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Inestabilidad económica y pocas ganancias: contexto laboral de los millennials

El estudiante Roberto Ramos Esparza consideró que muchos de los jóvenes en Querétaro no quieren trabajar, ya que la oferta laboral es muy mala y con salarios mal remunerados: “las carreras como Derecho no están hechas para estudiar y trabajar”.

En el tiempo que ha laborado, Amairani Mateos Villegas no ha visto de regreso la inversión que hizo en su carrera. La joven de 23 años es licenciada en Diseño Gráfico; en tres años gastó cerca de 160 mil pesos en su adeucación, cantidad todavía lejana al salario que actualmente percibe por laborar para una empresa de nivel nacional.

Según la entrevistada, los millennials quieren ser más emprendedores que sus antecesores; igualmente buscan ser reconocidos por sus habilidades y no sólo por la fuerza laboral que pueden ofrecer por su edad. Aclaró que las mismas destrezas que desarrollan en el campo laboral son producto de esfuerzo y tiempo de aprendizaje para realizar un trabajo eficiente.

“Hay mucho campo de trabajo, el problema es que es mal pagado. Como en todas las profesiones, la competencia es elevada pero el problema es trabajar más horas en la jornada por un sueldo muy bajo”, declaró Amairani Mateos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que en México sólo 4 de cada 10 millennials perciben un sueldo mayor a 12 mil pesos por su trabajo; de igual manera, un 52 por ciento de la “generación Y” percibe un salario por debajo de la línea de bienestar de mil 490.86 pesos, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Oportunidades “cebadas”

Por su parte, Guillermo González Guzmán es un joven psicólogo de profesión y paseador de perros que se ha desempeñado como ‘freelancer’. Gana por su propia cuenta alrededor de 7 mil pesos mensuales entre atender pacientes, pasear perros y dar clases de música. Guillermo comentó sobre su labor como psicólogo: “He trabajado en un proyecto para dar atención y acompañamiento terapéutico en un Centro de Atención Primaria en Adicciones (CAPA), también en una casa de medio camino además de atenciones de consultorio”.

“Es complicado encontrar un trabajo formal como psicólogo clínico; hay en departamentos de psicopedagogía en escuelas, y dando clases; hay en proyectos relacionados a psicología en instituciones de gobierno y un puñado de asociaciones civiles en donde entras más bien con suerte y recomendado. El tema es que me ha pasado en varias ocasiones que me entrevistan para entrar en un proyecto social y a la mera hora se ceba”, explicó el profesionista respecto al campo laboral de la psicología en Querétaro.

Finalmente, Guillermo González recalcó su posición respecto a la inclusión laboral juvenil en Querétaro: “Yo creo que efectivamente hay trabajo, y es algo que aman resaltar los políticos a la hora de presentar qué tan eficaz han sido sus administraciones. El tema es que nunca hablan de la calidad de trabajo que están promoviendo, lo mal pagado que es respecto a las horas y la función que se ocupa; el hecho de que es práctica común firmar un contrato de renuncia semestral al momento de ingreso para no generar antigüedad”.

México, sin embargo, no es la única nación que cuenta con jóvenes de la generación mejor preparada de la historia, pero con poca percepción económica, ya que un análisis de ocho países de altos ingresos realizado por Resolution Foundation, con sede en el Reino Unido, encontró que los millennials de más de 30 años tienen ingresos familiares que son 4 por ciento más bajos que la generación de sus padres, cuando estos últimos tenían la misma edad.

Estudiar y trabajar, un reto

Roberto Ramos Esparza, estudiante de Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), es otro de los jóvenes que han vivido la situación de desigualdad en el campo laboral. En entrevista comentó que su salario más bajo fue de 560 pesos semanales en 2012, mientras que hoy cobra el más alto de su carrera laboral, equivalente a 2 mil 300 pesos quincenales.

“Me la he vivido de trabajos pequeños para poder estudiar bien mi licenciatura, he estado trabajando en una taquería, fui lavador de autos, estuve en un Pizza Hut, en una tienda de conveniencia y en una franquicia de comida”, relató el joven.

El estudiante consideró que muchos de los jóvenes en Querétaro no quieren trabajar, ya que la oferta laboral es muy mala y con salarios mal remunerados: “Yo estudié y trabajé al mismo tiempo, eso me retraso al conseguir mi titulación. Aún debo mi servicio social; las carreras como Derecho no están hechas para estudiar y trabajar”.

1.8 millones de mexicanos desempleados

La realidad dista de los discursos oficiales optimistas que refieren una economía sólida: El desarrollo económico y la creación de “empleos de clase mundial” no han contribuido a reducir las profundas brechas de desigualdad entre los mexicanos y mucho menos con la juventud que representa la mayor fuerza laboral.

Según datos de la Subsecretaría del Empleo y Productividad Laboral, de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en 2017 la Población Económicamente Activa (PEA) y la población de 15 años o más que trabaja -o busca trabajar- es de 54 millones 68 mil 791 personas. El 28 por ciento son mujeres y 62 por ciento, hombres.

Del total anterior, 52 millones 198 mil 611 personas tienen un empleo, por lo que un millón 870 mil 180 están desempleadas. Entre 2015 y 2016, la PEA tuvo un crecimiento equivalente a 868 mil 471 personas que obtuvieron nuevos empleos. En contraparte se tiene a la población económicamente inactiva, es decir, personas de 15 años o más que por diversas razones -incapacidad física o psicológica, condiciones familiares, personales o por ser estudiantes-, no participan como ocupados ni como desocupados. Estos últimos suman 37 millones 50 mil 307, con lo que representan el 40 por ciento de la población de este grupo de edad.

Menos horas, pero más rendimiento

Mario Enrique Basurto García tiene 29 años de edad; es otro de los miles de jóvenes milennials que se encuentran en una situación laboral precaria frente a sus capacidades profesionales. Cuenta con diversos estudios: una carrera técnica en Alimento y Bebidas, es licenciado en Gastronomía y Administración de Negocios Gastronómicos, además ha cursado varios foros de capacitación económica; actualmente estudia la licenciatura en Administración de Empresas. Se ha desempeñado desde muy joven como chef ejecutivo en el Dublin Irish Pub de San Luis Potosí, como sub chef en Playa del Carmen y ahora labora como gerente de piso de ventas en Querétaro.

Basurto, respecto al futuro panorama laboral, consideró: “Como jóvenes ya no vamos a tener jubilación, y seguramente tampoco pensiones. Sin embargo yo invierto en mi Afore [Administradora de Fondos para el Retiro] quincenalmente para que esté generando intereses y así al retirarme pueda tener este dinero. Igualmente invierto en Cetes [Certificados de la Tesorería de la Federación] y así produzco rendimiento financiero”.

Basurto García rememoró que cuando comenzó a trabajar la gente con quienes laboró contaba con un ímpetu diferente respecto a sus funciones. “La gente estaba acostumbrada a trabajar duro, a las ‘chingas’ de 10 o 15 horas. Prefiero trabajar arduamente e inteligentemente durante menos tiempo. Yo como gerente siempre he expresado que el trabajo que se predispone para 8 horas lo pueden hacer mis trabajadores en 5; y así su rendimiento laboral incrementa y se mantiene por un mayor tiempo”, explicó.

Respecto a la transformación de los modelos de negocios de las empresas, el gastrónomo refirió que estos se presentan debido a un carácter más humanitario respecto a los procesos de reclutamiento; sin embargo, en los mismos se han consensuado prácticas erróneas sobre el primer contacto entre posibles empleados y el empleador.

“Ya que el reclutamiento masivo se hacía en un cierto lugar como las ferias de empleo en plazas públicas, hoy dejan de ser así y se realizan los reclutamientos en lugares aledaños a las empresas y en colonias donde los jóvenes viven; ya que las anteriores no eran atractivas en oferta laboral para los millennials. Entonces es una práctica mal consensuada. Yo sostengo que la persona que está interesada en trabajar va a ir al lugar de reclutamiento del empleador, sin embargo la relación ‘ganar-ganar’ comienza desde que se firma un contrato laboral”, explicó.

Invertir en Cetes

Los jóvenes actualmente se ven inmersos en un contexto laboral y económico inestable. Esto los obliga a buscar alternativas de percepción monetaria aptas para mantener un cierto ritmo y estilo de vida estable; por esto, Mario Basurto García comentó que buscó nuevas formas de hacer crecer su dinero sin la necesidad de trabajar varias jornadas laborales en distintos establecimientos.

“Los Cetes los conocí hace como tres años en la Semana del Emprendedor que se celebró en la Ciudad de México. Me explicaron cómo funcionaban y me convencieron, así empecé con una inversión inicial de 100 pesos. Y los Cetes son seguros, ya que el Banxico [el Banco de México] utiliza ese dinero que es tuyo, y al final del periodo de inversión se te da cierto porcentaje máximo de 6 o 7 puntos porcentuales”, explicó.

Los Cetes son instrumentos de renta fija que son respaldados por el Banco de México y el rendimiento que recibe el inversionista consiste en la diferencia entre el precio de compra y el de venta. Cada semana Banxico hace una subasta para estos instrumentos cuyos plazos son de 28, 91 y 182 días; es decir, con una perspectiva de periodos cortos de tiempo.

“Las ventajas de que sea poco porcentaje de interés se debe a que los Cetes tienen poco riesgo porque es como decir que el gobierno -a través de Banxico- nunca se va a quedar sin dinero; a diferencia de los lugares de inversión donde te dan mayor porcentaje, que es porque la misma inversión tiene alto riesgo”, acotó Mario Basurto García.

El gastrónomo enfatizó las ventajas de los Cetes, donde todos los ahorros que no generan intereses tienen una pérdida de valor para el próximo año debido al porcentaje inflacionario. Indicó que si alguien ahorra 100 pesos en la cartera o en el banco, donde no se generan intereses, se verán afectados por esta pérdida. Al final, los Cetes ofrecen un valor porcentual de interés un poco más alto que la inflación y ese dinero conservará su valor frente a la pérdida del valor adquisitivo que podría perder en un año.

Finalmente, Basurto García comentó: “Los Cetes no generan grandes ganancias, pero evitan que tu dinero decrezca frente a la inflación; eso no ocurre respecto al Afore, el rendimiento neto dependerá de donde cotices. Todos cuando empiezan a trabajar deben buscar en que Afore se encuentran, esto debido a que en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al darte de alta, te sortea en los diferentes Afores; ya sea: Profuturo, SURA [Grupo de Inversionistas Suramericana], Banamex, etc. Después pueden migrar tus fondos de ahorro a otra institución y en ese rendimiento neto lo único que hace la institución es cobrar una cuota”.

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