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La Cooperación Internacional para el Desarrollo en tiempos de mayor odio a la comunidad LGBT+

Hoy en día, la Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID) no solamente se enfoca en el crecimiento económico (como era costumbre discursiva en el Siglo XX), sino también en la mejora de la calidad de vida de todas las personas; esto incluye a los derechos humanos y, por ende, a los derechos LGBT+. No obstante, tuvieron que pasar varias décadas y ocurrir diversas manifestaciones y hechos históricos (disturbios de Stonewall en Nueva York, las movilizaciones sociales de los 60s y 70s en México, etc.) para que organizaciones y organismos internacionales voltearan a vernos. Sin duda alguna, la labor del activismo y de las organizaciones de la sociedad civil han sido punta de lanza para ello.

Tristemente, el odio nunca se fue. Aunque hoy en día el movimiento LGBT+ está más visible que nunca, el odio también está volviendo a ganar terreno y las empresas, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales lo saben bien. En un mundo en el que la CID parece desmoronarse por conflictos geopolíticos y el ascenso de los nacionalismos, ¿cómo se puede seguir incorporando a las personas LGBT+ en ella? ¿Qué podemos hacer como individuos y como comunidad para garantizar que nos sigan dando apoyo los actores del Sistema Internacional (SI) que tanto tardaron en darlo (y, en ocasiones, a regañadientes)?

En general, la respuesta es que el panorama mundial actual no es prometedor para las minorías sociopolíticas, o al menos en varios Estados así es. Nos queda seguir haciendo lo que siempre hemos hecho y sabemos hacer bien: resistir. Sí, no es lo ideal, porque como sociedad no debemos aspirar a que un grupo social vulnerado «resista». Sin embargo, es importante resistir haciendo comunidad, seguir tejiendo redes. Si X organismo internacional, X gobierno o X empresa cesa de darnos visibilidad o de financiar proyectos de cooperación para el desarrollo que beneficien a las personas LGBT+, debemos ir a tocar la puerta a otro lado. Confiemos en que siempre habrá otros actores que sí quieran seguir apoyando nuestra lucha por vivir.

En el caso del Estado de Querétaro, es indispensable que la comunidad LGBT+ local siga estableciendo vínculos con las contrapartes de otras geografías; no únicamente de México, sino del mundo. Al vivir en un mundo globalizado, aprovecharse de lo conectado que está es crucial para tejer las redes mencionadas con anterioridad. Está documentado que las minorías sociopolíticas son más empoderadas y presentan mayores oportunidades de incidencia si se vinculan con sus contrapartes en otros lugares, fortaleciendo así la exigencia de derechos.

La CID -entendida entonces como esfuerzos conjuntos entre diferentes actores para realizar acciones sostenibles que mejoren la vida de las personas- no dejará de coadyuvar a mejorar la vida de las personas LGBT+. Es decir, la CID LGBT+ no está perdida mientras existan actores dispuestos a financiar o a dotar de conocimiento técnico o científico a nuestras organizaciones de la sociedad civil. Mantengamos la rabia, el espíritu de lucha, la defensa de nuestra dignidad, pero todo sin perder el sentido de colaboración institucional. Aunque a grupos y gobiernos de odio les pese, la comunidad LGBT+ es parte del SI y, por ende, somos un actor más en él. Está en el temple y en la amabilidad de nuestra comunidad y en nuestras organizaciones de la sociedad civil mantenernos firmes para transformar nuestras exigencias en opciones de colaboración, todo en aras de prosperar como sociedad diversa.

*Luis Valenzuela Ramírez es licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente se encuentra realizando la Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo en el Instituto Mora, un centro de investigación de la Secretaría Federal de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (antes CONAHCYT). Sus líneas de investigación son los derechos humanos, la CID y la acción internacional de gobiernos subnacionales. Ha participado en diversos esfuerzos de la comunidad LGBT+ en el Estado de Querétaro.

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