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La receta contra el insomnio: el debate rumbo al Senado

Por Víctor Pernalete


La UAQ se viste de gala. Particularmente, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) abre sus puertas a Querétaro. El Centro Integral de Medios, en funcionamiento desde 2008, se prepara para el evento de su existencia.

El proceso electoral de 2012 es el marco para que la Universidad deje por algunas horas las aulas y se vuelque en el quehacer político y social.

Francisco Domínguez Servién, del Partido Acción Nacional (PAN), Enrique Burgos García, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Celia Maya García, del Movimiento Progresista, Francisco González de Cossío, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y Guillermina Dorantes, de Nueva Alianza (Panal), son los invitados de lujo.

Los candidatos al Senado en primera fórmula están prestos para debatir bajo el techo universitario, sobre las propuestas que pretenden llevar a la cámara alta en caso de que el voto ciudadano les favorezca.

La producción se pone a tono; un grupo de estudiantes de Comunicación y Periodismo, bajo la tutela del profesor Abraham Trejo Martínez, forma parte del equipo que llevará a través de varias radiofrecuencias, tanto públicas como privadas, la transmisión del encuentro.

Hoy, la Universidad se percibe diferente. El centro neurálgico del saber en Querétaro se transforma en la arena de la confrontación política.

Radio Universidad afina detalles para la transmisión del debate en vivo, evento que también se observará en la página web de este medio.

Mientras el Centro Integral de Medios se apresta para recibir a los candidatos, René Drucker Colín camina de manera desinteresada por el lugar. El posible inaugurador de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación se prepara para ser entrevistado por Tribuna de Querétaro, al mismo tiempo el revuelo del ambiente prevalece.

Los representantes de los candidatos empiezan a arribar al lugar, mientras los medios de comunicación preparan sus “armas” para seguir al minuto el debate entre los aspirantes.

Pero la animosidad de las horas previas decayó y con la llegada de Pancho Domínguez, lo cierto es que la temperatura sigue exactamente igual. González de Cossío, el embajador, llega con un traje combinado y el saco al hombro. Celia Maya y Enrique Burgos, viejos conocidos de la Universidad, arriban al lugar, pero la sensación es la misma, no hay pasión.

En algún punto, la maestra Guillermina Dorantes hace su entrada, que poco tuvo de triunfal. Salvo alguna que otra vieja amistad, la candidata de Nueva Alianza parece una espectadora más. Lo cierto es que se trata de una candidata al Senado.

Sobre el por qué pocos la conocían antes del debate, la comisionada del SNTE, sin dudar, asegura que el dinero juega un papel crucial en las campañas, y ella carece de él.

Francisco Domínguez recordó su apoyo a la Universidad cuando fue alcalde

Tras el sorteo, y los candidatos dispuestos en sus respectivos asientos, Luis Alberto Fernández García, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, funge como moderador del debate y da inicio a las acciones.

Afuera, medios de comunicación, empleados de la campaña y algunos curiosos siguen las acciones en un monitor.

Con un calor que raya lo insoportable, acrecentado por la aglomeración de personas, el debate da inicio.

Celia Maya comienza agradeciendo la oportunidad de estar en el debate en su presentación, al tiempo que Guillermina Dorantes expresa su orgullo de ser maestra y deja un mensaje a los presentes: “parece que esta contienda no es de cinco candidatos”.

Francisco Domínguez es el siguiente en turno, recuerda su pasado como universitario y académico, mientras que comienza a rememorar su actuación como alcalde capitalino y sus labores resolviendo las deudas de la máxima casa de estudios.

Francisco González de Cossío cierra la presentación de los candidatos haciendo énfasis en su carrera como diplomático y de su conocimiento sobre el mundo.

“La economía debe ser protegida porque no somos iguales a los demás”

El tema que abre el debate es la economía; Celia Maya empieza con su característico estilo de choque y habla de un “tsunami” al que no debemos de esperar. Propone el repliegue económico del Estado hacia el interior. Primera divergencia.

Guillermina Dorantes, haciendo gala de su capacidad discursiva, pregunta cómo es que se puede dejar de lado lo que pasa alrededor de nosotros. No al repliegue interno, propone.

Francisco Domínguez apoya la moción, aunque no deja de lado la necesidad de fortalecer el interior del país.

Celia Maya saca las armas de la izquierda y recuerda la actuación del gobierno argentino en la reciente nacionalización de Repsol y asegura que México debe seguir el mismo camino.

Los temas parecen ser escabrosos pero danzan sin sorpresas; los candidatos responden en función de sus ya conocidas líneas ideológicas.

Celia Maya busca la confrontación, saca el recurso Elba Esther Gordillo pero sólo logra réplica de Francisco Domínguez: “nuestra candidata a la Presidencia propuso primero acabar con Elba Esther”.

Reforma laboral, la educación en México, Pemex, incluso el Tratado de Libre Comercio. Los temas hacen desfile uno tras otro y el debate se convierte en la crónica de una muerte anunciada. Una obra de teatro bien montada pero con un guión soporífero irrumpe en el magno evento; afuera, los asistentes sufren el calor, pero más allá de ello, sufren de aburrimiento.

Guillermina Dorantes expresa una joya: “la economía en México deber ser protegida porque no somos iguales a los demás, ojalá México fuera un país neoliberal, pero no lo somos”.

Poco a poco, las manecillas del reloj avanzan. Sufren, pero avanzan. La reforma laboral hace su aparición pero no hay mayor sorpresa. Celia en contra, el ex alcalde a favor, Enrique Burgos diverge pero se alinea, González de Cossío apoya.

El candidato del PVEM se dispone a analizar Pemex; corrupción interna es la principal amenaza y hay que abrirse a la inversión extranjera en áreas no estratégicas.

Celia Maya se muestra, por supuesto, en contra, y el ejercicio se vuelve un molesto y repetitivo intercambio de líneas discursivas.

Celia Maya ofreció educación sexual desde primaria

La educación aparece como el segundo gran tema. Sin embargo, la argumentación está labrada en piedra.

Sin embargo, como el último chiste de un moribundo, detalles como Celia Maya asegurando que no tiene que explicar cómo hará sus propuestas, sino sólo mostrar su voluntad política, o Guillermina Dorantes abandonando su papel de candidata para usurpar la tarea de Luis Alberto Fernández, mientras consume su tiempo haciendo cuestionamientos a sus rivales, dibujan tenues sonrisas en los desdichados rostros de espectadores.

El debate llega a su fin con la exposición de ideas respecto al problema de las madres estudiantes. Maya García ofrece educación sexual desde primaria, Guillermina Dorantes refuta y considera que la educación sexual debe ser desde más pequeños y pide un acompañamiento de las escuelas en el quehacer de madres, y Enrique Burgos habla de las perspectivas de vida para madres e hijos.

Lo mejor del debate: la organización y el trabajo en conjunto

Una despedida pobre, sosa, que apenas refleja el álgido presente que vive el país en materia política y social, cierra ejercicio democrático devenido en píldora para la somnolencia.

Pocos puntos rescatables, más allá del intercambio de ideas y conceptos que se vienen manejando desde años atrás, esta vez puestos en los labios de diferentes actores.

La UAQ y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, por su parte, aprobaron con creces el examen.

La gestión interinstitucional permitió que a un bajo costo, el IFE llevara a miles de oídos los conceptos y diagnósticos, más que propuestas, de los candidatos al Senado, esa clase política lejana del mundo terrenal.

El que haya sido una receta para el sueño, ésa es una responsabilidad que les compete a los actores.

 

 

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