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La lucha universal contra el cáncer

Cuando el propio cuerpo es el que porta una condición cancerígena, no hay mejor solución que tener respeto hacia él; y si los seres queridos han recibido el resultado de aquel tumor, la compañía contribuye, positivamente, a vivir con “el monstruo de mil cabezas”.

A propósito del Día Mundial Contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero desde el año 2000, es pertinente no solo reconocer esta condición en forma de advertencia, sino, también, a manera de resistencia y de seguimiento constante.

Tumores

Karla Beatriz Arroyo Mata, de 50 años, fue diagnosticada con cáncer de etapa 3 en el ovario derecho en 2021. Posterior a ello, y como solución, se sometió a una cirugía de extirpación de ovarios, seguida de un tratamiento de seis quimioterapias en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) del estado de Querétaro.

Desde entonces, sus niveles de marcadores tumorales en la sangre se mantuvieron en 11 puntos. Las personas profesionales de la salud usan una prueba de sangre para medir estos marcadores, que son sustancias que tienden a estar elevadas en la sangre si hay cáncer presente, cuyo límite es de 35 puntos en el cuerpo. Estos niveles se monitorean para evaluar la respuesta a los tratamientos y detectar posibles recurrencias cancerígenas.

Por fortuna, la también cocinera profesional, o chef, no fue parte de las 59.69 defunciones por tumores malignos por cada 100 mil habitantes en la entidad queretana, registradas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2022.

No obstante, en enero de 2023, Arroyo Mata se sometió a una histerectomía total, es decir, una cirugía para remover el útero por completo; combinada con una cauterización de bases linfáticas pélvicas, un procedimiento para quemar y sellar los vasos linfáticos en la pelvis, lo que ayuda a prevenir la distribución de células cancerosas. Todo ello debido a un tumor en el útero.

Como parte del tratamiento, regresó a un ciclo de seis quimioterapias de carboplatino, un medicamento que funciona para detener o demorar el crecimiento de las células cancerosas. Así mismo, también recurrió a la llamada quimioterapia “roja” cada 21 días, un grupo de medicamentos de tono rojizo, como la doxorrubicina o Adriamicina, todos pertenecientes a una clase llamada antraciclinas, que interfieren con el ADN de las células cancerosas para impedir su crecimiento y reproducción.

“No le guardo rencor, le tengo respeto”

A la fecha de esta entrevista, la también docente de licenciatura en Gastronomía se encuentra a dos meses de terminar su tratamiento de quimioterapias de mantenimiento, el cual está llevando a cabo en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). En cuanto a los costos, la señora Karla Beatriz afirma que cada quimioterapia tiene un precio de 40 mil 800 pesos, aproximadamente.

“Los gastos son por operaciones, tratamientos por los efectos secundarios de las quimios, que ya no cubre el ISSSTE o porque los medicamentos para esos tratamientos no son lo suficientemente buenos para mejorarme rápido. También por hacerme una serie de estudios de mantenimiento para revisar que mi cuerpo está en condiciones para continuar con las siguientes quimioterapias”, explica la paciente.

Después de todo, la chef y docente de 50 años expresa que “la cuestión anímica es vital para entender que esta enfermedad no se va a curar”, pero que tendrá que “aprender a hacerse amiga del cáncer para sobrevivirlo”. Sumado a ello, apunta: “mis alumnos son el motor de mi vida, debo aportar algo bueno en la suya. Esa es mi labor».

De la misma manera, agradece “a Dios por ser tan misericordioso” con ella porque no le ha dado “una guerra que no pueda luchar”. “El monstruo de mil cabezas que habita mi cuerpo se ha portado bien conmigo, y lo quiero mucho. No le guardo rencor, le tengo respeto, y solo deseo que me permita seguir en este mundo un rato más”, concluye Karla Beatriz.

Apoyo para las infancias: AMANC Querétaro

Desde el 10 de octubre de 2003, y luego del fallecimiento por cáncer de Michelle Alegre de Anda a los 10 años, su mamá, Sandra de Anda, decide seguir ayudando a las infancias con alguna condición de cáncer. Así fue como, junto con Ofelia y Elsa Nassar, y María de Guadalupe Alejandre Castillo, fundadora y presidenta de AMANC México, crean la Asociación estatal.

En conversación con Tribuna de Querétaro, Patricia Otero Lara, directora de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, I.A.P. (AMANC) del estado de Querétaro, señala que atienden a las infancias que no cuentan con un tipo de seguridad social, como las que acuden al Hospital de Especialidades del Niño y La Mujer.

Si bien reconocen que el sector público puede brindar quimioterapias, aclara que ellos apoyan “con un modelo de acompañamiento a las familias, con la intención de que no abandonen el tratamiento por falta de oportunidad”. Por ejemplo, en el caso de que no tengan dónde quedarse cuando vienen de la Sierra o de Santa Rosa Jáuregui, AMANC les brinda un lugar donde puedan dormir, puesto que se llegan a hacer de entre dos a cinco horas de camino.

Además, les proporcionan alimentación diseñada por nutriólogos especializados en cáncer, apoyo psicológico, medicamentos que no cubre el IMSS Bienestar, prótesis y estudios. Adicionalmente, cuentan con transporte para que las infancias y sus familias vayan desde AMANC al Hospital y/o a sus comunidades.

Ante tales apoyos, la Asociación ubicada en la calle Coba número 35, en Villas del Cimatario de Vista Azul, a un costado del libramiento Sur Poniente, externa la directora Otero Lara que “no tienen ninguna cuota”. Explica que, por ser una institución de asistencia privada, procuran sus propios medios. En ese sentido, tiene “personal que trabaja para buscar donativos a través de personas, empresas y escuelas”, de manera que les permita sostener su modelo de acompañamiento.

Actualmente, tienen un registro de 354 infancias a las que apoyan “desde que reciben el diagnóstico de cáncer, hasta que pasan a un estado de supervivencia”, que puede ir de dos a tres años de tratamiento, a diez años de supervisión para ser sobrevivientes.

Cáncer y lucha universal

Desde la infancia a la adultez, el crecimiento anormal de las células se puede dar. Esta condición, al igual que la sociedad con la que soñamos, no discrimina, por lo que la lucha contra él es colectiva. De acuerdo con la fallecida actriz y conductora Verónica Toussaint, “nadie te prepara cuando te dicen: ‘tienes cáncer’”, pero, así como Karla Beatriz, se puede aprender a vivir con él; y en el caso de la AMANC, se puede acompañar a quien lo tiene.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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