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La personalidad de cada idioma no se puede desnaturalizar

El error de Gabriel García Márquez consiste en que no distingue entre habla y escritura, y que ambas son expresiones del idioma español”. afirma Rafael Jaramillo Villalobos, el corrector de estilo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) al comentar una de las frases más sonadas del Nobel colombiano durante el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, en el sentido de que es hora de “jubilar la ortografía”.

Con más de treinta años de experiencia en la materia, Rafael Jaramillo ha ocupado diversas responsabilidades en la UAQ desde 1964. Primeramente, trabajó en los programas de prensa y radio de la entonces prestigiosa Federación de Estudiantes Universitarios de Querétaro (FEUQ); ya para el año de 1966 fue secretario y jefe de cultura en los periodos rectorales de Hugo Gutiérrez Vega y Agapito Pozo Balbás.

Actualmente su lugar de trabajo se encuentra en el edificio de la exprepa Centro, en el Departamento de Publicaciones. Su cubículo es un caos, en el que proliferan una variedad de libros, revistas, periódicos, etcétera. Ahí, desde hace años, se da a la tarea de corregir textos, para diversas publicaciones, así como discursos de importantes personalidades de la Universidad.


Casi con un dominio total del vocabulario español y una gran facilidad de palabra, continúa expresando su opinión sobre la propuesta de García Márquez:

— Yo nunca comprendí la posición de García Márquez al respecto, porque todo en la vida, incluido el idioma, está sometido a reglas que tienen por objeto no embrollar, sino aclarar, hacer que la comunicación sea mejor, la expresión más perfecta. La gente debe entender, cuando habla español, que el acento forma parte de cada palabra, y que tiene una función, si una palabra debe llevar acento y no lo tiene, se confunde con otra que no tenga por qué llevarlo. Los acentos son necesarios en la palabra para escribirla bien, poner una palabra con “h” o sin “h” cambia el significado.

García Márquez expresó que la eliminación de la “h” en el español no cambiaría el significado de la palabra. ¿Qué problemas resultarían si esto se llegará a dar?

— Eso es un tanto superficial pues es posible que no se confunda si no está escrito; pero es evidente que si se escribe se puede confundir con otra palabra porque hay parónimos u homófonos que pueden confundirse precisamente por eso, aunque tienen sutiles diferencias que las que van a distinguir a una de otra. Entonces García Márquez no resulta muy convincente al sugerir eliminar reglas que son necesarias para cualquier campo de la actividad humana, porque si no, se topa uno con el campo de lo imaginario.

La “h” nos permite distinguir una palabra de otra, nos da fe del origen del término, o sea la etimología, la verdad de la palabra, de dónde nace, la “h” tiene que ver con el acta de nacimiento de la palabra.

De la misma forma, Rafael Jaramillo explica que cada idioma tiene su propia naturaleza, esencia y personalidad y que, en consecuencia, no se puede desnaturalizar. Además, en referencia a los medios de comunicación, el corrector de estilo explicó que éstos deben estar conscientes de que juegan un papel importantísimo al expresarse ante la sociedad, ya que son como un modelo a seguir, y aunque el problema es muy complejo, existen expresiones de los medios que son muy superficiales y eso poco a poco va distorsionando el idioma.

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