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La masculinidad hegemónica, la biopolítica y el crimen organizado

Por: Rabin Amadeo Martínez Hernández

*Estudiante de doctorado en Sociología. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco

PARA DESTACAR: El concepto de masculinidad hegemónica se inscribe al control de los cuerpos desde lo colectivo “Biopolítica”. Foucault establece que este concepto está dirigido a disciplinar los cuerpos con el fin de volverlos dóciles y aumentar las fuerzas de éstos, en términos de la economía y el Estado.

El presente trabajo busca analizar a la masculinidad hegemónica y a la violencia como expresiones Biopolíticas de la que se apropian los grupos delincuenciales con fines de dominación. Dicho término, propuesto por Foucault, explica las formas de disciplinamiento corporal para fines utilitarios en términos de economía de Estado.

México, en las últimas décadas ha atravesado un periodo de violencia social ligada a diversos factores, entre los que destacan la imposición del neoliberalismo, mismo que fue gestado a partir del agotamiento del llamado Estado benefactor a finales de la década de los setenta. Esto significa que nuestro país ha atravesado más de 30 años por la senda de “menos Estado y más mercado” lo que implica la entrada del capital privado en los derechos sociales bajo una lógica mercantil.

La senda se asesinatos, como reflejo de esta violencia social, ha mantenido una frecuencia sostenida a partir de la puesta en marcha de la llamada “Guerra contra el narco”, iniciativa del entonces presidente Felipe Calderón, misma que ha distorsionado la geografía nacional desde diez años.

Esta “guerra” fue impuesta en busca de la legitimidad de la nueva administración federal, que a todas luces fue cuestionada por el fraude electoral acontecido en el 2006 y que en pos de ganar credibilidad impulsó esta lucha para justificar la violencia legítima estatal vía la militarización del territorio, la cual en su interior esconde un nuevo tipo de guerra de clases, la explotación, el despojo y la reproducción de la riqueza, en otras palabras, “la guerra contra los pobres” (Ríos, ‘La violencia aniquiladora. Explorando el México Bárbaro’).

Por lo que miles de familias han sido fragmentadas, ya que los jóvenes, generalmente de los estratos sociales más empobrecidos, son enrolados en las filas del crimen organizado o bien, como fuerzas represoras del Estado en una suerte de carne de cañón en ambos bandos (Ríos, 2013).

Esto ha traído como consecuencia una “Geografía del horror” (Cardona, ‘La geografía del horror’ y Villoro ‘En México aprendemos geografía con el horror’), el territorio nacional se ha convertido en una suerte de fosa común: cuerpos mutilados y exhibidos; poblaciones exterminadas; ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas armadas; todas estas formas crueles de ostentación del poder.

 

La masculinidad hegemónica como entidad Biopolítica

Algunos autores han analizado el nexo entre hombres jóvenes, el homicidio doloso y marginalidad: “La práctica delictiva adquiere el rostro masculino la cual explota la subjetividad proclive a la violencia y que reproduce asimetrías de género (Cruz ‘Homicido masculino en Ciudad Juárez)

Para Connell, la masculinidad hegemónica es un proceso, un conjunto de prácticas que se inscriben en un sistema sexo/género culturalmente específico para la regulación de las relaciones de poder, de los roles sociales y de los cuerpos de los individuos (Connell, cfr por Schongut ‘La construcción social de la masculinidad)

El concepto de masculinidad hegemónica se inscribe al control de los cuerpos desde lo colectivo “Biopolítica”.

Foucault establece que este concepto está dirigido a disciplinar los cuerpos con el fin de volverlos dóciles y aumentar las fuerzas de éstos, en términos de la economía y el Estado: “La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles. La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia)… disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este poder una “aptitud” una “capacidad” que trata de aumentar, y cambia por otra parte la energía, la potencia de ellos pudiera resultar, y la convierte en una relación de sujeción estricta.” (Foucault, ‘Vigilar y Castigar’).

Foucault da cuenta del control de los cuerpos al ensalzar las formas en que el Estado intervenía en el control de la salud de las poblaciones a través de la medicalización, pues el control social sobre los individuos no opera solamente sobre la ideología o la conciencia, sino también se ejerce en el cuerpo.

Conclusión

Ciertas características, como la exaltación de la virilidad, el poco o nulo autocuidado, la sumisión de mujeres y otros hombres son apropiadas por los grupos delincuenciales con el fin de dominar a otros grupos antagónicos. Por lo tanto, la masculinidad hegemónica se considera como expresión Biopolítica de la que se apropia el crimen organizado para hacer sujetos útiles en el actual contexto de violencia social.

 

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