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La Joya se vuelve autosustentable

Por Miguel Tierrafría

La autosustentabilidad empieza a crecer como una planta. El camino para llegar a este lugar pareciera ser una travesura de la naturaleza para impedir que la urbanidad invada un espacio donde apenas y el agua potable o la electricidad llegan.

En este volcán… o lo que fue de él, la comunidad de La Joya comienza a generar recursos de autoconsumo y conservación de este lugar.

Escondida entre montañas que componen un paisaje que adorna la carretera rumbo a San Luis Potosí, en los límites de Querétaro y Guanajuato, la microcuenca la Joya, a través del Centro Regional de Capacitación en Cuencas (CRCC), tiene proyectos sustentables que buscan el aprovechamiento de los recursos naturales a disposición de esta región.

La zona es un cráter de volcán con un paisaje árido, con poca vegetación compuesta por matorrales, cactácea, pencas de nopal y muérdago. Poco es el alimento de forraje para animales que, se observa, ‘pastean’ entre un pequeño ojo de agua salada.

Los caminos ahora son transitables, comentan los pobladores, ya que en años anteriores viajar desde el poblado de Buena Vista hasta la comunidad de La Joya y El Charape implicaba destinar horas de trayecto.

Hasta el momento, en la comunidad ya se tienen proyectos finalizados como geocostales, las cisternas para la recolección de agua en tiempos de lluvia, el fogón que utiliza leña y que fue hecho de materiales como el barro para la conservación del calor y temperatura, el biofiltro que es una pequeña construcción en donde a través de distintos pasos, el agua utilizada para los quehaceres en la casa sea reutilizada a través de filtros para eliminar grasas o partículas nocivas.

Así, el agua se reutiliza para regar plantas y huertos familiares. De esta forma los habitantes pueden obtener alimentos orgánicos y libres de fertilizantes.

Raúl Pineda López, encargado del proyecto “La microcuenca de la Joya” y coordinador de la Maestría en Gestión Integrada de Cuencas de la UAQ, afirmó que “El centro (CRCC) tiene la meta que para año y medio necesitamos tener completadas 70 prácticas en el manejo de cuencas que incluyen conservación de la biodiversidad, del suelo y del agua, producción sustentable, desarrollo comunitario, manejo de energías alternativas y micronegocios”.

Así mismo Pineda López planteó que la organización de los pobladores en La Joya para las capacitaciones ha sido una dificultad, además de la falta de recursos económicos para continuar con los proyectos que se tienen contemplados, como huertos familiares, más microcuencas para la recolección de agua de lluvia, entre otros.

“La cuestión es ésta: no nos alcanza con lo que nos proporciona la Fundación Gonzalo Río Arronte. Entonces una estrategia que pidió para esta cuestión del centro es empezar nosotros y poco a poco ir involucrando a las dependencias de los tres niveles de gobierno (Sedea, Conafor y Semarnat) con la idea de que aquí se vayan haciendo demostraciones de las buenas prácticas que quieren promover en otros lugares.

“La otra cuestión que queremos es involucrar a fundaciones, empresas, a todos los industriales para que apadrinen una buena práctica. La idea es que cada buena práctica tenga un letrerito que diga ‘sirve para esto’, ‘se puede hacer en tal lugar bajo ciertas condiciones’, ‘cuesta tanto’. La gente de aquí va a dar la capacitación, de la manera en cómo ellos los hicieron; pueden demostrar cómo se pueden realizar las cosas”, explicó.

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