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Invisibilizan migración infantil en Querétaro

Rodrigo Barraza recordó que Querétaro es un espacio de tránsito por completo, pero es un espacio en donde las mujeres empiezan a ser invisibles: “La gente que se ve en la calle o en las vías del tren son hombres y eso para las mujeres migrantes es el doble reto”.

Tequisquiapan, Qro.Las cantidades de niños, niñas y adolescentes que atraviesan Querétaro en su trayecto en busca del sueño americano son “enormes y catastróficas”, advirtió Martín Martínez Ríos, fundador de la Estancia del Migrante “Martínez y González”: “Viajan solos, viajan con sus paisanos, pero no con sus familias y eso es peligroso porque lo que se da actualmente es el tráfico de órganos, especialmente a Europa”.

Agregó que “se les han cerrado puertas” cuando se evidencia abiertamente las omisiones del gobierno: “Definitivamente no hace nada para sostener esta problemática aquí en el estado de Querétaro”.

Aseveró que la información con la que cuentan proviene del monitoreo que realizan sobre los flujos migratorios en red desde Sudamérica hasta Estados Unidos y en algunas partes de Europa, tal como la Red Pacto Global Bloque Latino —de la cual la Estancia del Migrante “González y Martínez” forma parte— que se constituyó en el Foro Global sobre Migración y Desarrollo celebrado en Berlín en julio de 2017.

Por su parte, el antropólogo social Rodrigo Barraza García del Fondo Global por la Infancia —proyecto que integra una red transnacional de protección a niñas y adolescentes migrantes— dijo que Querétaro, por ser paso de “la bestia”, es un espacio de mucha migración: “Lo que sucede es que con esta securitización [migración por razones de seguridad] del país, es que son zonas de explotación (…) En Oaxaca hay niños que se quedan y después hay un limbo y no sabes qué pasó con ellos”.

Explicó que de los más de 250 millones de migrantes que hay en el mundo, el 15 por ciento son menores de edad, lo cual es una porción considerablemente grande: “El 43 por ciento de niñas, niños y jóvenes migrantes tiene que migrar de manera forzada, es decir, migran debido a la violencia, migran solicitando recursos en diferentes países, entonces es un número muy grande”.

De acuerdo al informe ‘Desarraigados en Centroamérica y México’ que emitió el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) en 2018, 2016 fue el año en el que más migrantes menores de edad fueron detenidos en México, con una cifra cercana a los 40 mil. De estos, 22 mil estaban acompañados por sus padres o algún adulto, mientras que otros 18 mil realizaban el trayecto solos. Durante 2012 y 2018, más de 138 mil niños, niñas y adolescentes migrantes han sido detenidos.

El mismo informe indica que en 2017, alrededor de 18 mil 300 niños y adolescentes de El Salvador, Guatemala y Honduras fueron detenidos en México. “Otros 9 mil 995 han sido detenidos entre enero y abril de este año. En México, casi 60 mil niños migrantes estuvieron retenidos en centros de detención entre 2016 y 2017. Normalmente, a los niños de 12 años los llevan a una zona separada, incluso si van acompañados por sus familias, mientras que los niños más pequeños se quedan con sus madres”, detalla el documento.

Se registró que en el 2015 en Querétaro fueron detenidos 622 niños y adolescentes, según lo informó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en ‘La problemática de niñas, niños y adolescentes centroamericanos en contexto de migración internacional no acompañados en su tránsito por México, y con necesidades de protección internacional’, dado a conocer en octubre de 2016.

Niños y niñas, razones diferentes

Barraza García, enfatizó que las niñas se empiezan a integrar cada vez más al fenómeno migratorio, principalmente por la violencia de género que viven en sus países de origen y por buscar darle apoyo a sus familias.

“Es una gran diferencia también entre niñas y niños. La gran mayoría de las mujeres sostiene muchas veces sus hogares, mientras que en los hombres es más algo individual. Y nos dimos cuenta como parte de este proyecto que —en todas las etapas del ciclo migratorio, es decir en el origen, en el tránsito, en el destino, en el retorno— estas niñas y adolescentes sufren muchas violencias, muchas vulnerabilidades”, advirtió.

Dijo que tanto en el tránsito como en el destino, las circunstancias a las que se exponen las niñas y adolescentes migrantes tampoco son favorables: “En el tránsito se exponen a todo tipo de peligro, desde secuestros, abusos sexuales, trata de personas. Hay una estadística que a mí siempre me ha parecido terrible que sostiene que 7 de cada 10 mujeres migrantes que van por México son abusadas sexualmente. Es una estadística muy fuerte”.

Mientras que en el destino sufren discriminación y sus trabajos son en situaciones de alta vulnerabilidad, “la mayoría de los trabajos que hacen las niñas y adolescentes tiene que ver con el trabajo doméstico, que es uno de los trabajos peores pagados, no tienen ningún tipo de reconocimiento social ni económico, haciéndolo casi en condiciones de esclavitud”. Señaló que en ocasiones también caen en el trabajo sexual.

Aún no se cuenta con asistencia legal que sea real y efectiva para las personas migrantes sometidas al procedimiento administrativo migratorio y “en el caso de los niños, resulta preocupante este hecho de que sean representados ‘formalmente’ por los Oficiales de Protección a la Infancia (OPI), mismos que en la mayoría de los casos cumplen dentro del procedimiento tanto el rol de autoridad investigadora y juzgadora como el de agente de protección”, detalla el último informe de ‘Misión de Monitoreo de Estaciones Migratorias y Estancias Provisionales’ del Instituto Nacional de Migración (INM) emitido por su Consejo Ciudadano.

Querétaro cuenta con seis OPI de los 381 que hay en el país, dependientes de la Dirección General de Protección al Migrante y Vinculación del Instituto Nacional de Migración (INM).

En el artículo 82 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Querétaro —en el capítulo sobre niños migrantes— establece que “las autoridades competentes, una vez en contacto con la niña, niño o adolescente deberán de adoptar las medidas correspondientes para la protección de sus derechos”.

En consecuencia, privilegiarán la reunificación familiar; además está prohibido devolver, expulsar, deportar, retornar a una niña, niño o adolescente cuando su vida estén en peligro a causa de persecución o amenaza de la misma.

Se reproduce la discriminación

Barraza García señaló que el tema de niños, niñas y adolescentes migrantes ha sido poco atendido, además de que la discriminación hacia estos grupos vulnerables se reproduce: “Nosotros nos indignamos de lo que vemos en Estados Unidos y tendríamos que hacerlo porque es aberrante, pero en México reproducimos mucho eso y está muy alentado por esta postura gubernamental de que los migrantes son una amenaza. Y los niños migrantes se han visto muy invisibilizados; se habla de la migración en general y se homogeniza porque es más fácil entenderlo así, pero es un fenómeno muy complejo”.

Indicó también que actualmente se trabaja en armonizar las leyes para poder detectar migrantes menores de edad y reubicarlos de los centros de migración donde, señaló, podían quedarse lapsos de hasta medio año y son lugares donde “es hasta peor que la cárcel, porque están más incomunicados, porque tiene menos acceso a servicios”.

Feminización de la migración

Rodrigo Barraza, quien también ha trabajado en los procesos organizativos y de integración comunitaria con hombres y mujeres migrantes en la Frontera Sur de México, explicó que esta llamada “securitización” de la migración se ve “conforme te vas internando en México, ya que van aumentando los controles migratorios y —por otro lado— aumentan las extorsiones del crimen organizado, las fosas comunes”.

Recordó que Querétaro es un espacio de tránsito por completo, pero es un espacio en donde ya las mujeres empiezan a ser invisibles: “La gente que se ve en la calle o en las vías del tren son hombres y eso para las mujeres es el doble reto que ya tienen las personas migrantes, de irse cuidando de los propios hombres, pero sobretodo de lo que implica ser mujer”.

Lamentó que las mujeres buscan rutas mucho más alejadas y más difíciles, algunas incluso comienzan a migrar por mar en pequeñas embarcaciones mediante rutas muy poco planificadas que también las exponen. “Este fenómeno actualmente que es la llamada ‘feminización de la migración’: la mujer participa cada vez más en los circuitos migratorios, ya el 52 por ciento de las mujeres son migrantes”, indicó.

Aumento en Querétaro

El activista Martín Martínez Ríos indicó que en Querétaro ha habido un aumento importante en la migración que no había visto desde que la Estancia del Migrante “González y Martínez” inició su atención en 1999: “Ya son cuatro años desde que [lo] estamos viendo por el exceso de violencia en sus países, sobre todo en Centroamérica que es una zona muy violenta, pero también a nivel mundial”.

“Se habla de que [en] Querétaro no es un flujo prominente de migrantes pero el año pasado nosotros atendimos cerca de 750 mil personas migrantes que pasaron por Querétaro. Hoy ya superamos eso. ‘La bestia’ pasa de 15 a 20 veces al día. Hace cuatro o cinco años tú podrías ver hasta 400 migrantes, hoy no, por su seguridad lo que ellos quieren es circular lo más rápido posible”, sentenció.

Paso inseguro por la entidad

Reiteró que la violencia que se vive en el sur es igual en todos los demás estados, aunque no es comparable con la de Querétaro, ya que tampoco es un estado seguro para los migrantes. “No es ni seguro para nosotros, mucho menos para las personas migrantes. Desde el corredor de Hércules a Santa María Magdalena está terrible para ellos” expresó.

El activista dijo que las condiciones en que reciben a un migrante han ido cambiando, ya que al principio solo los recibían cansados, con ropa sucia, zapatos desgastados. Sin embargo, hoy los reciben con daños físicos y psicológicos.

“Son ataques muy fuertes para ellos, sobre todo hacia las mujeres. Yo admiro mucho la perseverancia de las mujeres centroamericanas porque cuando tienden a salir, ya se preparan psicológicamente que al entrar aquí en México van a ser violadas, y así es. Está documentado qué son violadas entre 40 veces en el trayecto hasta aquí (…) México se ha convertido en el cementerio de los migrantes”, señaló.

Finalmente, expresó que no han recibido ayuda gubernamental, al contrario, han recibido hostigamientos políticos. “Recibimos disparos reales de los guardias de seguridad que pasan (…) esa agresión fue en abril del año pasado y fue la última más grave. La dinámica es que cuando pasa el tren hay personas que se quedan a la orilla de aquella malla y yo siempre soy el último y ya me identifican y pasan. No quieren matar pero son advertencias por decir cosas que no debo de decir pero, ¿quién les va a decir?”, declaró.

Trabajar en ser fuertes

Por su parte, Rodrigo García Barraza, a través del Fondo Mundial por la Infancia, indica que la misión de la organización es apoyar a grupos que trabajen el tema de niños y juventud, en diferentes líneas: educación, trabajo de organización, niñas, niños en situación vulnerable, explotación sexual.

“El primer objetivo de este proyecto era acercar las fronteras, con campañas de comunicación colectiva, poder estar en espacios de interlocución con gobiernos de una manera mucho más colectiva. Pero al mismo tiempo poder trabajar con las niñas, las adolescentes, migrantes, no verlas como simple victimas sino como gentes, como protagonistas y empezar a incentivar su organización”, explicó.

Martínez Ríos, mediante la estancia del migrante, brinda las primeras necesidades tal como alimento, ropa, zapatos, atención médica y asesoría legal: “Si alguien quiere regularizarse y acude, nosotros iniciamos los procesos. Ahorita ya tenemos siete en proceso y dos concluidos. Los procesos de esas personas son de Centroamérica”.

Finalmente, consideró: “Querétaro es muy complicado porque la sociedad es muy conservadora, le digo burguesa. Y eso es un problema muy grave para el voluntariado; aquí en Querétaro no hay una cultura de voluntariado. Nadie quiere disponer de su tiempo para los demás y por eso es complicado. Ahora la migración aquí en Querétaro apenas se empieza a ver como novedad”.

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