Información

La Muerte: amada como cualquier santo

Por: Camelia Robles

PARA DESTACAR: Cada media hora, el Santuario de la Santa Muerte es visitado por lo menos por dos familias y todas compran sus velas de 40 pesos, para colocarlas a los pies de la ‘Niña blanca’.

“Ella no cumple caprichitos, ni tampoco endereza jorobados”, expresó el encargado del Santuario de la Santa Muerte

Fundado por Teodoro Reyes Díaz, en el año de 1993, el Santuario de la Santa Muerte se ubica en el kilómetro 45 del boulevard Reforma, dentro del municipio de Pedro Escobedo, a 50 minutos de la capital queretana.

 

Al seguir el canal que atraviesa el pueblo, se llega al Santuario por una calle de terracería. Es una construcción de aproximadamente 50 metros cuadrados. Por fuera, las paredes están pintadas de azul claro y exhiben dos murales de la “Muerte Negra” y un letrero en el que anuncia el ‘Santuario de la Santa Muerte’.

En el interior del templo se observan doce figuras de la imagen en tamaño humano. Son de distintos colores y ocupan gran parte del espacio. Al centro, están unas bancas para los visitantes y al frente el altar, en el que resalta una Santa Muerte vestida de blanco. Por eso le dicen también la “niña blanca”.

Otra cosa que llama la atención del santuario es la gran cantidad de flores, las cuales llenan todo el altar. Se trata de arreglos que no se consiguen por menos de 200 pesos en un mercado. El lugar también está repleto de velas y veladoras, las cuales se esparcen por el recinto.

Igualmente, junto a la entrada principal, está una habitación que se mantiene cerrada, pero en la que pueden observarse mediante el cristal, una vitrina llena de libros antiguos, mientras que el piso es ocupado por decenas de veladoras.

Las paredes del interior del templo también tienen imágenes propias de la religión católica, como San Judas Tadeo y el Sagrado Corazón. De la misma forma, en una esquina, hay un pequeño altar dedicado a Jesús Malverde, patrono de los traficantes de droga y a quien muchas personas consideran un santo, aunque la Iglesia católica no lo reconozca.

En cuanto al altar principal, cuenta solamente con una mesa sin mantel, en donde colocan un recipiente que tiene la leyenda: ‘agua bendita’. De acuerdo con el encargado del lugar, un sacerdote del culto oficia misa para los creyentes cada domingo y es cuando el agua es bendecida.

Al pasar a otro punto del templo, se encuentran unas repisas, un cofre de limosnas y una cesta con manzanas, ya que algunos devotos consideran que es la fruta favorita de la Santa Muerte. También atraen al espectador la diversidad de colores en que se reproduce la imagen y los significados con los que cuenta.

De esta forma, la Santa Muerte de color dorada se utiliza para pedir el éxito económico; la roja corresponde al amor; la verde a la justicia y la negra es usada para la protección de una casa o un negocio.

El lugar también cuenta con una pequeña tienda de estatuas y veladoras, en donde los estantes cubren toda a la vista. Los costos de una Santa Muerte van desde los 60 pesos, en el caso de una figura de 15 centímetros y hasta más de mil 500 pesos, en los casos en que las imágenes rebasan el medio metro de altura. Cada media hora, el Santuario de la Santa Muerte es visitado por lo menos por dos familias y todos compran sus velas de 40 pesos, para colocarlas a los pies de la imagen que representa la persona en que tienen más fe.

El fundador del santuario falleció el 9 de marzo de 2011 y su familia quedó a cargo de la administración. Las cenizas de Teodoro Reyes Díaz, descansan junto a la ‘Niña Santa’.

La fiesta de la Señora

Cada 31 de octubre y hasta el 2 de noviembre de cada año, se realiza una fiesta en honor a la ‘Señora’, la cual comienza con una peregrinación desde el estadio Corregidora, en la ciudad de Querétaro, misma que concluye en el Santuario de la Santa Muerte, ubicado en Pedro Escobedo.

Los peregrinos salen desde el estadio a las cuatro y media de la tarde y caminan durante siete horas para llegar a misa a las once y media de la noche. En la celebración de este año, se prevé contar música de dos mariachis y una banda, todo costeado por los fieles.

Además, en los dos primeros días del mes noviembre, también hay bautizos, misas, todos amenizados por grupos musicales y espectáculos de imitadores. De acuerdo con el encargado del templo, durante la fiesta acuden más de 3 mil personas de Querétaro, San Juan del Rio, Estado de México e incluso de estados del norte del país.

Los sacramentos en el Santuario de la Santa Muerte, como el bautismo y el matrimonio, son administrados por el sacerdote ortodoxo, Rubincen Modesto Robles, quien se encarga de oficiar los servicios de culto.

Una diferencia con la fe católica, es que en el culto a la Santa Muerte no se necesitan tener pláticas, cursos o asistencias a misas para poder recibir los sacramentos, además de que también se realizan bautizos para personas adultas.

Una vida en el culto a la Santa Muerte

“Ella no cumple caprichitos, ni tampoco endereza jorobados”, expresó el encargado del Santuario de la Santa Muerte, mientras limpiaba un vaso para meter una veladora. Sonríe y continúa su labor. Apenas deja ver su figura, se mantiene dentro un cuarto con el mostrador lleno de velas de colores, figuras de la parca y muchas botellas con bálsamos y perfumes para el amor y la buena suerte.

El encargado del templo, quien prefirió el anonimato, contó que lleva 20 años creyendo en la Santa Muerte. Explicó que no se trata de un rito o una religión, sino del culto a la “niña blanca” y relató que en los cuatro años que lleva en el Santuario, diariamente ve a gente que llega al lugar solo por morbo o con otras intenciones.

“Aquí viene gente de todo tipo, ¿sí me entiendes?”, apuntó el encargado del templo y después prendió un cigarro. “Aquí no discriminamos a nadie”, comentó, al tiempo que mostraba los tatuajes en sus brazos.

Con pesar, el hombre también habló de su familia, en donde no lo aceptan por seguir el culto a la Santa Muerte y lo acusan de ser adorador del diablo. Sin embargo, expresó, un tatuaje de la Muerte o de la Virgen de Guadalupe no hace la diferencia entre una persona normal y un delincuente.

Al referirse a las ideas falsas que se tienen sobre el culto, aclaró que la tradición señala que La Muerte es un ángel y no un humano, de forma que no se le puede considerar como un santo, en la forma en que se entiende el concepto en la religión católica.

Agregó que la Muerte no es celosa y puede convivir con otros santos, como San Judas o la Virgen. “Ella no necesita nada, uno le da lo que uno puede”, menciona y señala el cofre de las limosnas del otro lado del templo.

Como en todo, según el encargado del templo, para que la Santa Muerte te haga un milagro se necesita tener fe.: “para mí solo hay una vida que es Dios y La Muerte, que es ella”, concluyó.

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba