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La estética travesti en la búsqueda de la incomodidad binaria

En la sociedad actual, el sistema busca que nuestras existencias sean productos que brinden un servicio y sean desechadas cuando dejen de funcionar. La vida cisheterosexual representa el modelo elegido para producir y que unos pocos se aprovechen de ese resultado. De ahora en adelante nombraré a este sistema como el “Cistema”, ya que sigue el modelo de la pareja cisgénero heterosexual conservadora, que cumple con las metas e ideologías necesarias para mantener al público en orden.

Como parte del “Cistema”, se busca que las personas sigan el orden establecido: nacer, crecer, casarse, procrear, formar a sus crías para continuar el ciclo y fallecer. Lo deseado es crear más personas que sirvan a sus necesidades y perpetuar la explotación del ser humano. Todo lo que no se alinee con el “Cistema” debe ser erradicado; se le muestra como un obstáculo que impide la continuación de sus planes.

Lohana Berkins sostiene que las travestis no son hombres ni mujeres, desobedeciendo así el binarismo de género mediante una identidad performada. Retomando a Butler, cuya noción de performatividad revela el género como un cúmulo de prescripciones que pretenden fijar el comportamiento femenino y asociarlo a la genitalidad, la travesti actúa como un parteaguas que desmonta dicha asociación. En este sentido, la estética travesti se configura como un acto político que responde al “Cistema” desde lo repudiado, desestabilizando la relación sexo-género. Desde la teoría de Kristeva, dicha estética habita el espacio de lo abyecto aquello que perturba los límites identitarios y sociales y es justamente desde ese lugar de desprecio donde las travestis alzan su voz para impulsar transformaciones.

Halberstam propone el “arte del fracaso” y “lo cuir como contratiempo”: la travesti, al fracasar productivamente en encarnar la feminidad cis y al interrumpir con su estética el proyecto reproductivo del “Cistema”, ejerce una potencia política que desestabiliza la lógica binaria y abre temporalidades alternativas de resistencia.

Pedro Lemebel y sus tacones son un claro ejemplo de cómo la travesti utiliza lo abyecto de su vestir para abrir caminos y resistir al “Cistema” que busca el borrado de sus identidades, perseguidas en dictadura por mostrar resistencia al orden. Lemebel utilizaba elementos personales como sus icónicos tacones para el activismo y la denuncia política. Este gesto iba más allá de la identidad: sus tacones reflejaban y denunciaban la marginación de las minorías chilenas, sirviendo como declaración radical que irrumpía en los espacios públicos. Al caminar con ellos, declaraba independencia y oposición visceral a la exclusión, transformando su cuerpo y vestimenta en performance constante de resistencia contra el conservadurismo y la hegemonía social.

Por su parte, Hija de Perra llevó esta disrupción a límites extremos, navegando intencionalmente hacia la estética de lo abyecto. Su imagen, llena de fluidos corporales, tetas exageradas y deliberada incorrección, funcionó como un espejo roto que reflejaba la hipocresía social. Mientras el capitalismo “queer” busca entrar al “Cistema”, Hija de Perra ofreció una estética que se negaba a ser parte de este, desafiando la idea de que la liberación travesti debe pasar por la validación estética del “Cistema”. Obligó al público a confrontar sus prejuicios sobre belleza, higiene, género y dignidad. Su vida fue un rechazo absoluto a la domesticación de las disidencias.

La estética travesti no solo es expresión de identidad, sino un acto de sabotaje al “Cistema”. La exageración opera como herramienta clave para crear espacios de relevancia travesti. La dupla Materiales Fecales despliega una estética alienígena que diluye los límites corporales y las marcas de lo humano, logrando insertarse en la Semana de la Alta Costura al evidenciar que lo abyecto también contiene belleza, frente a un “Cistema” que privilegia únicamente lo bello. De forma análoga, la artista drag Hungry produce “looks” orgánicos que desfiguran la percepción facial mediante elementos animales y maquillaje disruptivo, desafiando la estética femenina convencional del drag; su potencia disruptiva le otorgó visibilidad en reportes de tendencias y la llevó a diseñar para Björk.

A partir de lo expuesto, le artiste Lechedevirgen planteó una pregunta provocadora: ¿Qué habrían podido lograr Lemebel e Hija de Perra si hubieran contado con el presupuesto y los recursos de las travestis del Norte Global? Considero que, de haber tenido acceso a las oportunidades y plataformas de contextos más privilegiados, los espacios para las travestis de Abya Yala habrían alcanzado mayor visibilidad e impacto. La creatividad de estxs artistas no se habría visto limitada por la falta de recursos, sino que habría florecido con creaciones tan poderosas que el mundo se habría visto obligado a confrontar y superar su abyección hacia las travestis que desafían las normas.

La importancia de las travestis que desafían la estética impuesta por el “Cistema” es fundamental, ya que logran abrir espacios donde se cuestione lo establecido por las normas sociales que dictan lo que es válido. La estética travesti se presenta como un contratiempo que hace que las nuevas generaciones cuestionen las normas impuestas.

Yo, una niña criada como varón en un entorno rural y católico, me cuestioné mi existencia en varios momentos, pensando que era un error y que nunca podría ser feliz porque mi existencia iba contra lo que se me había educado, pero gracias a que otras travestis lucharon por un espacio y por ser visibles, llegué a este punto de mi vida donde considero que la estética travesti que sale de la norma puede salvar vidas.

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