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Indígenas Pames: Invisibilizados y discriminados en Querétaro

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Los xi’oi en el jornal “recibían ingresos menores por el mismo trabajo que la población mestiza, si a la segunda le pagaban 100 pesos por un trabajo, por lo mismo le pagaban 80 pesos a un pame”, describe Antonio Flores, respecto a su investigación en el año 2004, centrada en las localidades de El Pocito y Las Nuevas Flores.

La justificación a esto se basaba en un prejuicio, debido a que se consideraba que los indígenas al tener más dinero irían a comprar alcohol y al otro día, no se presentarían a trabajar. Sin embargo, no era una experiencia comprobada por los patrones ni se podía asegurar que quienes eran mestizos, no tuvieran la misma probabilidad de hacerlo.

Otra historia con la que se encontró el catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), fue con la de una mujer que pertenecía a la población nombrada pame, pero a su esposo le ocultó su identidad étnica. Antes de saberlo, el marido ya ejercía violencia familiar hacía ella y después de descubrirla hablando en su lengua originaria con un familiar recrudecieron los ataques.

“Impresiona que se esconde la identidad indígena hasta en el matrimonio, porque se entiende que incluso con la pareja se sufre discriminación, y se debe a que también es un espacio de relaciones de poder”, concluye Antonio Flores.

En Arroyo Seco, condiciones inhumanas

Tres familias fueron las que migraron de Santa María Acapulco a San José de las Flores en el siglo pasado. En este lugar han disminuido los hablantes de la que se considera la lengua pame, “como una manera de protección, se decidió ya no enseñarles a los descendientes a hablar en xi’oi, sobre todo por la discriminación que vivieron sus papas o abuelos”, sumado a que las escuelas mayormente priorizan el uso del español, menciona Brenda Sánchez, pedagoga de la zona.

En la temporada de julio y agosto permanece la práctica de que, para las cosechas de calabaza, chile o jitomate, los ejidatarios de la región contratan a población xi’oi porque físicamente toleran laborar bajo la exposición al sol y porque acceden a un pago mínimo.

Durante el cortometraje documental Un pueblo Xi’iui resurge de la tierra en el que participó la pedagoga, pudo observar que “las personas contratantes para que trabajen en sus cultivos, no dan servicios básicos de hospedaje o baño sanitario”. Así que los xi’oi duermen bajo los árboles y ocupan una calle para hacer sus necesidades fisiológicas, por lo que los vecinos de la zona se quejan de los olores putrefactos que se desprenden.

“Cosas así que tú dices, ¿De verdad? ¿Esto sigue pasando? ¿Ni siquiera un baño decente se les puede dar?”, resaltó la educadora popular, y consideró importante que haya una campaña en defensa de los derechos humanos para los pueblos originarios xi’oi, además de una mayor preservación de su cultura.

En Arroyo Seco, las iniciativas que han surgido en los últimos años en favor de los xi’oi han sido por parte de colectivos independientes. En el caso de Brenda Sánchez, se ha dedicado a implementar proyectos comunitarios con grupos de mujeres para promover la equidad de género, los derechos humanos, la revitalización de la lengua xi’oi y el uso de plantas medicinales.

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Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

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