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La cultura de la paz en acción

La cultura de la paz es un concepto que se ha estado gestando en México desde hace algunos años y es una práctica que desde la academia se refuerza a través de diversas áreas de acción.

En la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) estas prácticas se ven reflejadas a través de algunas coordinaciones entre las que se encuentran la Coordinación de Cultura de paz, el Observatorio de la Convivencia Escolar y la Coordinación de la Unidad de Género. Aquí, a través de distintos mecanismos, se busca generar alternativas para la resolución de conflictos en sus respectivos campos.

La cultura de la paz “es una forma de vivir de acuerdo a unas costumbres, a unas creencias, a unas actitudes; siempre pensando en el prójimo y privilegiando la resolución de conflictos a través del diálogo, evitando llegar a la violencia”, mencionó Flor Alicia Rodríguez Vázquez, coordinadora del área de Cultura de paz en la UAQ.

“La cultura de la paz lo que nos permite es eso: poder tener herramientas para poder observar los fenómenos y poder construir alternativas que —prioritariamente— se alejen de estos modelos punitivitos”, dijo también Alejandra Martínez Galán, encargada de la Unidad de Género en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

“Es una cultura de la convivencia y de la participación y esta cultura debe estar basada en diversos principios como son libertad, justicia, solidaridad, de tal manera que la promoción de esta cultura tienda a rechazar cualquier forma de violencia” puntualizó Azucena Ochoa Cervantes, coordinadora del observatorio de la Convivencia Escolar de la UAQ

En entrevista con cada una de las académicas encargadas de estas coordinaciones, se habló un poco de la manera en que se abordan las problemáticas bajo la mirada de la cultura de la paz. A través de la coordinación de Cultura de Paz “la abordamos desde tres áreas específicas […] la vinculación estratégica, el área académica y la difusión, y comunicación de la cultura de paz expresó Rodríguez Vázquez.

“El área de vinculación estratégica se encarga de estrechar los lazos con otras instituciones, con otras personas, con otros actores gubernamentales, con las ONG´S, y se encarga de realizar actividades que fortalezcan estos lazos. El área académica se encarga de toda la formación de profesores, formación de estudiantes en cuanto a la educación para la paz, para poder crear esta cultura de paz. Y el área de difusión y comunicación se encarga de todo lo que es difundir información: eventos que realizamos, convocatorias, medios de comunicación […] es casi nuestra presentación hacia el mundo” agregó.

La Coordinación de Cultura de Paz fue lanzada oficialmente a finales del año 2020, sin embargo, previo a esto, en el 2019 se trabajó en un diagnóstico que permitiera evaluar la pertinencia de crear el área a nivel administrativo. Gracias a este estudio, según comenta su coordinadora, se dio prueba de que las Facultades de ciencias duras son la que menos integran temas relacionados a “la justicia social, equidad de género, sustentabilidad, entre otras cosas”, con respecto a las Facultades encaminadas a las humanidades

“Entonces aquí hay un área de oportunidad para poder formar a los docentes de estos programas de áreas duras y que pueda ir incrementándose la parte de ejes transversales como es la cultura y la educación para la paz en el currículo universitario” expresó Rodríguez Vázquez

Por otro lado, al frente de la Unidad de Género de la FCPS, Alejandra Martínez Galán habló de los procesos para alcanzar las alternativas que la cultura de paz busca. “El tema de los conflictos tiene que dejar de ser visto solamente como algo individual, sino también lo tenemos que pensar en que tiene que ser transformativo, tenemos que transformar a la sociedad a partir de cómo abordamos las problemáticas advirtió. Y agregó: “entonces la cultura de la paz es la que nos permite tener posibilidades de mediación frente a los conflictos”.

Dijo que, si bien, la cultura de la paz ya tiene un proceso de construcción a nivel latinoamericano y en México, no es tan popular como otras resoluciones donde se siente que (o se tiene la idea) de que sí hay justicia.

Esta coordinación se creó a finales de 2019 y, con el inicio de la pandemia dio también sus primeros pasos en la virtualidad, por lo que, en este regreso a las aulas, se está fortaleciendo en lo presencial con acciones concretas como la presentación de la pieza sangre de mi sangre, en donde se busca crear conciencia y reflexión sobre la violencia de género y visibilizar a los desaparecidos y a las víctimas de feminicidio.

Finalmente agregó: “Es algo que se construye y que lo construimos todas y todos y que, en la medida, como estudiantes, como comunidad de esta facultad nos debemos el poder pensar en otras alternativas para abordar las problemáticas sociales”

Asegurar derechos

Para el caso del Observatorio de la Convivencia Escolar, Azucena Ochoa apuntó que “La cultura de la paz tiende entonces a asegurar los derechos, el pleno ejercicio de los derechos humanos de todas las personas para alcanzar la justicia. Esta definición (de la UNESCO) tiene los elementos centrales para la educación de la ciudadanía que es la convivencia y la participación. Nosotros desde el observatorio tenemos un enfoque de educación para la ciudadanía en donde tenemos un eje de cultura de la paz”.

Dijo que, a través de la participación, consideran que los niños y adolescentes (con los que se trabaja) son ciudadanos y actores sociales, y por eso es necesario promover este ejercicio del derecho a la participación.

“Pero el derecho a la participación entendido como un concepto multidimensional, una participación que implique una dimensión política, una dimensión social, una dimensión pedagógica y una dimensión psicológica. Entonces bajo esta mirada de la participación y de la educación para la ciudadanía es que promovemos estrategias participativas para que los niños y niñas puedan posicionarse como actores sociales y ejercer una participación auténtica” puntualizó.

Este observatorio está en funcionamiento desde el año 2011 y se enfoca en el trabajo con niñas, niños y adolescentes, que se busca formar desde una cultura de paz a través de la creación de prácticas que los asesores supervisan.

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