiones como la sexualidad y la función del orgasmo.

“Imagínense dar un seminario sobre la función del orgasmo a pocas cuadras de la casa del obispo, era un escándalo. A Pacheco, que era freudiano en todo excepto en que no cobraba mucho (risas), le preguntaban qué opinaba sobre la masturbación y él les respondía que era normal y que lo recomen­dable era practicarla incluso a los 95 años, obviamente el Querétaro reaccionario no lo quería…

“Había un periódico pagado por los Esta­dos Unidos que sacaba notas en contra mía y de la Universidad, una decía ‘Universidad promueve la masturbación’, en otra, que salió a raíz de una conferencia donde se explicó que la homosexualidad era normal, decía ‘Universidad Maricona de Querétaro’”.

Reconoció que no se arrepiente de haber irritado a las fibras más sensibles de la alcur­nia queretana. “Era necesaria cierta dosis de provocación y la provocación tuvo sus con­secuencias. A mí me gusta decir que la toma del Patio Barroco fue el último acto cristero”.

“Logramos muchas cosas en la Universi­dad. Incluso teníamos centro de idiomas. Enseñábamos inglés, ruso, hasta el uzbeko.

“El que daba las clases de ruso era un vete­rano de la guerra española que había vivido en Uzbekistán y entonces enseñaba uzbeko, algunos diplomáticos que venían a la Univer­sidad se sorprendían al ver que se enseñaba un idioma así…”

Artista más que académico Foto: Gabriela Lorena Roldán

El poeta no desaprovechó la oportunidad para hablar de su vida en el teatro. Recordó que él no es ningún académico, y que prefiere que lo vean como artista.

“A algunas personas les parecía incorrecto que el Rector de la Universidad se dedicara a montar obras teatrales. Alguien me dijo que por lo menos hiciera papeles serios. Un día le dije que ya tenía un papel serio, como cardenal, cuando me preguntó en cual obra, le dije que era en Lástima que sea una puta (risas)”.

En relación con los comentarios que el autor hizo sobre el teatro, otro grupo de la Facultad de Bellas Artes realizó un performance sobre obra poética de Gutiérrez Vega.

Una chica estimuló la sensibilidad de los asistentes a partir del contacto entre su cuer­po desnudo y las escalinatas de cantera del Patio Barroco.

La luz blanca de una noche de noviembre abrazó su cuerpo mientras el silencio estable­cía su trono entre quienes homenajeaban al doctor honoris causa. Finalmente, la actriz se vistió con una tela y desapareció en la esca­linata, con lo que permitió que el homenaje siguiera su curso.

El laureado retomó la palabra y se preparó para dar inicio al brindis de despedida.

“Este patio le ha pertenecido a la educación desde tiempos de don Diego Abad, que fue el último rector de los colegios jesuíticos en la Nueva España. Gómez Farías lo secularizó y así se mantuvo casi todo el siglo XIX. Luego no sé que pasó, pero lo regresaron a la Iglesia para llenarlo de puerquitos y gallinas…

“De los animalitos ya no queda nada y el patio lo hemos recuperado para una finali­dad laica. A mí me da mucho gusto volver a este lugar y no escuchar un solo grito de Viva Cristo Rey”, concluyó.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba