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La narcocultura como chivo expiatorio: el doble discurso en Querétaro

Tras los recientes acontecimientos de violencia en el estado de Querétaro, las autoridades estatales han empleado un discurso en contra de los narcocorridos y otros elementos de la cultura popular en México, sin embargo, esto se ha venido manejando desde mandatos pasados.

Por ello, en entrevista con Tribuna de Querétaro, el maestro en Estudios Históricos, Pedro Armando Cabral Salazar reveló perspectivas clave sobre cómo los narcocorridos y otras expresiones culturales han sido usados como distractores de la violencia estructural en México, particularmente en Querétaro. El académico enfatizó que, a pesar de las críticas gubernamentales hacia este género musical, no existe evidencia concluyente que demuestre una correlación directa entre la narcocultura y el aumento de la violencia.

El rol social de las expresiones culturales

Cabral subrayó que los narcocorridos, como parte de la tradición cultural mexicana, son mucho más que una apología al narcotráfico. «Debemos ser más comprensivos hacia estas expresiones y analizar si realmente estamos haciendo un buen análisis de ellas», comentó, recordando que los corridos han tenido un impacto histórico desde la Revolución Mexicana. En su opinión, estas canciones también tienen el potencial de criticar y denunciar discursos oficiales desde perspectivas alternativas.

Por ejemplo, canciones emblemáticas de la revolución mexicana como Siete Leguas de Antonio Aguilar o la Carabina 30-30 del Charro Avitia. Canciones que más allá de incitar a la violencia, narraban historias de la época revolucionaria.

Además, el historiador señaló que detrás de toda estética hay una ética: «Debemos interrogarnos sobre estas expresiones y comprender cómo se relacionan con las poblaciones que las consumen. La narrativa gubernamental, en lugar de censurarlas, debería proponer políticas más ricas y propositivas».

El doble discurso gubernamental en Querétaro

Actualmente existe un doble discurso en el gobierno de Querétaro: por un lado, se rechazan los narcocorridos en eventos oficiales, mientras que, por otro, artistas de este género son contratados para presentarse en eventos como la Feria Internacional Ganadera, por ejemplo, hace apenas unos días el artista llamado Tito Double P se presentó en el recinto ferial y miles de queretanos asistieron a su presentación. Al respecto, Cabral calificó este enfoque como un posible acto de racismo hacia las expresiones artísticas de las minorías y grupos marginados, pues los corridos han representado la historia de estos grupos desde hace años.

Este doble discurso se pudo evidenciar en el concierto de Carín León que, durante una presentación en Querétaro, tuvo que cambiar de repertorio al interpretar corridos debido a restricciones. Asimismo, los discursos de funcionarios como Rodrigo Monsalvo, alcalde de El Marqués, quien aseguró que no habría narcocorridos en la feria, mientras que Romualdo Moreno, presidente de la Unión Ganadera, afirmó que «si la música de un artista se basa en eso, lo mejor sería quitarlo» muestran la presencia de la dualidad antes mencionada.

El también Licenciado en Periodismo y Comunicación por la Universidad Autónoma de Querétaro enfatizó que la censura no es la solución. Si bien los narcocorridos son criticados por su vínculo con el crimen organizado, existen otros géneros que también promueven violencia, incluyendo la apología al uso de armas y la violencia contra las mujeres. Cabral instó a explorar alternativas culturales que ofrezcan representaciones diversas y menos controvertidas.

El importante papel de la academia y las ciencias sociales

Finalmente, Cabral destacó la importancia de la academia y las Ciencias Sociales en desmontar narrativas simplistas que asocian expresiones culturales directamente con la violencia. «La investigación puede enriquecer la manera en que entendemos estos discursos y sus efectos», afirmó, reiterando la necesidad de más estudios sobre el fenómeno.

Con un llamado a revisar la política cultural y de seguridad desde una perspectiva más inclusiva y crítica, Cabral dejó claro que culpar a los narcocorridos no resolverá los problemas estructurales que enfrenta el país. En Querétaro, donde los índices de violencia han crecido, es crucial abordar las causas profundas de este fenómeno en lugar de buscar chivos expiatorios en la cultura popular.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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