La crisis institucional de la política cultural de Querétaro

En entrevista para Tribuna, Antonio Jiménez, cineasta y promotor de las artes en Querétaro que dirige la Escuela Libre de Cine Paideia, produjo una crítica a la concepción oficialista que se ha tenido de la cultura en el estado e hizo hincapié en la necesidad de repensar la relación entre los artistas y los mecanismos gubernamentales.
Afirmó que la comunidad cultural no debe asumirse como un conjunto de becarios o colaboradores de un brazo de asistencialismo paternalista, sino como trabajadores y sujetos de derecho a los que se les ha incumplido y transgredido en medio de una crisis institucional provocada por la titular de la Secretaría de Cultura, Marcela Herbert, que profundiza el sentido discrecional de la política cultural y los organismos que la gestionan.
El modelo neoliberal y la autogestión
El director refirió a que al interior de la Coalición de Trabajadores del Arte, la Cultura y el Conocimiento (COATACC) se ha producido un análisis de la situación de la cultura no sólo en Querétaro, sino en el país, a raíz del cambio de gobierno en 2018, en el que identifican algunas adecuaciones favorables, como la democratización de la repartición de fondos aunque sin un aumento presupuestal real, pero no una eliminación del modelo neoliberal que perdura desde su instauración hace más de tres décadas.
“Un modelo en donde se ve a la cuestión cultural y artística, una cuestión, de segunda importancia, en donde no se nos trata y tampoco nos asumimos como sujetos de derecho, como sujetos históricos, sujetos de derecho laboral, de derecho cívico-políticos, de derechos culturales, sino que precisamente se nos trata como beneficiarios, de becarios y beneficiarios y no como sujetos de derecho.”
Jiménez recordó algunas de las diversas manifestaciones y esfuerzos de la comunidad cultural por lograr adecuaciones, con resultados mixtos, entre las que hizo una mención especial a 2003 con la presentación de una iniciativa de ley emanada de la comunidad para la creación de un organismo autónomo y que, eventualmente, fue rechazada por los legisladores para pasar su propia versión que convirtió al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en el Instituto Queretano para Cultura y las Artes; proceso que relató Abelardo Rodríguez en “Memorial de luchas de la comunidad cultural queretana” para la edición 1119 de Tribuna.
En el mismo sentido, remarcó que en 2009 también se dio una movilización para el cambio de titular en el Instituto Queretano, que evitó una tercera gestión consecutiva de Manuel Naredo y con la que llegó Laura Corvera. Además de destacar su participación insistente para la “Ley del Cine”, en que se había invitado a la sociedad civil en un inicio, pero después se les excluyó y que, una vez fue publicada, se volvió letra muerta ya que nunca se implementó el Fideicomiso que implica tal ley ni se han activado sus consejos, mientras que el manejo de los recursos económicos existentes ha sido discrecional y se mantiene a cargo la Secretaría de Turismo en vez de una instancia cultural.
“Estas movilizaciones han logrado cosas, han logrado revelar o denunciar algunas abusos, las contradicciones de este modelo, pero pues está visto que han sido insuficientes o que hay retrocesos como pasó con el cambio de la Ley de Cultura en Querétaro en 2017 en donde de un plumazo el gobernador borra y desaparece al Instituto Queretano de la Cultura y las Artes con toda su administración autónoma, con todos sus consejos.”
Al ser cuestionado sobre lo que ha implicado el recurrir a la organización autogestiva o autónoma dentro de lo posible al estado, el cineasta planteó que hay una diversidad de posturas en la comunidad y que, si bien, en la Escuela Libre de Cine Paideia han logrado mantenerse exitosamente durante 20 años y en que han tenido producciones de casi un centenar de personas como “Revueltas, la película” sin apoyarse en el financiamiento estatal, “esto no implica que el Estado y las instituciones deban de incumplir sus cosas que están planteadas en las leyes y en la constitución”.
Además de señalar que la autogestión no deja de tener el problema de la distribución, especialmente en casos como el cine que está dominado por cadenas privadas que hacen prohibitiva la exhibición en sus pantallas y que, a diferencia de países como Francia o China, no se dispone de un marco regulatorio para fomentar el cine nacional con una tasa mínima de proyección de producciones locales.
Marcela Herbert: ¿síntoma de un sistema podrido o caso extraordinario?
Al abordar el historial de atropellos de Marcela Herbert, en una administración caracterizada por el discrecionalidad, el desmantelamiento institucional, el despojo de los trabajadores y la discriminación laboral a raíz del género y la orientación sexual, que fueron documentados en “El grado cero de la política cultural…. o el rosario de yerros y atropellos de Marcela Herbert” de Abelardo Rodríguez para Tribuna, Antonio Jiménez señaló el origen sistémico de los problemas de la institución, pero que al tomar las riendas una persona del perfil de Herbert es que se conduce a una crisis.
“Entra una persona como la señora Herbert que no tiene la habilidad política, la sensibilidad, el colmillo o la estatura, que es necia, es fascista -porque es fascista- es excluyente y es racista es cuando viene esta situación, pero quiere decir que esto es sistémico, estructural, pero en manos de una persona con tan poca sensibilidad, empatía, habilidad política, apertura, es que se convierte en un caos y es lo que ha venido sucediendo atropello tras atropello, vejación tras vejación”.
El realizador cinematográfico hizo énfasis en la crisis laboral en la Orquesta Filarmónica de Querétaro y la serie de robos que sufrió Paideia al interior del Centro Cultural Casa del Faldón, espacio en que desempeña sus funciones, en el que perdieron equipo de producción de alto valor y en que, a pesar de presentar cinco denuncias para el conjunto de incidentes y que las circunstancias en que se produjeron apuntan a que han sucedido al interior del recinto, lo que haría corresponsable a SECULT, no ha sido considerado meritorio de acompañamiento alguno de la secretaría y menos de una reparación del daño, a pesar de que la compañía de seguridad que presta sus servicios en este complejo tiene un seguro de reparación de daños .
En cuanto a las movilizaciones y peticiones de la comunidad de Artistes Queretanes Unides, que también ha suscrito COATACC, sobre la necesidad de la destitución de Marcela Herbert de la Secretaría del Estado de Querétaro por la crisis institucional que envuelve a la cultura, Jiménez mencionó que no se ha presentado respuesta alguna y que, formalmente, dos de ellas ya deberían tener una respuesta escrita del gobernador al momento de hacerse la entrevista.
Construir un nuevo modelo
Al discutir los elementos del pliego petitorio como la participación en una próxima designación de titular, la no represalia y la reparación del daño a todos los afectados a manera de planteamientos en los que han comenzado a construir un camino hacia el futuro de la política cultural, el director enfatizó en la necesidad de organizarse como una comunidad de artistas y actores culturales que sea capaz de promover sus intereses colectivos.
“Creo que lo más importante es ir caminando hacia la conformación de un consejo amplio, abierto, plural y diverso en donde estemos la mayoría de los agentes que hacemos cultura y arte en Querétaro, seamos artistas o creadoras de todas las disciplinas, gestores, incluso empresarios, desde luego”.
Finalmente, es bajo estos criterios de pluralidad en que Antonio Jiménez proyecta que debe organizarse el Congreso de la comunidad cultural, con el propósito de producir un análisis de la situación en que se encuentran y del marco normativo que sostiene el modelo de operación vigente. A partir de ello, destaca que ya sea que termine por adoptar la forma de un sindicato u otro tipo de organización, es fundamental que asuman mayor conciencia política para trascender las lógicas “asistencialistas”, concebirse como sujetos plenos de derecho e impulsar los cambios necesarios en un periodo en que la reconfiguración política del estado representa nuevas oportunidades.



