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Humor, la revancha del pueblo contra Peña Nieto

El Presidente ha sido constante blanco de mofas en redes sociales

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Desde que en noviembre de 2011 Enrique Peña Nieto, entonces precandidato a la Presidencia de la República, confundió los nombres de Carlos Fuentes y Enrique Krauze, no han cesado de aparecer chistes sobre él en Facebook y otras plataformas que utilizan usuarios de internet.

Durante meses fue común encontrar fotografías del ahora titular del Ejecutivo federal acompañadas por textos como: “Mi abuelita me decía: Si no lees, vas a dar Pena Nieto”, o “Si no lees, vas a dar Peña ajena”.

Incluso circuló mucho una imagen donde se veía un burro encima de una camioneta. El pie de página fingía ser una nota sensacionalista que decía: “Peligro, han secuestrado a Peña Nieto”.

Los deslices cometidos durante su campaña, como la confrontación que le realizaron estudiantes de la Universidad Iberoamericana en mayo de 2012, incrementaron el número de chistes alusivos a su figura pública durante todo el proceso electoral.

Aún después de que se le proclamara triunfador de la contienda electoral, Peña Nieto fue objeto de burlas y escarnio en redes sociales.

Tras su toma de posesión circuló un video donde se muestra que desconoce cuál es la función del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (IFAI), al que llamó “Instituto de Información y de Acceso a la Opinión Pública”.

Lo mismo sucedió cuando sostuvo que Benito Juárez erigió el estado de Hidalgo en 1969 durante una reunión celebrada en Pachuca. Algo similar le ocurrió cuando afirmó que la capital del estado de Veracruz era el puerto del mismo nombre, para rematar con el comentario de que “también el Presidente de la República se equivoca”.

En los videos que consignan estos errores de Peña Nieto se pueden apreciar todo tipo de chistes y comentarios alusivos a las equivocaciones.

En uno de los videos donde aparece su error de Pachuca, se puede ver a un usuario que se manifiesta incapaz de llamar burro a Peña para “no ofender a los animalitos”.

También han aparecido por lo menos cinco páginas en Facebook que funcionan bajo el nombre de “Chistes de Peña Nieto”.

Algunas llegan a acumular hasta 80 mil “likes” y suben constantemente “memes” y caricaturas que hacen mofa del conocimiento cultural del presidente.

Burla presidencial, nada nuevo en México

Este tipo de humor no es raro en la historia nacional. Desde el siglo XIX se volvió común la sátira política en periódicos como “El Hijo del Ahuizote”. También se conocen caso de otros Presidentes que tuvieron que hacer frente al escarnio público a causa de errores o muestras públicas de ignorancia.

En su “Tragicomedia Mexicana”, el escritor y novelista José Agustín consigna el caso de Manuel Ávila Camacho, a quien su hermano Maximino, cacique de Puebla, criticaba por “blandengue” y por no oponer la suficiente resistencia a los consejos de Lázaro Cárdenas.

Agustín señala que era común entre los mexicanos hacer un chiste que decía: “Don Manuel (Ávila Camacho) ha de desayunar pura lengua, porque los huevos los tiene su hermano”.

Sin embargo, no siempre se ha desarrollado un ambiente propicio para sátira política. El periodista Jacinto Rodríguez Munguía cita en su libro “La otra Guerra Secreta” el caso de un diario que en 1966 colocó por error en una fotografía de Díaz Ordaz con dirigentes gasolineros, un pie de foto que se leía: “Se enriquece el zoológico con nuevos ejemplares de monos”.

En la fotografía correspondiente a los monos, salió el pie de foto que hablaba sobre Díaz Ordaz y para la mañana siguiente, el entonces mandatario había condenado a muerte al periódico por un error involuntario.

Al poder no le gusta el humor

De acuerdo con Ricardo Rivón Lazcano, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la relación entre el humor y el poder tiene una historia muy larga que podemos encontrar desde los textos griegos y que pretendía realizar reflexiones divertidas en torno al ejercicio del poder.

El sociólogo puntualizó que el poder es un bien escaso, que se convierte en el foco de esta actitud de la diversión y la burla, que esconde a veces envidia por no poseer el poder.

Sin embargo, reconoció que al poder no le gusta el humor y que “la censura mexicana nunca alcanzó a reprimir la elaboración de estas expresiones de hacer mofa o sátira de los poderosos de nuestro país. Aunque sí había un aparato de Estado que impedía que los chistes se sobrepasaran con el poderoso.”

También señaló que el fenómeno de las redes sociales permite que haya una mayor libertad para criticar, aunque responsabilizó a las acciones del Presidente de desencadenar buena parte de las críticas.

“Lo interesante aquí, está en que los dibujantes busquen algo chusco pero forzado, el mismo titular del Ejecutivo da constantes motivos y muestra una incapacidad para controlar ciertos deberes de la comunicación del poder. Esto hace que las redes le den eco a sus errores.

“El propio Presidente sabe que a estas alturas es imposible reprimir estas manifestaciones y lo que hace es que lo toma por el lado amable. Es decir, que se suma al divertimento e intenta que pase desapercibido.”

“Quizá sería conveniente hacer un estudio para ver si este ejercicio funciona como una catarsis social. Vamos a seguir teniendo al mismo Presidente por otros seis años. La característica de tener estos errores y deficiencias de cultura general lo hacen susceptible a que esto siga así.”

Al momento de señalar semejanzas con otros mandatarios, el académico equiparó a Peña Nieto con Luis Echeverría, por “la facilidad con la que (Echeverría) expresaba una cantidad de tonterías que no encajaban con la realidad o con la circunstancia específica de la realidad que estaba viviendo el país.”

En este sentido, las palabras de Ricardo Rivón se corroboran cuando se contrastan con las páginas que José Agustín dedicó en su Tragicomedia a Echeverría.

El escritor narra, por ejemplo, que la gente decía que cuando en calidad de secretario de gobernación le tocó a Echeverría inaugurar los juegos olímpicos, comenzó a leer “o, o, o, o, o” y un subalterno le dijo: “Señor secretario, los aros olímpicos no se leen”.

Evidentemente esta situación jamás tuvo lugar, pero ilustra cómo el humor popular tenía un concepto pobre respecto a la capacidad intelectual de Echeverría.

También se mostró escéptico de que estos chistes supongan una amenaza para el PRI, porque “el poder es muy difícil de doblegar y va a encontrar cómo superar estos escollos dándoles por su lado y sumándose, como diciendo ‘eso le pasa a cualquiera, incluso a un presidente’”.

En el mismo sentido, sostuvo que el poder trabajará para minimizar errores de Peña Nieto, o incluso si ven positivo para su imagen el que maneje todavía esos errores, los continuarán o los “administrarán a su conveniencia”.

Finalmente aclaró que hay un resentimiento de un gran sector de la población que refleja la competencia por el poder y que Peña Nieto no es un ganador de las mayorías, sino un contendiente que ha tenido una oposición, cuyos exponentes no aceptan la derrota.

“Ya no se trata de humanizar al poderoso o acercarlo más al pueblo sino de demostrar que quien está enfrente de este gran sector de la población es un Presidente que no ganó cabalmente la competencia”, concluyó.

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