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La marcha que unió tradición indígena y protesta frente al Palacio de Gobierno

Llegó un mensaje a los canales de atención de Tribuna de Querétaro: “Este domingo a las 8 am, convocó en Allende 20 a sus agremiados a dar un recorrido por Corregidora… motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas”.

El 9 de agosto fue una mañana vacía sobre las calles que delimitan el cuadro del Centro Histórico de Querétaro. No obstante, la presencia de la Ley Orden se hacía notar en las múltiples camionetas de la Guardia Vial y las de la Municipal; chalecos blindados azul marino y sudaderas amarillas fluorescentes, que iban por el café matutino.

Hace 11 años, se inauguró el Centro de Desarrollo Artesanal Indígena (CEDAI), de la mano de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CONAPI); de la presidencia municipal de Roberto Loyola Vera; y de la gubernatura de José Calzada Rovirosa.

Desde entonces, en Allende Sur, número 20, el mercado artesanal ha sido un espacio de reubicación y contención del comercio artesanal hecho con manos otomíes, nahuas, mazahuas, tzotziles y de muchas otras comunidades de las que hoy son motivo de conmemorar y visibilizar cada 9 de agosto, una lucha regional latinoamericana; y que desde hace tres años, los Comerciantes Indígenas de Productos Mixtos (COIDEPROMIX) han tomado el foco para exigir su reconocimiento público por parte del Municipio del Estado de Querétaro, de Felipe Fernando Macías Olvera.

Dando entonces con la dirección referida, una recepcionista me indicó que, pasando el pasillo rojo y escueto que me adentraba al mercado artesanal, me encontraría con ella; con doña Paula Porfirio Florentino.

Pasadas las 8:30 de la mañana, con sus zapatos negros y su falda blanca, más su Quechquémitl negro con bordados en el cuello, doña Paula Porfirio se encontraba organizándose y preparando con sus compañeros indígenas, que saldrían a marchar.

Doña Paula, me acerqué, buenos días, soy reportero y me gustaría entrevistarla.

—Sí, espéreme, ahorita allá afuera, respondió en lo que desenredaba el cable de un micrófono conectado a un amplificador, posado sobre un diablito de carga.

Pasados unos minutos, salió doña Paula. Fuimos unos pasos más atrás, en el patio del mercado. Coloqué mi teléfono para comenzar a grabarla de frente e inmediatamente se colocó un sombrero con una parábola incrustada encima, forrada en un listón azul claro, y a su vez, este llevaba amarrados unos conos de foami de poliestireno, de los cuales salían moños y más listones, de diversos colores; verdes, amarillos, rosas. De parte de toda el ala de su sombrero, otros listones más gruesos bajaban hasta la parte abdominal.

Con una semblanza seria y confrontante, pero muy amable, la señora Paula Porfirio indicó que el motivo de salir a las calles “es porque existimos como pueblos originarios, pero en realidad en nuestra existencia física, estamos marginados (…) esa es la razón de nosotros a salir a conmemorar el dia; para darle a la ciudadanía a conocer que aún existimos y aún estamos aquí; que también somos parte de México”.

Para Paula Porfirio, la discriminación también comienza desde que se clasifican los grupos indígenas, es por eso que, en la COIDEPROMIX, el grupo de 86 comerciantes, que se divide en 33 módulos, les da la bienvenida a otras comunidades: “Hay de otro estado. No podemos ser racistas. No podemos decir ‘nada más los de Querétaro’ porque, si me preguntan, los de Santiago Mexquititlán, andan en Estados Unidos y están en toda la República. Y creo que eso es un país libre; que fue lo que se peleó, incluso en nuestro antepasado, para que fuéramos libres, pudiéramos caminar, andar y no nos pudieran ir restringiendo. Porque eso es discriminación y racismo.”

“De aquí en el grupo tenemos compañeros de los nahuas; de Guerrero y de Puebla. Tenemos compañeros de Chiapas, los tzotzil, algo así se dice, no me lo puedo pronunciar bien, tenemos compañeros mazahuas. Tenemos compañeros incluso aquí en el grupo, compañeros emprendedores que son… no me gusta decirlo y así se lo digo, porque para mí, desde el momento en que nos clasificamos, es una discriminación, porque es donde nos dividen derechos… Tenemos compañeros emprendedores mestizos, pero para mí son compañeros”. – proclamó con firmeza.

A la par que la entrevista continuaba, a su espalda se comenzaban a alinear más compañeras artesanas, con el mismo atuendo tradicional. Y, asimismo, mantas comenzaban a ser extendidas, que desfilarían por el recorrido que fue saliendo del mercado para subir hacia Madero; de Madero llegar a Juárez; de Juárez a Zaragoza; de Zaragoza ir a dar la vuelta hasta Pasteur; para regresar y subir por Corregidora y de ahí subir a Jardín Zenea, dar las tres vueltas; y de ahí subir a Plaza de Armas, que es donde se plantaron para dar un pronunciamiento frente al palacio de gobierno que habita la gestión administrativa de Mauricio Kuri González.

¿Qué se esperaría hoy por parte del gobierno de Querétaro? ¿Qué esperarían ustedes?, continuaba con las preguntas a doña Paula.

“Pues, ¿le digo algo?, me respondió desesperanzada. No esperamos mucho de ellos por cómo nos ha tratado y cómo nos trata.Pero sí esperamos que un día entiendan que existimos y que estamos aquí. Que nosotros no estamos aquí para pelearnos con ellos. Solo estamos aquí para exigir que se nos respete, que se nos reconozca y que se nos dé la oportunidad de trabajar. Y aún bien, como dice el dicho, fuimos desplazados de nuestras tierras desde que llegaron los españoles y seguimos siendo desplazados.Porque al decirnos que no podemos estar y que nos tenemos que ir, seguimos siendo desplazados y sigue aplicándose el racismo y la discriminación contra nosotros”.

El que habría sido bautizado como “brazo mediador” del presidente municipal Felipe Fernando, por algunos medios ordenados, Juan Carlos Arreguín Baltazar, fue relevado el pasado 27 de julio, y en el cargo de nuevo secretario técnico de Gobierno Municipal, quedó Jesús Aldayr Martínez Molina. El mismo que, de acuerdo con Porfirio Florentino, ha sostenido apenas una reunión, pero “de lo que dice, todavía falta que se concrete lo que dice que cree, que puede hacer. Sabemos que hay leyes que se escribieron o reglamentos que se escribieron, sin consultarnos a nosotros como pueblos originarios, y solo nos quieren hacer acatar. ¿Por qué no nos consultaron? (…) Ellos hacen cosas que solo lo hacen pensando en ellos, no en nosotros. Decíamos que si querían hacer un mercado, que lo llevaran más al centro, donde llega el turismo. Donde esté más visible. Es lo único que pedimos. Nosotros nunca hemos negado que tenemos un mercado. Sí, tenemos un mercado, pero no hay ventas,” refutó la representante de COIDEPROMIX

“Simplemente es que tiene que poner orden al tema del comercio ambulante (…) Hay reglas específicas que el municipio ha estado planteando a este grupo de personas. Sobre eso, me parece que tendrá que basarse la negociación. En su momento hubo un acuerdo que fue provisional. Me parece que los espacios o las oficinas de gobierno, no son tianguis, ni son mercados”, fueron las palabras que contestó a la prensa, al ser cuestionado el pasado 5 de agosto, el secretario de Gobierno, Eric Gudiño Torres.

Al preguntarle sobre estos permisos, Paula Porfirio indicó que “se nos ha permitido estar en la calle, precisamente por la razón de que aquí no se vende. Al no venderse aquí dentro del mercado y no cubrir las necesidades básicas de las familias, pues tenemos que salir. Tenemos que salir a tratar de buscarlo, porque, pues, el fin de vender, porque de ahí depende nuestra economía, depende el cubrir la necesidad de las familias (…) Al estar ahí afuera, tenemos posibilidad de quizás no vender millonadas, pero al menos sacar para la comida, porque incluso nosotros estamos conscientes de que el país está en una crisis y que no se vende y que, si los demás establecidos y locatarios se quejan de que por nosotros no venden, eso no es cierto”, defendió.

La intriga no me permitió finalizar sin saber la imponencia con la que me miraba ese sombrero: “Fíjese que eso es lo que luego decimos que a veces nos critican y la forma en que se burlan, pero el sombrero; sus colores representan la naturaleza, me respondió al preguntarle el peso simbólico que cargaba en la cabeza.

Como en este tiempo que llueve, va al campo… está lleno de flores, llenos de colores. Eso significa. Los bordados que llevo en la capa son grecas, son pájaros, pero los pájaros no se parecen a lo que se ve en todos lados porque cada estado, tiene sus pajaritos; su fauna de cada estado. Eso significa. Es lo que cargamos”.

A la par que un violín enunciaba notas de huapango y nuestra conversación entre doña Paula y yo finalizaba, representantes del gobierno municipal se adentraron también, para reiterar el acompañamiento por parte de Protección Civil y de personal de gobierno municipal, que tendrían en su recorrido.

Fue entonces a las 9 de la mañana que entre 45 y 50 artesanos y artesanas; 17 de ellas con sombrero; 3 niñas, un niño y una carriola; un señor con su violín y otro con un bombo, y otros dos compañeros cargando dos muñecos tradicionales gigantes, posados en dos diablitos de carga, que salieron sobre Allende Sur, de la guía de Paula Porfirio Florentino para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Eduardo Coeto

Comunicación Estratégica y Periodismo de Investigación. Reportero de Tribuna de Querétaro. Soy demasiado queretano para algunos y demasiado chilango para otros. Un breve paso por la Facultad de Ingeniería me hizo amar la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Me gusta la arquitectura, la música, la política, el fotoperiodismo y platicar con mis amigos. Escribo para la historia del futuro. Mi pluma siempre es crítica.

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