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Jornada de furia y protesta

 

Por: Carlo Daniel Aguilar González

Es homónimo del titular del Ejecutivo federal, pero no es un humano. Camina por la calle Venustiano Carranza, ‘en hombros’ y ‘escoltado’ por al menos 40 jóvenes.

Mañana del 5 de febrero. Centro Histórico. Cual figura de la fiesta taurina o del futbol, provoca lo mismo gritos de júbilo que groserías, consignas o aplausos. Una decena de lentes y cámaras no pierde detalle de él, aunque no traiga copete ni luzca sonrisa.

Su figura cuadrúpeda encabeza un contingente de aproximadamente 90 personas que hacen un recorrido por calles del Centro Histórico. Todos transitan por Ejército Republicano, Independencia, Venustiano Carranza, Ignacio Manuel Altamirano, 5 de Mayo, Josefa Vergara, Andador Libertad y Corregidora, avenidas que en su mayoría evocan a figuras de la historia del país.

Las vallas, los militares, la Policía Federal y el Estado de sitio que se observan en las inmediaciones del Teatro de la República no pudieron salvarlo: decenas de ciudadanos lo declararon “culpable” al ser sometido a juicio político.

Durante las acusaciones en su contra, un ciudadano de Nueva York tomó el micrófono y felicitó a los promotores de la acción. Pero esto ocurrió minutos antes…

Ahora “Enrique Peña Nieto” recibe las miradas de locatarios y habitantes del Centro Histórico, que conforme escuchan los gritos y los pasos de la multitud salen a asomarse para ver qué ocurre.

“Es una manifestación por la visita de Peña”, exclama la persona que atiende una miscelánea a unos pasos del templo de La Cruz.

“¡Estos jóvenes que no entienden, y luego ellos (reporteros) que les siguen el juego!”, lamenta una señora que aparenta 40 años, molesta por lo que escucha y observa.

Asombro. Indignación. Apoyo. Molestia. Preocupación. Llamadas de celular. Estudiantes y jóvenes que comienzan a correr. Policías municipales que no saben cómo reaccionar. Sólo una certeza: la marcha estaba fuera del programa anunciado para el 5 de febrero.

 

Los dos Peña Nieto


La tranquilidad se ve interrumpida por la figura de un asno bautizado como “Peña Nieto” y quienes lo acompañan detrás. En sus playeras portan letreros como “Peña no es mi Presidente”, “No a la reforma laboral”, “Más de 131” y “La verdad nos hará libres”.

“Machete mata copete”, “¡Hay que estudiar, hay que estudiar, porque el que no lo haga como Peña va a acabar!”, dos de las consignas que los participantes gritan al unísono. “La alfombra roja ya está preparada”, “Y cuando despertamos lo que estaba ahí no era precisamente un dinosaurio” son dos leyendas que se observan en las mantas que portan los jóvenes.

Mientras en el Teatro de la República su ‘otro yo’ habla de la legalidad y la Constitución promulgada en 1917, la figura de “Enrique Peña” aguarda a que lo lleven a la ‘hoguera’ señalado por “pisotear” la Carta Magna y por convertirse en un “traidor a la patria”.

Plaza de Armas, parada obligatoria. Desconcierto en quienes ahí se encuentran. Personal de la administración que presume “puertas abiertas” cierra la puerta de Palacio de Gobierno. Mujeres, jóvenes e incluso policías toman fotografías del contingente.

En su trayecto hacia el jardín Zenea reciben muestras de respaldo. Al llegar a Corregidora caminan alrededor de tanquetas y vehículos del Ejército. “Peña Nieto” viene por delante. Los soldados se miran entre sí. Algunos sonríen. Otros se preguntan cómo deben reaccionar.

Así, los simpatizantes del movimiento #YoSoy132 están a tres cuadras de cumplir su cometido. Unos pasos los separan de lograrlo. Jóvenes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), del Instituto Tecnológico de Querétaro (ITQ), de la Universidad Iberoamericana y de municipios del Estado de México, así como hombres y mujeres, comparten espacio y convicción.

A la hoguera

Esquina de Madero y Corregidora. Templo de San Francisco. Una hilera de policías federales marca el alto. La bandera de México que trae el movimiento sigue ondeando. “Peña Nieto” espera su destino. Aumenta la intensidad de los gritos de los jóvenes.

Desconcierto en los federales. Uno de los mandos da instrucciones. Empiezan los roces con un camarógrafo que acompañó al movimiento desde el mirador de Los Arcos. Los policías rodean a los integrantes y simpatizantes, entre ellos el activista Fernando Tapia Rivera.

Un grupo de estudiantes que se encontraba en el jardín Zenea se da cuenta de la llegada del movimiento #YoSoy132. Empiezan los gritos y consignas de apoyo. Se acercan al contingente. Los policías compactan el cerco. Tensión.

“Somos un movimiento pacífico”, claman los jóvenes. Los integrantes del #YoSoy132 levantan el puño izquierdo y comienzan a cantar el Himno Nacional.

El ‘termómetro’ baja. Han desactivado, por un momento, la posibilidad de riña. Los reporteros y fotógrafos del diarismo llegan a la escena. Preguntan. Observan. Hacen entrevistas. Captan imágenes… materiales que en su mayoría no fueron publicados.

Otro joven lee poesía a los encargados del orden. Con libro en mano y guitarra en la espalda, no deja de declamar versos.

Aparece “un provocador” que comienza a encarar e insultar a miembros del #YoSoy132. Habla por celular y dice que busca “disuadir a unos pendejetes”. Se dice un ‘colaborador’ de proyectos con el Gobierno Municipal.

El burro espera. Está en el suelo. Porta un letrero con la leyenda “pendejo nacional”. Sus victimarios han afirmado que lo quemarán frente a la sociedad queretana.

Cumplen su palabra. Activan un encendedor y lo acercan a la figura del burro. El papel y el material de “Enrique Peña Nieto” se consumen lentamente y empieza a levantarse del suelo. Es el fin del juicio político. Sus cenizas se evaporan y disipan en el aire.

 

El burro quedará en el olvido


Vienen las preguntas de la prensa a Diego Ugalde, integrante de la asamblea #YoSoy132 Querétaro. Mientras, otros integrantes permanecen gritando consignas.

Un joven que vino de Villa Nicolás Romero, Estado de México, responde las preguntas que le hace un reportero de Televisa. Minutos después comienza a gritarle de cosas y dice que sólo pregunta “lo que su disco preprogramado le dicta”. Se enoja.

El protocolo que se desarrolla en el Teatro de la República está por terminar. La mayoría de los jóvenes que marcharon decide retirarse. El jardín Zenea sigue dividido en dos, gracias a las vallas que pusieron los policías federales. Del lado de Vips están los jóvenes y personas de la sociedad civil. Del otro lado, solamente personal encargado de la seguridad… y los cañones.

El reloj marca 12:20 del día. La ceremonia acaba. Está por comenzar el ‘chacaleo’. Políticos de distintos niveles de gobierno ‘desfilan’ por las calles de Juárez y Corregidora.

Las grabadoras son prendidas. Esas entrevistas sí saldrán en las páginas de los diarios, y en los noticiarios de radio y televisión. La quema del burro “Enrique” y la marcha de los jóvenes en protesta por la visita de Enrique Peña Nieto tendrán que esperar mejor ocasión.

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