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La capital debería ser gobernada por un partido diferente al del gobernador: Germán Espino

Por David Eduardo Martínez Pérez

“Es peligroso concentrar todo el poder en unas manos, más cuando a estas manos sólo les falta la capital para controlar todo el estado”, manifestó Germán Espino Sánchez, doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Barcelona y coautor del libro Querétaro: democracia a dos bandas. Campañas y elecciones en 2009.


Espino Sánchez se pronunció, indirectamente, a favor de la derrota de Roberto Loyola Vera, candidato del PRI, PVEM y Nueva Alianza a la alcaldía de Querétaro, en la contienda del 1° de julio.

“La democracia es una cuestión de equilibrios (…) Sin simpatizar con ningún candidato, considero que sería bueno que la administración de la capital se mantuviera en manos ajenas al partido que gobierna el estado”, señaló el catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ.

De acuerdo con quien comparte la coautoría del libro con Martha Gloria Morales Garza, académica de la FCPS, Querétaro es una “democracia a dos bandas”. Tradicionalmente el electorado se divide entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“Yo creo que esto (la polarización PRI-PAN) se debe a la características sociales de Querétaro. Estamos hablando de un estado en donde la población es sumamente conservadora, entonces es natural que sus preferencias oscilen entre los dos partidos conservadores”, advirtió.

Sin embargo, reconoció que la mayor parte de los queretanos no tienen simpatía por uno u otro partido, sino que eligen de acuerdo con criterios “de castigo”.

Como parte de la tesis central de su libro –el cual se presentará este jueves 21 en el Centro Cultural Bernardo Quintana Arrioja–, Espino Sánchez expresó que durante la elección para la gubernatura en el 2009, una “buena parte” de la población queretana pensaba que el ganador de la contienda sería Manuel González Valle cuando los hechos le dieron el triunfo a José Calzada Rovirosa (PRI).

“Ni siquiera se hicieron encuestas serias aquella vez, todos suponían que el ganador sería el candidato del PAN porque contaba con una buena campaña y tenía apoyo de sectores poderosos”, manifestó el académico.

“Lo mismo sucedió en la elección del 97, pero a la inversa, ahí se aseguraba el triunfo de Fernando Ortiz Arana, el que hasta entonces había sido el político más importante de Querétaro; sin embargo, terminó ganando el candidato de oposición, Ignacio Loyola”, recordó.

Las encuestas arrojan resultados “muy parejos”

Respecto a la elección que decidirá quién será el próximo alcalde de la ciudad, el autor del libro Las nuevas campañas electorales consideró que no hay un favorito dado que las encuestas arrojan resultados “muy parejos”.

Indicó que considera necesario que se mantenga un balance entre la administración estatal y la municipal.

“No creo que en la elección municipal de 2012 se repita lo que pasó en la elección estatal de 2009”, reiteró el investigador.

“Lo que pasó en 2009 tuvo mucho que ver con el desempeño que tuvo el Gobierno Federal durante sus primeros tres años. En aquel entonces ya se hablaba mucho de 30 mil muertos, hubo una brutal crisis económica y además una epidemia de influenza. Eso repercutió en el voto queretano, pero también en los otros estados donde hubo elecciones.

“La mayoría de la gente se queja de la actuación del Gobierno Federal pero juzgan bien a Calderón… como no se atreven a irse contra la persona que detenta el Gobierno Federal, entonces se van contra una abstracción que en este caso es el partido que lo llevó al poder”, sentenció.

Al ser interrogado sobre la participación de la izquierda en Querétaro, Germán Espino destacó que no es bien vista por la población debido a que sostiene iniciativas como el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Espino Sánchez advirtió que en otros estados con características similares a Querétaro, por ejemplo Michoacán y Zacatecas, la izquierda ha tenido oportunidad de gobernar debido a que presenta unas características “muy particulares”.

“En Zacatecas, la izquierda de Monreal era un PRI disfrazado de izquierda, entonces seguía siendo una izquierda conservadora. En Michoacán hay una notable base cardenista desde los años cuarenta y eso es lo que le ha abierto espacios a la izquierda de partido”, puntualizó.

PRI se ha “desgreñado internamente”

Germán Espino Sánchez, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y coautor del libro Querétaro: democracia a dos bandas. Campañas y elecciones en 2009, aseguró que el PRI se ha recuperado en el estado gracias a la figura de Enrique Peña Nieto y la percepción de unidad externa.

“Comenzó un proceso de unificación en el que tuvo una participación importante Peña Nieto. Los priistas decidieron desgreñarse internamente y proyectar una imagen de unidad en el exterior”, indicó.

Respecto a los movimientos estudiantiles, el investigador negó que hayan afectado realmente a Enrique Peña Nieto. “Aun a pesar de que en el primer debate fue un claro perdedor, los movimientos no le afectan en las encuestas”.

“Los movimientos han denunciado la manipulación y las alianzas entre Televisa y Peña Nieto. Sí ha habido un incremento entre las preferencias hacia López Obrador, pero necesitamos ver qué pasa luego del segundo debate, porque hasta ahora, Peña Nieto sigue dominando la mayoría de las encuestas”, señaló.

Con relación a estos instrumentos estadísticos, Espino Sánchez manifestó que “hay que tomarlas de quien viene” y que las más serias, dijo, son las de algunos medios.

“La de Reforma me parece una encuesta seria. Fuera de eso, creo que hay muchos trucos estadísticos en las demás”. Advirtió e invitó a “ver encuestas independientes”.

 

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